Carestía de la vivienda y masificación turística: las dos pancartas de protesta a las que se agarra la presidenta socialista del Congreso, Francina Armengol en Baleares y que su gobierno disparó las dos pasadas legislaturas, cuando gobernó en las Islas junto a separatistas de Més y Podemos.
Ahora, con estos tres partidos en la oposición, intentan cargar el mochuelo a un Ejecutivo balear de Marga Prohens que, cuando llegó al Consolat de Mar en julio de 2023, se encontró con unos residentes en Baleares que ya habían sido expulsados del inflacionista mercado inmobiliario de las Islas.
Y lo habían sido por culpa de las políticas aplicadas por Armengol y sus socios entre 2015 y 2023, que provocaron una espiral descomunal en los precios de la vivienda, que se encareció un 72% en esos ocho años, con una total de dejadez además en la construcción de vivienda social y desclasificando por doquier suelo urbanizable.
Por ejemplo, toda la batería de propuestas incluidas en aquel decreto ley 9/2020, de 25 de mayo, de medidas urgentes de protección del territorio en las Islas Baleares, que entre otras medidas contemplaba la preservación de unas 51.700 hectáreas.
Con el añadido de que se fijaba una moratoria de autorizaciones y licencias de urbanización para los suelos urbanos o urbanizables, en los que no se haya actuado en las últimas décadas, que afectaba a nada menos que a 600 hectáreas.
Este sábado, Armengol participaba junto a la cúpula de jerifaltes socialistas de Baleares, cada vez más deprimidos, en una manifestación por la vivienda en Palma, ocultando que la política de vivienda que su gobierno practicó, tuvo como eje central una supuesta protección territorial que sacó del mercado suelo disponible, disparando el precio del restante, e hizo de la propiedad de la vivienda un bien inalcanzable para las familias de Baleares.
Entonces, para Armengol no existían lo que ahora califica de fondos buitres ni cargaba contra unos especuladores que fueron los grandes beneficiados de sus políticas y de los que se acordaba este sábado señalando a la actual presidenta balear, Marga Prohens.
«La gran diferencia es que, mientras que el PSIB-PSOE está con las personas y con los derechos de la vivienda, el PP y Prohens están con los fondos buitre y la especulación», afirmaba sin sonrojo alguno la ama de llaves de Sánchez en el Congreso.
Y si de la vivienda nos pasamos a la pancarta contra la masificación turística, la responsabilidad de los socialistas está en el epicentro del asunto. Pese a ello y como sucede en las manifestaciones contra el alto coste de la vivienda, los socialistas no tienen reparo alguno en echarse a la calle y enarbolar la bandera de la turismofobia00 y cargar no ya contra la contención turística, sino a favor del decrecimiento.
Sin embargo, ahí están los datos que no engañan a nadie. Con el apoyo de separatistas de Més y Podemos, los socialistas incrementaron las plazas de alquiler turístico entre 2015 y 2023 nada menos que un 135%, pasando de 68.092 a 160.133 plazas.
Ahora en la oposición y, como afirmó este pasado mes de agosto con total desfachatez la candidata socialista al Consell de Mallorca, Amanda Fernández, “Mallorca ha dicho basta. No podemos continuar con políticas que favorezcan la especulación, la destrucción del territorio y la pérdida de derechos”. Ayer sábado, Fernández también estaba junto a Armengol, agarrada a la pancarta por el derecho a una vivienda digna.
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