El Ministerio de Defensa se había comprometido con Santa Bárbara a volver a retomar las conversaciones sobre el inicio del programa del tanque oruga o VAC (vehículo de apoyo de cadenas) en septiembre; sin embargo, ya ha finalizado el mes y desde la compañía no han recibido ninguna comunicación. De hecho, hace más de un mes y medio ya se envió por parte de General Dynamics (Santa Bárbara) una solicitud al Ministerio de Defensa pidiendo explicaciones acerca de cuándo se iba a iniciar el programa, y nuevamente se envió otro requerimiento de información hace dos semanas.
De hecho, fuentes cercanas a la situación aseguran que «el Ministerio de Defensa afirmó a Santa Bárbara que comunicaría en septiembre a la empresa cuándo sería finalmente ya el inicio del programa VAC». Asimismo, en concreto, el primer comunicado fue enviado el 24 de julio, y el segundo el 11 de septiembre, en el que el comité de empresa de Santa Bárbara solicita una reunión a la ministra de Defensa, Margarita Robles, además de que esta comunicación también se envió al Gobierno de Asturias y a Adriana Lastra, vicesecretaria de Acción Política e Institucional en la Ejecutiva de la FSA-PSOE (Federación Socialista Asturiana).
Igualmente, los trabajadores de Santa Bárbara temen que Defensa siga aplazando la puesta en marcha del programa del tanque oruga, también conocido como VAC, con nuevos plazos «hasta que el paso del tiempo termine dejando el proyecto paralizado». Según explican, aunque el programa ya está adjudicado, la falta de autorización para iniciar su fabricación permite mantenerlo en un estado de incertidumbre y dejarlo «colgado en el limbo», sin que llegue a arrancar.
El impacto que tendría que el VAC no arranque
Por otro lado, las fuentes consultadas vinculan la paralización del programa con una respuesta política y creen que la decisión tendrá consecuencias. En este sentido, sostienen que Defensa y la Delegación del Gobierno conocen el impacto que tendría que el VAC no arranque en Santa Bárbara Sistemas, especialmente sobre los puestos de trabajo en la fábrica Trubia (Asturias), y critican que, pese a ello, sigan sin responder a las peticiones de información y mantengan paralizado el proyecto. «Toda decisión política tiene que tener un coste político y ese coste político van a tener que pagarlo si mantiene la decisión de paralizar el VAC», concluyen.
El programa del VAC ha ido acumulando aplazamientos desde principios de año. Según explican fuentes conocedoras de la situación, en enero se comunicó a la empresa que el inicio se retrasaría hasta abril; posteriormente, en abril, el plazo volvió a desplazarse hasta junio y, ya en junio, Defensa alegó la necesidad de realizar una auditoría de costes y requisitos técnicos, lo que llevó a aplazar de nuevo el inicio hasta septiembre. Sin embargo, septiembre ha terminado sin que se haya comunicado una fecha de arranque y los trabajadores temen ahora que el calendario vuelva a dilatarse, dejando el programa paralizado indefinidamente, además de que «no han vuelto a tener noticias sobre en qué situación se encuentra dicha auditoría».
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