Junts votará, mañana en el Congreso, en contra de los dos decretos leyes de vivienda, aprobados por el Consejo de Ministros con carácter de urgencia el martes, si el Gobierno no retira el primero. El segundo está descartado. Fuentes de la formación han anticipado a ABC su rechazo férreo a los dos textos legislativos al considerarlos una «chapuza» y que «entran en contradicción entre ellos». Existe un gran malestar con el Ejecutivo de Pedro Sánchez entre los de Carles Puigdemont por las prisas para aprobar unos decretos ley, cuyo primer texto entregaron a Junts a última hora de la noche del martes, varias horas después de su aprobación por el órgano colegiado del Gobierno. La dirección de Junts, reunida esta noche durante poco más de una hora y cuarto, ha decidido, por unanimidad, darle una última oportunidad al Ejecutivo. Si retira el primer ‘decreto Maricarmen’ y aprueban otro con sus peticiones, lo aprobarán. Si no, no. Según la ejecutiva del partido de Puigdemont, como ha informado en un comunicado tras la reunión, la norma «que pretendía proteger el acceso a la vivienda acabará haciendo más difícil encontrar un piso, más difícil pagarlo y más difícil acceder a él para las familias de clase media y trabajadora».Por lo tanto, Junts ha aprobado que mañana, en el Congreso, Nogueras defienda la retirada del decrero ley 26/2026 e inste al Gobierno «a elaborar inmediatamente un nuevo texto que empiece a revertir la grave situación de la vivienda». En cuanto el Consejo de Ministros haga eso, Junts estará en «condiciones» de dar su voto favorable. Todo apunta que la portavoz de Junts en la Cámara Baja defenderá la posición con un discurso muy duro.Del análisis del único decreto ley que tenía visos de prosperar, las fuentes de Junts consultadas por este diario deducen que se trata de un texto «inconstitucional e ilegal que generará más víctimas que soluciones». Motivo por el que la respuesta que dará este viernes Nogueras será un: «Así, no». Estas fuentes han aclarado, además, que eso no supondrá, en ningún caso, una abstención que permitiría (tras el sí del PNV, Podemos y Coalición Canaria) dar luz verde a las medidas, en materia de vivienda, recogidas en el primero de los textos aprobados por el Ejecutivo.Sin solucionesEn Junts afirman con rotundidad que «el decreto va a decaer» porque no resuelve los problemas acuciantes del mercado de la vivienda, ni en Cataluña ni en España. Y denuncian, especialmente, que el Gobierno descargue la responsabilidad de los impagos por alquiler en las comunidades autónomas: «El Gobierno toma la decisión pero la pagamos nosotros». Igualmente rechazan que el Ejecutivo ignore a una mayoría de la población que decide comprar una segunda vivienda para complementar su pensión. Este voto en contra no supondría una negativa a sentarse a negociar un nuevo decreto con otras condiciones, tal y como ha votado la ejecutiva. Las de Junts son claras: una moratoria para que las empresas no puedan comprar propiedades, «y así descomprimir el mercado», y liberalizar suelo. En un primer análisis, el miércoles, Nogueras manifestó estar «decepcionada y preocupada» con la legislación aprobada por el Gobierno, porque deja «bastante tocadas» a las familias, en lugar de reforzar su protección, y echó en falta garantías para los pequeños propietarios.La decepción de Nogueras es la consecuencia última derivada de la negociación que se ha desarrollado entre los de Puigdemont y el Ejecutivo en materia de vivienda, cuyas conversaciones ha ignorado el Ejecutivo en la redacción de los decretos ley, en opinión de Junts. En las últimas horas, además, las patronales catalanas expresaron, en público y en privado, su posición contraria a los dos textos.La decepción de Nogueras es la consecuencia última derivada de la negociación que se ha desarrollado entre los de Puigdemont y el Ejecutivo en materia de viviendaEl voto en contra de Junts es clave porque es la única formación parlamentaria que no ha desvelado aún el sentido de su voto y, sobre todo, porque su rechazo hará decaer el texto en la votación que tendrá lugar mañana en la Cámara Baja. De momento, ERC, EH-Bildu, BNG, Coalición Canaria y PNV han confirmado su apoyo a la convalidación, al menos, al primero de los decretos del Gobierno. El Consejo de Ministros tuvo que aprobar dos textos para contener el amago de rebelión de los ministros de Sumar.Desde la Moncloa, sin embargo, se mostraban seguros en las últimas horas, antes de la reunión de la dirección de Junts, de que los de Puigdemont acabarían pasando por el aro. Como ha hecho el PNV. El Gobierno confiaba en que Junts, al menos, se abstuviera en el primer decreto y votasen en contra del segundo. Si no, explicaron a ABC fuentes gubernamentales, Junts se situará «con todas las derechas en contra de la gente que no puede acceder a una vivienda». «Una idea simple y ganadora», añaden, en un contexto en que la calle se calienta y «empieza a resurgir la izquierda». Así, para el Gobierno, «un voto en contra de Junts sería cavar su propia tumba», al calor del clamor social por el desahucio de una mujer de 87 años que ha utilizado el nombre de Maricarmen como bandera de la nueva batalla política. Sin embargo, la estrategia de Junts viene de lejos. Desde hace meses preparan el retorno a España del expresidente catalán fugado. Una vuelta que no será dócil sino al contrario.Las fuentes consultadas explican que Puigdemont volverá a España en su versión más combativa, con la intención de confrontar con Sánchez y señalarle como culpable de su «exilio». En resumidas cuentas, y ante la presión de Aliança Catalana, los herderos de la tradición convergente quieren aprovechar la recta final del mandato del líder del PSOE para erigirse en la oposición que viene a dar la puntilla a Sánchez en su peor momento. El objetivo es «reventar» una legislatura agonizante y por ello no habrá acuerdos, ni en materia de vivienda ni en otras cuestiones, «salvo que sean cuestiones para Cataluña».
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