La ley de nietos ha tenido un efecto evidente en el pueblo alicantino de interior Xaló, donde ya un tercio de sus 3.000 habitantes forman parte del censo electoral por nacionalizaciones tramitadas desde el extranjero. Aunque había un flujo de peticiones anteriores, se ha avivado un auténtico reencuentro con Argentina, destino de un auténtico éxodo desde hace dos siglos.«Mucha gente se fue allí, se marcharon, se casaron allí, hicieron familias y ahora son los nietos o biznietos de aquellos emigrados los que piden la nacionalidad», resume Maricela, funcionaria en el registro municipal que ha tenido que atender a muchos de los dos centenares de solicitantes que en un par de años se han acogido a este nuevo derecho ampliado.Máxime, cuando últimamente se podía hacer on-line, pero antes ella se encargaba uno a uno de enviarles por carta certificada su documento que acreditaba que un antepasado había nacido en Xaló. «Dependemos del registro de Denia y nos dijeron ‘preparaos para lo que os va a llegar’, porque tienen dos años para tramitarlo, aunque luego les alargaron el plazo», recuerda, además de la anécdota de que «incluso hubo alguno que vino adrede, hizo el viaje desde Argentina».Señal indicadora del hermanamiento de Xaló con San Juan de Argentina, plaza principal del pueblo y la funcionaria Marcela en el Ayuntamiento. Juan Carlos SolerEse interés disparado explica porqué se trata del municipio de la Comunidad Valenciana que más ha incrementado en esta legislatura su censo electoral y uno de los que más ha experimentado este aumento en toda España, en proporción a su población.Por un problema técnico, las dificultades surgieron porque el papel de algunas páginas de los libros del registro municipal estaba casi deshecho al remontarse tanto en el tiempo algunas solicitudes. Por eso, las copias pedidas ya no eran visibles, según les decían en los consulados. «También ha habido muchos casos negativos, porque de antes de 1871 no hay información, se quemó el registro y no había más», precisa Marcela.En esos caso, algunos recurrían a una fe bautismal en la parroquia. «Hubo una temporada que era de continuo», relata Maricela, si bien ahora se ha tranquilizado esa demanda, focalizado exclusivamente en Argentina. «Hablas con la mayoría del pueblo -salvo que te encuentres con jóvenes- y muchos tienen familia, tíos, primos… de algunos tal vez no saben de ellos», explica esta funcionaria testigo de primera mano del proceso, porque lleva en su puesto desde 2015. «Era una oportunidad, tener la doble nacionalidad sin tener que renunciar a la tuya», concluye.Julieta: «Está toda la familia pendiente»«Está toda la familia pendiente, esperando un mail». Para Julieta, una vecina argentina, la ley de nietos está «trabada», hay una especie de bloqueo en el que lo último que les ha llegado es que tendrán que aguardar «décadas» para obtener la nacionalidad española, a pesar de que entregaron en mayo de 2024 su documentación y todo estaba conforme para sus tres hijos y su marido.Previamente, ya les habían advertido de que iba para largo. «Nosotros vinimos con nuestros hijos para que conocieran a la familia de acá, pensando que salía la nueva ley y lográbamos la ciudadanía, fue trasladándose en el tiempo y ahora resulta que primero decían que tardaba tres años y ahora dicen que décadas», relata, además de opinar que sobre la demora «hay detrás también mucho tema político, de la entrada de inmigrantes», además de la proximidad electoral.Sienten como «angustiante» este impasse con el proceso «totalmente frenado» y siguiendo la información que se difunde desde grupos de Facebook activos constantemente «para que la ente no se desespere». Aunque disponen de permiso de residencia y llevan un año y medio en Xaló, no pueden ni siquiera recuperar sus efectos personales al otro lado del Atlántico. «Es lo que nos permitiría entrar y salir libremente, porque todavía tenemos cosas en Argentina», se lamenta Julieta, durante su entrevista para ABC acompañada por su compatriota Lucía, afincada hace años, al frente de una tienda y firme defensora del comercio de proximidad frente a la presión fiscal y la «falta de ayuda» de la Administración.Concha y Ventura en la calle Nueva, de donde se marcharon al menos cuatro familias a Argentina. Juan Carlos Soler«El abuelo de mi marido era arquitecto, hizo parte de la ermita de Alcalalí», el pueblo de al lado, donde vivía junto a su mujer, detalla Julieta, una prueba de cómo había enraizado su familia entre Xaló y San Juan (en Argentina), municipios ambos hermanados, tal como se indica en el cartel a la entrada del pueblo alicantino.Hasta el punto de que el idioma autóctono valenciano perdura en su uso dentro de la colonia española en el país andino, a más de diez mil kilómetros de distancia. Una circunstancia de la que deberían tomar nota ciertos sectores nacionalistas que auguran el fin de la lengua por ser minoritaria y estar supuestamente sometida a la preponderancia del castellano.En cualquier caso, Julieta ha suscitado sorpresa en su entorno por este bagaje cultural inesperado. «Me dijeron aquí ‘es que tú no desconocías el valenciano’ y les contesté que no, que para mí es una lengua más, porque allí se habla permanentemente entre los vecinos», subraya.Procesión compartidaNo sólo la lengua refleja ese vínculo cultural transoceánico, una jubilada ahora que se vino en la década de los setenta -Concha- corrobora que hay una fiesta compartida con procesión incluida, una celebración que en Xaló se celebra en lunes con una fecha concreta, mientras que en San Juan de Argentina se hace coincidir con el lunes al no ser festivo.Su vecino Ventura señala hasta cuatro casas en la misma calle Nueva en las que vivían familias que se marcharon en sentido contrario y rehicieron sus vidas en el otro país.Entrada al Ayuntamiento de Xaló. Juan Carlos Soler«Medio pueblo se marchó durante la postguerra, sobre todo, aunque también en la guerra y a principios del siglo pasado», corrobora el alcalde, Joan Garcés (Compromís). Él mismo tiene varios primos que se han acogido a esta normativa y ha viajado una decena de veces a verlos a Argentina.Por la experiencia que le han transmitido, indica que resulta complicada la tramitación. En su Ayuntamiento detallan que en alguna ocasión, él ha ayudado a algunos facilitándoles documentos por su contacto con aquella zona de San Juan. «No vota mucha gente, hay tres horas de viaje»Además, hay un sentimiento de prepararse por si vienen mal dadas, ahora al contrario que en la postguerra, desde el otro lado a este del planeta. «Como la situación en Argentina está como está, todos querían tener la nacionalidad española por si tienen que huir de allí, porque no tengan trabajo, poder venirse aquí», reflexiona este alcalde alicantino.Esta motivación económica y de supervivencia pesa más que cualquier componente político o ideológico. Y como suele pasar con las elecciones, desde el extranjero se viven con mucha pasividad. «No vota mucha gente, porque desde San Juan se tienen que desplazar a Mendoza, con tres horas de viaje y luego tres para volver; de forma que salvo quienes están interesados en la política, la mayoría no hace ese esfuerzo», explica.
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