Con las lluvias ya instalándose en Madrid y los días invitando cada vez más a buscar refugios donde disfrutar sin mirar el reloj, salir a comer se convierte en uno de los mejores planes para combatir el cambio de tiempo. La capital ofrece opciones para todos los gustos: terrazas cubiertas, interiores acogedores, cócteles, cocina internacional y propuestas gastronómicas capaces de convertir una comida en toda una experiencia. Del Mediterráneo a México, pasando por Japón, Cuba o los grandes clásicos españoles, reunimos diez restaurantes que merece la pena tener en el radar.
Rocacho
- Calle Padre Damián, 38.

Los amantes de la carne encuentran en Rocacho una dirección que gira alrededor del producto. Sus carnes de El Capricho son uno de los grandes reclamos, aunque los arroces también tienen un papel destacado. Su terraza acristalada permite disfrutar de la carta prácticamente durante todo el año y, además, invita a alargar la sobremesa sin prisas.
Madame Sushita
- Paseo de La Habana, 15.

La gran novedad de Sushita son sus nuevos menús degustación, pensados para quienes quieren descubrir diferentes platos de la carta en una misma experiencia. Por 39,90 euros por persona, el recorrido comienza con propuestas como la gilda de atún rojo y el tartar crujiente de hamachi, continúa con nigiris como el salmón con foie y trufa o el gunkan de atún toro, y suma makis como el Mexican Roll o el de anguila con uvas. Entre los platos para compartir destaca la tempura de gambas rojas con chili dulce.
La experiencia continúa con tallarines thai con langostinos, tataki de atún al carbón, arroz frito con confit de pato, pastela de pato confitado o pluma ibérica, antes de terminar con postres como la tarta de queso, yuzu y lima o el coulant de dulce de leche. Además, cada restaurante Sushita cuenta con su propio menú degustación, incorporando diferentes platos según la ubicación, por lo que visitar uno u otro permite descubrir nuevas combinaciones y, al mismo tiempo, sus diferentes universos decorativos.
La Raquetista en La Habana
- Calle de Juan Bravo, 41.

Los hermanos Aparicio llevan a Madrid una propuesta con marcado acento americano. La Raquetista en La Habana combina un ambiente desenfadado con una cocina en la que los clásicos de la casa conviven con sabores cubanos y latinoamericanos. Sus torreznos, bravas y callos comparten protagonismo con los tostones con ropa vieja cubana y ají de cilantro. El salón, de inspiración colonial, y su terraza completan el viaje.
Ramsés
- Plaza de la Independencia, 4.

Pocas ubicaciones madrileñas tienen el atractivo de la Plaza de la Independencia. Allí, Ramsés convierte su terraza en uno de los grandes reclamos del restaurante. La propuesta combina cocina a la brasa, una amplia bodega y coctelería, con clásicos como el Espresso Martini. Un lugar pensado para comer, brindar y alargar la sobremesa con la Puerta de Alcalá como escenario.
Almara
- Paseo de la Castellana, 62.

El mar está presente incluso antes de probar el primer plato en Almara. Su terraza, rodeada de vegetación y decorada en tonos azules, blancos y materiales naturales, funciona como un pequeño refugio urbano. En la mesa, el producto manda: Gilda 6XL, alcachofa, lubina, parpatana de atún rojo y arroz de lagarto ibérico y boletus son algunas de sus propuestas. Una cocina mediterránea pensada para compartir.
Barbillón Oyster
- Avenida de Valdemarín, 165-169.

En Aravaca, Barbillón combina tradición y creatividad en un espacio que invita a quedarse. Su carta pasa por ostras, carabineros, croquetas y anchoas, pero también sorprende con elaboraciones como el hot dog de sepia al ajillo o el nigiri frito de steak tartare. La terraza y la barra completan una experiencia que funciona tanto para comer como para el afterwork.
El Jardín de Arzábal
- Calle de Santa Isabel, 52.

Dentro del Museo Reina Sofía, El Jardín de Arzábal propone una pausa gastronómica rodeada de un ambiente especial. Su terraza acristalada es el escenario perfecto para disfrutar de una cocina inspirada en la taberna tradicional, con platos como las croquetas de ibérico, las anchoas del Cantábrico y la sartén de huevos con trufa. Y para terminar, su torrija.
Doña Luz
- Calle Montera, 10-12.

En pleno centro, Doña Luz convierte las alturas en parte de la experiencia. Su terraza junto a la Puerta del Sol es perfecta para contemplar el atardecer mientras llegan a la mesa propuestas de inspiración internacional como tacos de bogavante, nigiris de steak tartar o falso ceviche de pulpo y langostinos. La experiencia se completa con una carta de cócteles de autor.
Perrachica
- Calle Eloy Gonzalo, 10.

En Chamberí, Perrachica apuesta por un ambiente urbano, desenfadado y muy cuidado. Su terraza, cubierta y acondicionada, funciona como extensión natural del restaurante y es perfecta para una comida relajada, una merienda o un afterwork. Aquí gastronomía y ambiente tienen prácticamente el mismo protagonismo.
Mano
- Calle de Frómista, 14.

Mano incorpora a Madrid una visión contemporánea de la cocina mexicana. El concepto huye de los tópicos para centrarse en guacamole preparado al momento, tacos elaborados con buenos ingredientes y cócteles. Su terraza apunta a convertirse en uno de esos lugares donde la tarde puede empezar con una margarita y terminar mucho después de la cena.
Powered by WPeMatico