Hoy en día se habla mucho de la propiedad privada. El caso del desahucio de Maricarmen y la posterior acampada que tomó la Puerta del Sol ha generado un amplio debate alrededor del número de propiedades privadas que debería ser lícito tener. Aunque, hoy por hoy, el único listón que se puede aplicar es el moral.Por ello, en los últimos días se han cruzado acusaciones, por ejemplo, contra Urbagestión, la empresa que propietaria del piso donde vive Maricarmen, a la cual se ha acusado de ‘fondo buitre’ a pesar de tener un único inmueble. Pero también se ha hablado, por ejemplo, de las posesiones de personajes relevantes como Pedro Almodóvar o Aitana Sánchez Gijón, ya que ambos estuvieron presentes en las protestas del kilómetro cero madrileño.También han copado titulares las 10 propiedades que sumaría el patrimonio de Óscar López y Reyes Maroto, candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento por el Partido Socialista y que han sido muy críticos con la situación vivida en los últimos días. Como para todo, hay unas personas que tienen más pudor que otras a la hora de hablar de estos temas. Famosos con multipropiedadNo es el caso, el del reparo, el de Alaska. La artista ha hablado en multitud de ocasiones con orgullo de que su esfuerzo y su trabajo durante años le han permitido construir, nunca mejor dicho, un patrimonio inmobiliario que le asegure que, en caso de que vengan mal dadas, puede tener un colchón o una cierta tranquilidad. Formar parte de la historia de la música española y llevar más de cuatro décadas trabajando da sus frutos. Sin embargo, a veces tardan en llegar. En una entrevista a ‘RTVE’ confesaba que la estabilidad económica de la que ahora goza tardó mucho tiempo en llegarle y por eso, en cuanto pudo, quiso asegurarse el futuro. «Tuve mi casa a los 40 años, no la tuve antes. Yo no he tenido una propiedad hasta los 40 años». La mexicana siempre se ha caracterizado por no ser políticamente correcta y por arrojar sinceridad en todas sus declaraciones. Por ello, no tiene reparos a la hora de hablar de dinero como lo podría hacer cualquiera, a pesar de su relevancia como personaje público. Ella es de las que piensa que quien diga que el dinero no le importa, miente. Luego, ese dinero se puede destinar o invertir de millones de formas. «La fama realmente me importa un poco menos que el dinero. Si trabajo mucho, gano mucho dinero. Es así». Además, durante su vida y durante su carrera, Alaska ha pasado por capítulos y etapas de todos los colores. Unos más prósperos que otros. Por eso, cuando tiene esa capacidad económica, piensa en el futuro y en hacer granero, como dice el sabio refrán castellano.«Invierto en ladrillo, cariño, para vivir bien, porque trabajo mucho para vivir bien». Uno de sus momentos más complicados llegó superados los 30 años, cuando tuvo que empezar de cero. No tenía ninguna estabilidad ni ninguna tranquilidad. Tanto es así que no sabía si podría pagar el alquiler del mes siguiente. Aquellos días condicionaron su visión de la vida y del futuro.Aunque dentro del bache, es consciente de que uno cuando es joven puede afrontar ciertas cosas con mayor valentía o capacidad de resiliencia. «No es lo mismo lo que me pasó a mí con 30 años, empezar de cero, no tener una propiedad y no saber si vas a llegar a pagar el alquiler, que te pase con 60».Poco después de aquello consiguió darle la vuelta a la situación y se compró su primera casa. Y empezó a cimentar su futuro. «Lo que no quiero es que me entre miedo de vieja». Para ello, reconoce que es importante también saber fluir y no confundir tener decisión con ideas fijas. «Hay que estar siempre un poco dispuesto a desprenderse de todo y a adquirirlo todo, lo que haya que hacer en cada momento».¿Cuántas casas tiene Alaska?«Yo he sido una persona muy miedosa». Una herencia que le quedó, sobre todo, del momento en el que decidió dejar Dinarama y fundar Fangoria, un proyecto con el que en los inicios perdió mucho dinero. «A los 30 años, cuando empezamos con Fangoria desde cero, me di cuenta de que no pasaba nada y perdí todos los miedos de mi vida». Y a fuerza de perseverancia consiguió resurgir y volver a brillar.Ahora, diversas informaciones sitúan el patrimonio tanto de Alaska como de su marido Mario Vaquerizo en seis propiedades inmobiliarias, valoradas en su conjunto en unos 5 millones de euros. Entre ellas destacan su famosa casa rosa, vivienda habitual de la pareja, o su casa azul, un dos plantas situado en el mismo edificio que utilizan para sus visitas y reuniones.
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