Del suspiro agobiado al apretón de puños y dientes. De estar al límite a no encontrarlo. Alcaraz se atusaba el pelo cuando la soga más apretaba con cuatro bolas de set en contra. Fue entonces cuando, tras más de una hora batallada con Arnaldi, encontró el camino. Se apuntó seis puntos consecutivos para negar las cuatro tentativas del italiano y quedarse con la primera manga. Y ya no paró. Se adjudicó 29 de los siguientes 43 puntos para arrasar en el segundo set y precintar su clasificación (7-6, 6-1) a cuartos de final. Ahí espera Shapovalov.
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