Cuestión de Estado. Hasta el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, ha entrado a mediar o, al menos, a enterarse de las razones que llevaron a Cristiano Ronaldo a movilizar su jet privado y abandonar la concentración de Portugal en Copenhague. Hasta ese punto alcanza el terremoto provocado en el país vecino por la espantada del futbolista más importante de su historia. Si se atiende a los datos, la gente no comulga con la decisión tomada por su estrella. Después de más de 16.000 votos, el 76% de los lectores de ‘A Bola’, uno de los diarios deportivos más importantes de Portugal, consideraban que ninguno de los actores del culebrón había actuado peor que Cristiano Ronaldo, frente al 14% que responsabilizaba al seleccionador, Jorge Jesús . El 9% culpaba a Pedro Proença, presidente de la Federación. Con los tres habló Montenegro en la mañana de este jueves, sin que de momento se conozca el contenido de las conversaciones.La secuencia de la espantada es lo que más estupor causa. Solo unos minutos después de que su compañero, Rúben Dias, y el propio Jorge Jesús quitaran hierro al enfado del delantero, Cristiano Ronaldo tomaba la decisión de marcharse. En una furgoneta, camino del hotel, reclamó la presencia de su avión en Copenhague mientras sus compañeros pisaban el césped del Parken Stadium. Ahí ya se pudo constatar la sorpresa de un Jorge Jesús al que se vio correr hacia el vestuario tratando de abortar la huida. Luego se supo que tanto él como Proença acudieron al aeropuerto, en un último intento vano de convencer a la estrella.Cristiano aterrizó en Madrid pasadas las dos y media de la madrugada. Al contrario de lo ocurrido en la concentración portuguesa, vacía de seguidores tras su marcha, varios fans se acercaron a la terminal ejecutiva de Barajas para aclamar a su ídolo. En Dinamarca se quedaron sus compañeros, que se fueron a dormir con la misma perplejidad que su entrenador y en medio de un ambiente muy enrarecido por la ausencia de su capitán, a horas de jugarse la primera posición de su grupo de la Nations League ante Dinamarca.Para ese encuentro, por cierto, la UEFA confirmó que será Rafael Leão, delantero del Galatasaray, quien lleve el dorsal número 7, que ha pertenecido durante los últimos 23 años a un futbolista que llegó a crear su marca con él: CR7.Traición«A su debido tiempo se sabrá la verdad», escribió Cristiano cuando confirmó su marcha. De momento, y hasta que se decida a hablar, dos personas de su entorno han dejado entrever los motivos que lo llevaron a tomar semejante decisión. El primero, el periodista español Edu Aguirre: «Jorge Jesús se disculpó por haber hecho que Cristiano calentara durante 30 minutos sin entrar. Y no solo pide perdón en privado, sino que dice que también lo pedirá públicamente. Esta fue la promesa de Jorge Jesús a Cristiano Ronaldo. Entonces, va a la rueda de prensa y dice que él es el que manda y que Cristiano es solo otro más. Por eso Cristiano explota. Porque se siente traicionado».«Soy el entrenador, le dije al jugador que no iba a jugar. Te voy a sentar en el banquillo. Si te necesito durante 30 minutos, jugarás; si no, no jugarás. Ningún jugador me hará cambiar de opinión. Ni él, ni nadie en el fútbol. Ni ningún presidente. Jamás, absolutamente nadie», fueron las palabras pronunciadas por Jorge Jesús durante la conferencia de prensa. En ellas estaría la clave del asunto.También habló, a través de las redes sociales, la hermana del jugador, Elma Aveiro: «CR7 merecía más respeto. La selección merecía más estructura. El periodismo portugués merecía más competencia y menos especulación. En cuanto a los portugueses, bueno… No merecen tener lo mejor en nada. Somos envidiosos, desdeñosos, ignorantes y merecemos volver a la mediocridad que siempre fuimos en el fútbol pre-CR7».La opinión pública lusa, sin embargo, parece caminar por un sendero diferente. La mayoría cree que, con 41 años y varias temporadas alejado del fútbol de máxima exigencia, Cristiano ya ha dado lo mejor que tenía al equipo nacional. ‘A Bola’ también preguntó por la importancia actual del delantero después de su polémica suplencia ante Noruega, y la mayoría de los que votaron se decantó por mantener en el once a Joao Félix y Gonçalo Ramos , los jugadores que le dieron la victoria al combinado portugués en Oslo.Varios artículos de opinión continúan por esa vía. Nadie cuestiona todo lo que ha dado al fútbol de su país: sus 234 partidos, los 146 goles y las 45 asistencias que suma con la ‘seleçao’. Y, por encima de todo, su aportación en los títulos: la Euro 2016 y las Nations League de 2019 y 2025. Pero, de igual manera, se recuerdan sus otras polémicas con la camiseta granate, e incluso la posible sanción a la que se arriesga por dejar tirada a la selección: entre uno y seis meses de suspensión y una multa de entre 500 y 1.000 euros. Nada, en realidad, que pudiera preocupar a Cristiano.
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