El Real Madrid estuvo cerca de una gran gesta ante el Hapoel, la de remontar 20 puntos de desventaja, pero acabó por firmar el peor arranque de toda su historia en la Euroliga al sumar su tercera derrota en los primeros tres partidos. Tavares, Maledon y Luwawu-Cabarrot fueron los artífices de la esperanza blanca aunque, tras llegar a la cumbre y retomar el mando del marcador en el tercer cuarto, se desinflaron sin remedio en el último ante Micic, Bryant y compañía. Como es costumbre en este inicio de temporada, fue Maledon el líder por antonomasia del Madrid, sereno con el balón el francés pero con la misma mordiente a la hora de atacar. Movía los hilos el bretón, intentaba desperezar a sus compañeros mientras el Hapoel sumaba con facilidad gracias a sus interiores, Leday y Caboclo. De hecho, el primero era un rompecabezas para los blancos, capaz de alternar juego en la zona y el tiro de tres con una velocidad pasmosa, siempre a rebufo el pobre de Jantunen. Sus punzadas provocaron desesperación en el bando rival, que comenzó a ejecutar un juego demasiado espeso, falto de chispa. Al menos, una potente batería de Okeke redujo la diferencia hasta los nueve puntos.Ya en el segundo cuarto, Micic comenzó a hacer relucir su prodigioso talento, mientras que Caboclo clavó su cuarto triple en cuatro intentos pese a ser pívot. Se le acumulaban los problemas al Madrid, incapacitado para defender, pecado que le había llevado a la derrota hace solo unos días ante el Efes. Al menos, Caboclo sumó su cuarta personal en tan solo ocho minutos sobre la pista, un contratiempo que obligó a Itoudis a reorganizar su rotación y que generó un poco de esperanza para los merengues. Campazzo hizo alguna intentona, pero la realidad es que el Hapoel volaba sobre el parqué, liderado por un Micic de campeonato y por un acierto desde la línea de tres contra el que muy pocos pueden sobrevivir. Hapoel Tel Aviv: 102 Satoransky (9), Micic (22), Bryant (22), Leday (15), Caboclo (15); Blakeney (12), Carrington (0), Wainright (0), Odiase (0), Oturu (7), German (-), Timor (-). Real Madrid: 98 Campazzo (3), Maledon (26), Luwawu-Cabarrot (21), Jantunen (7), Tavares (14); Smith Jr. (12), Pradilla (0), Abalde (2), Okeke (8), Deck (1), Feliz (2), Jones (2). Parciales: 29-20; 34-23 (63-43); 12-32 (75-75); 27-23 (102-98). Los árbitros: Sasa Pukl (Eslovenia), Saso Petek (Eslovenia) y Guido Giovannetti (Italia). Descalificaron a Caboclo y a Luwawu-Cabarrot por cinco faltas personales. La situación era crítica, necesitados los blancos de un remontada de categoría o, por lo menos, de mejorar su decepcionante imagen de la primera parte. Así, el empuje de Maledon y varias faltas en ataque de los israelíes parecieron escribir un ligero cambio de guion, un escenario del que también se benefició Tavares para anotar en la zona. De un plumazo, la diferencia se redujo de 20 tantos a solo diez. Le tocaba mover ficha al Hapoel, devorar o ser devorado, pero los locales estaban en shock, aterrorizados ante un rival acostumbrado a convertir lo imposible en un paseo por el campo. Era Luwawu-Cabarrot una lanza de mil puntas, laceraba la defensa enemiga con sus triples y el Madrid, ahora sí, vislumbraba la victoria. Comenzaba un nuevo encuentro en el último cuarto, el Hapoel parecía haberse repuesto del golpe y el Madrid tenía la obligación de culminar su gesta. En el caos, volvía a ser gigante Tavares, principal fuente de poder de los merengues. Mientras, Caboclo, tras anotar su quinto triple, fue expulsado gracias a una genial penetración de Jantunen. Pero los israelíes no se rinden fácilmente y, tras una canasta de Bryant y otra de Micic, se colocaron a nueve. En el momento de la verdad, los chicos de Pedro Martínez volvieron a quedarse sin aliento.
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