Es la historia de una repetición. Una secuencia que alumbra la ciudad a la que va. Birmingham ha sido el escenario donde Mondo Duplantis ha llevado a cabo su protocolo a la gloria. Corre con convicción, clava la pértiga y despega al cielo. Durante su vuelo sin motor pasa de estar completamente vertical a formar una L con su cuerpo y después aterrizar de manera triunfal. En Birmingham saltó hasta los 6,15 metros. Poco para él, pues son 16 centímetros menos que su mejor marca, insuperables para cualquier mortal.
El griego Karalis trató de seguir su estela, pero desfalleció por el camino con tres saltos nulos. Los 6,15 metros de Duplantis significan la mayor altura conseguida en un campeonato de Europa. Una marca discreta para lo que acostumbra el sueco, que ganó sin oposición. El mencionado Karalis fue segundo con seis metros y el francés Baptiste Thiery, bronce con 5,85 metros.
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