España está tan llena de «pequeños especuladores inmobiliarios» que han forzado al Gobierno a actuar para evitar que los «rentistas» sigan haciendo de las suyas con sus viviendas alquiladas «sin producir ni trabajar». Todas estas aseveraciones que se escuchan desde hace más de una semana en la Puerta del Sol, y a las que se aferran los ministros para llevar este viernes al Congreso los dos decretos ‘maricarmen’, difieren bastante de la realidad. La estadística muestra cómo es el casero medio que hay en este país: un ciudadano particular , con un solo piso en alquiler -más allá de su residencia habitual- y del que se vale para obtener una renta que complemente sus ingresos tras unos años ahogados por la inflación. Es lo que revelan todos los datos disponibles, sin maquillaje argumental. La radiografía del arrendador español no difiere de la historia económica de España, una economía en la que la vivienda es la inversión con mayor peso en el patrimonio de los ciudadanos. Los grandes fondos, socimis y empresas han ido comiéndose una parte del mercado estos últimos años. Pero el grueso del alquiler en España sigue en manos de millones de ciudadanos que, atomizados según sus intereses y decisiones vitales, determinan el futuro del mercado inmobiliario. Nueve de cada diez casas, de ciudadanosLa primera fotografía es la que revela el Banco de España, que constata que el 92% de las viviendas alquiladas en el mercado -es decir, más allá de lo que se fija en el caso de las de protección oficial, por ejemplo- se encuentra en manos de más de tres millones de particulares . El 8% restante, medio millón de inmuebles, los controlan distintos tipos de sociedades, lo que reduce considerablemente el papel central que les otorgan algunos partidos políticos y organizaciones. El supervisor también calcula que casi uno de cada cuatro ciudadanos vive de alquiler. Esta cifra tampoco es baladí porque refleja cómo el índice de propiedad de las viviendas ha ido descendiendo en los últimos años. El país de los propietarios, con hasta un 80% de tenencia de inmuebles para vivir en plena burbuja, ha descendido a poco más del 70% . Solo un piso en alquilerLa figura del propietario «rentista» no es más que la de un ciudadano que tiene un inmueble alquilado. Eso ocurre en el 46,6% de los casos en los que un particular ejerce como arrendatario. La gran mayoría de este colectivo no acumula varias propiedades, ni son el grueso del mercado, según los datos recabados por Esade a través del Panel de Hogares del Instituto de Estudios Fiscales y la Agencia Tributaria. De hecho, muy por detrás se encuentran los propietarios que disponen de dos casas para alquilar: se trata de un 21,9% del total. Los que tienen tres pisos suponen un 11% de todos los arrendadores… y así van disminuyendo hasta quienes tienen más de una decena de propiedades: apenas son un 3,6% del total. Es decir, hay casi un millón y medio de propietarios particulares que disponen de una sola vivienda para alquilar en toda España. Y si se suman los que tienen hasta dos casas, aglutinan casi dos millones de viviendas que están en manos de pequeños propietarios sin que acumulen extensos patrimonios inmobiliarios.¿Pero son ‘grandes tenedores’?Con estas cifras, Esade apunta que los hogares con muchas viviendas en su poder «son una minoría pequeñísima». Este análisis señala que tratarlos como un mismo gran tenedor -una figura actualizada en la última Ley de Vivienda estableciendo el límite en diez casas, o cinco en zonas tensionadas- supone un error al aglutinar pequeños propietarios con varias viviendas o grandes empresas. Esta equiparación «borra la distinción que importa para entender la dinámica del mercado», apunta. Porque no es lo mismo una Socimi con 200 pisos que un fondo de inversión con miles de viviendas en su cartera, una sociedad pública municipal que gestiona vivienda social o… un matrimonio con dos pisos heredados.Estos registros echan por tierra el relato del Ministerio de Consumo, en cuyo informe sobre propiedad del alquiler definía como «multipropietarios» a ciudadanos que tuviesen en su poder más de dos inmuebles, junto a todo tipo de sociedades jurídicas con decenas, centenares o miles de pisos y casas en su patrimonio. «Al incorporarlos a todos, el 61% del mercado del alquiler se encuentra en manos de multiarrendadores», señalaba el Ministerio, en lo que los expertos califican como una distorsión de la realidad inmobiliaria.¿Los quieren para ‘forrarse’? Otra de las dinámicas que revelan el conjunto de estadísticas oficiales pasa por otra realidad: cada vez ha habido más pequeños propietarios que se han inclinado por el alquiler de su vivienda buscando un respaldo económico que antes no tenían o no necesitaban en su día a día. Casi el 21% de los inmuebles que declaran los contribuyentes (personas físicas) están destinados al alquiler . Ese porcentaje ha ido creciendo a lo largo de la última década, desde el 18% que suponían en 2016, aunque en los dos últimos años el ritmo al que muchos ciudadanos iban destinando sus casas al alquiler se ha frenado en seco. Precisamente cuando se activó la última ley.El grueso de los inmuebles que disponen los españoles -más allá de su vivienda habitual- lo destinan a segunda residencia (por ejemplo, para vacaciones), lo que ocurre en un 47% de los casos; y un 27% de esos inmuebles se encuentran vacíos.
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