Las comunidades energéticas avanzan en España como una herramienta para acercar la transición energética a ciudadanos, empresas y municipios y conseguir que sus beneficios económicos, sociales y ambientales permanezcan en el territorio.
Esta ha sido una de las principales conclusiones de la III Cumbre de Comunidades Energéticas, organizada este miércoles en Sevilla por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) y la Agencia Andaluza de la Energía, en el marco del proyecto europeo REC4EU.
El encuentro ha reunido a representantes de administraciones públicas, empresas, expertos y comunidades energéticas procedentes de distintos puntos de España, en un momento de crecimiento de un modelo que suma ya 837 iniciativas en todo el país.
Un modelo en plena expansión
España cuenta ya con 837 comunidades energéticas, 182 más que hace un año, y una de cada diez localidades dispone de una iniciativa de este tipo. El dato refleja el ritmo al que se ha extendido una fórmula que sitúa a la ciudadanía en el centro de la energía.
Según los datos del III Informe de Indicadores del Observatorio Energía Común de ECODES, el 65,5% de las comunidades energéticas opera en municipios rurales y más de la mitad desarrolla o prevé desarrollar actuaciones contra la pobreza energética.
La apertura institucional ha contado con Jorge Paradela, consejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación de la Junta de Andalucía, quien ha destacado que Andalucía roza las 2.000 instalaciones de autoconsumo compartido y supera ya el objetivo de potencia previsto para 2026.
El impulso del Gobierno andaluz
Paradela ha asegurado que «desde el Gobierno andaluz tenemos el firme convencimiento de que es el momento de dar un paso más de la mano del autoconsumo compartido y las comunidades energéticas, para seguir avanzando».
El consejero ha añadido que el objetivo es «que la generación distribuida llegue a las familias, ayudándoles a reducir su factura energética y para que las pymes e industrias puedan incrementar su competitividad». «Por ello, pusimos en marcha la Hoja de ruta para el desarrollo del autoconsumo colectivo y las comunidades solares y de energía en Andalucía», ha recordado.
También ha participado en la apertura Fernando Mañes, delegado de Financiación Europea, Agenda Urbana y Relaciones Internacionales del Ayuntamiento de Sevilla, quien ha defendido que «las comunidades energéticas son fundamentales y tenemos que impulsarlas desde los ayuntamientos».

Una herramienta contra la despoblación
Mañes ha señalado que la capital andaluza aspira a convertirse en un referente: «Queremos ser la bandera de Europa, referentes en sostenibilidad, ser neutros en 2030. Tenemos mucho avanzado y seguiremos trabajando para impulsarlo».
Por su parte, el presidente de UNEF, Rafael Benjumea, ha subrayado que «las comunidades energéticas son herramientas clave contra la despoblación y representan la España que queremos: participativa, sostenible y que aprovecha sus recursos renovables para generar beneficios en el territorio».
Benjumea ha insistido en que «es el momento de terminar de impulsar su desarrollo eliminando las barreras normativas, administrativas y económicas que aún limitan su potencial», y ha apostado por compartir, «en encuentros como este, las grandes posibilidades que este modelo ya tiene para el desarrollo social y económico de las comunidades».
Energía que genera valor en el territorio
El impacto de las comunidades energéticas sobre los municipios y su capacidad para involucrar a la ciudadanía han sido dos de los grandes ejes de la jornada. La Cumbre ha analizado especialmente el papel de ayuntamientos, diputaciones y otras entidades locales.
Su labor resulta clave para facilitar estos proyectos y conseguir que una mayor parte de los beneficios asociados a la transición energética permanezca en el territorio, en lugar de salir de él.
La elevada presencia de estas iniciativas en municipios rurales abre además oportunidades para vincular la transición energética con el desarrollo local y la lucha contra la despoblación, al tiempo que permite involucrar directamente a ciudadanos, empresas y administraciones en la producción y gestión de su energía.
Andalucía, protagonista del encuentro
Andalucía ha tenido un protagonismo especial durante la jornada. La comunidad ha desarrollado su Hoja de Ruta y marco para el desarrollo de las comunidades energéticas, de la mano de las propias comunidades y de sus Oficinas de Transformación Comunitaria.
Durante el encuentro se han compartido además experiencias concretas, como la de la Comunidad Energética Local de Mairena del Aljarafe y el trabajo que desarrolla FAECTA con las cooperativas andaluzas.
Joaquín Villar, del Departamento de Internacionalización, Innovación y Proyectos Singulares de la Agencia Andaluza de la Energía, ha adelantado que «esperamos ver un impulso en el número de comunidades energéticas en Andalucía por la consolidación de los autoconsumos compartidos y la cristalización de las iniciativas existentes».
De ciudadanos y municipios a la industria y el campo
La Cumbre ha mostrado también la diversidad que están adquiriendo estos proyectos. Las comunidades energéticas permiten incorporar a la transición energética a actores que tradicionalmente han permanecido fuera del sector.
Además, están ampliando su alcance a ámbitos como la industria, el sector agrario, las comunidades de regantes y los entornos urbanos, lo que demuestra que el modelo no se limita a un único perfil de participante.
Este crecimiento genera también actividad económica a su alrededor y oportunidades para las empresas que prestan servicios vinculados al autoconsumo, el almacenamiento, la eficiencia energética, la rehabilitación o la movilidad eléctrica.

De la creación a la consolidación
Las comunidades energéticas avanzan así desde iniciativas centradas principalmente en el autoconsumo hacia modelos capaces de incorporar almacenamiento, movilidad eléctrica, eficiencia energética y, progresivamente, servicios de flexibilidad, convirtiéndose en auténticos ecosistemas energéticos locales.
Tras el crecimiento de los últimos años, uno de los principales mensajes de la Cumbre ha sido la necesidad de pasar de la creación de comunidades energéticas a una etapa de consolidación y crecimiento de los proyectos existentes.
Profesionalizar su gestión, ampliar el número de socios, incorporar nuevas actividades y generar recursos propios serán claves. En paralelo, la jornada ha abordado nuevas fórmulas de financiación más allá de las ayudas públicas y la eliminación de barreras administrativas y regulatorias.
Un marco regulatorio por completar
En este ámbito, el RDL 7/2026 ha introducido medidas relevantes, como el reconocimiento de la promoción y participación en comunidades energéticas como competencia propia de los municipios y la ampliación de 2 a 5 kilómetros de la distancia del autoconsumo colectivo.
La Cumbre ha puesto también el foco en la aprobación pendiente del Real Decreto específico de comunidades energéticas como uno de los próximos pasos para completar su marco regulatorio.
La III Cumbre concluye así situando el siguiente reto en consolidar el crecimiento alcanzado y conseguir que estos proyectos sean cada vez más profesionales, diversificados y sostenibles, capaces de trasladar las oportunidades de la transición energética a ciudadanos, empresas y territorios.
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