«Si el entrenador no cuenta conmigo, puedo irme hoy mismo, sin ningún problema. Cuando no quieran contar conmigo en la selección, cuando sienta que no estoy haciendo nada aquí, que no estoy aportando nada en el campo, que no estoy marcando goles ni creando buen ambiente o que no me quieren aquí, agarraré el balón y me iré». Solo cuatro días después de esas declaraciones, Cristiano Ronaldo ha hecho realidad la profecía. El delantero portugués ha abandonado la concentración de Portugal en Copenhague a pocas horas del partido que enfrentará al conjunto luso con Dinamarca, correspondiente a la tercera jornada de la Nations League.El motivo es su desencuentro con el seleccionador, Jorge Jesús, que lo dejó en el banquillo el pasado domingo en Oslo, en el encuentro frente a Noruega, después de tenerlo calentando en la banda durante más de veinte minutos. Ahí comenzó un conflicto que escaló en las jornadas del lunes y del martes, en las que Cristiano no entrenó, y que terminó por explotar el miércoles, pocos minutos después de que Jorge Jesús compareciera ante los medios de comunicación para minimizar su enfrentamiento con el astro.«Tras la rueda de prensa del seleccionador nacional y después de una conversación con el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol, tomé la decisión de abandonar la concentración de la selección nacional», explicó Cristiano en un breve comunicado, cuando ya se sabía que su avión privado se dirigía a Copenhague desde Madrid. «En su debido momento, les contaré a todos los portugueses la verdad sobre los motivos que llevaron a mi salida de la selección nacional, a la que siempre estuve dedicado. Ahora es el momento de desearle buena suerte a Portugal y a todos mis compañeros de equipo, sin excepción».Cristiano, de 41 años, se marchó del estadio en una furgoneta justo antes de que comenzara la sesión de entrenamiento, y apenas unos minutos después de que el seleccionador, Jorge Jesús, asegurase que el futbolista tomaría parte en ella. La salida del delantero se produjo horas después de que ambos mantuvieran una reunión en la noche del martes para limar asperezas por su suplencia del pasado domingo ante Noruega que, a la vista está, no resultó fructifera.En aquel encuentro, Cristiano se marchó directamente al vestuario después de quedarse sin disputar un solo minuto en un partido oficial por primera vez en 18 años. Tampoco celebró junto a sus compañeros sobre el césped el triunfo ante los nórdicos ni se acercó a saludar a los aficionados lusos desplazados.El enfado trascendió y la polémica creció con sus ausencias en las sesiones del lunes y el martes. La tensión obligó a Pedro Proença, presidente de la Federación Portuguesa, a desplazarse a Copenhague para, supuestamente, mediar en el asunto.Este miércoles, en la víspera del encuentro, comparecieron ante los medios el defensa Rúben Dias y el propio Jorge Jesús. Ambos trataron de minimizar el incidente. El zaguero del Manchester City aseguró que el enfado de Cristiano fue «un momento de frustración que duró entre 10 y 15 segundos».Jorge Jesús fue más allá. El técnico abrió su comparecencia con una larga explicación con la que pretendía dar el asunto por cerrado y limitar las preguntas posteriores de los periodistas. Aseguró que la suplencia de Cristiano estaba pactada con él de antemano. Según explicó, al inicio de la concentración acordó con el delantero que no participaría en los partidos ante Noruega y Dinamarca para llegar fresco al doble enfrentamiento con Gales. «Pero luego en Oslo pensé que podía ayudar al equipo y se ofreció. Le hice calentar más de lo debido… y ahí fue cuando se enfadó conmigo. El partido me dijo otra cosa y no lo puse a jugar. Ese es el punto clave. Pero la intención siempre fue defender al equipo y a él. Para mí, el asunto está zanjado».Más tenso se mostró al explicar la reunión con el jugador del martes por la noche y la visita de urgencia del presidente de la Federación: «Me obligaron a hablar con Cris sobre un asunto que no existía. No había nada de qué hablar. Solo me repitió lo que dijo en la conferencia de prensa: ‘si quieres que juegue, jugaré. Si quieres que esté en el banquillo, estaré. Si quieres que esté en las gradas, estaré’. Y el presidente, obviamente, tiene que estar aquí con el equipo. Hablando de lo que se comentaba en Portugal, quería saber qué había pasado. Pero después de la cena ya habíamos resuelto el problema».El seleccionador confirmó también que Cristiano tampoco sería de la partida ante Dinamarca, por lo que volvería a quedarse fuera del once inicial. «Conozco a Cris, trabajé con él antes, conozco su condición física. Cuando había partidos cada tres días, rara vez jugaba. Y nunca entrena el primer y segundo día después de un partido, pero hoy sí lo hará», añadió Jorge Jesús para explicar las ausencias del exjugador del Real Madrid en los entrenamientos del lunes y el martes. «¿Creen que algún jugador de cualquier selección nacional se niega a entrenar? Nadie se niega a entrenar», finalizó. Y sin embargo, apenas terminó la comparecencia, el conflicto estalló por completo. Cristiano Ronaldo contradijo en cuestión de minutos lo anunciado por su entrenador: no salió al césped junto al resto de los internacionales portugueses y se subió a una furgoneta negra con destino al hotel de concentración de la selección lusa en Copenhague. Su jet privado ya tenía hora prevista de salida desde Madrid.
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