Ada Colau vuelve a la primera línea de la política nacional. La exalcaldesa de Barcelona se ha postulado para encabezar el Frente Amplio, la plataforma en la que confluyen Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns de cara a las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre, convocadas por Pedro Sánchez el pasado 5 de octubre.«Me lo habían propuesto en días anteriores, como se lo han propuesto a otras personas también, pero el tema no va de nombres», aseguró Colau, que defiende la necesidad de «crear consensos» para reunir el máximo apoyo posible en las urnas a la izquierda del partido socialista. La soberanista defiende que debe haber «una única papeleta» a la izquierda del PSOE y urge a los partidos a actuar con «generosidad» y «valentía» para que el Frente Amplio sea «una realidad» y no una simple marca. «La ciudadanía pide una reacción y que en la izquierda se organice para propuesta clara, de consenso y unidad, para que no haya más de una papeleta», insiste.Su regreso supone un giro respecto a la retirada que ella misma defendió tras abandonar su acta de concejala en Barcelona en 2024, después de que Barcelona en Comú quedara tercera en los comicios municipales de 2023.La catalana, que votó sí a que Cataluña fuera un Estado y sí a que fuera independiente en la consulta del 9 de noviembre de 2014, opta así a ser candidata a la Presidencia del Gobierno y a encabezar la lista por la circunscripción de Barcelona. Así lo han explicado fuentes de la formación para desgranar que esta propuesta responde a los «principios de territorialidad, generosidad y funcionamiento confederal sobre los que llevan meses trabajando las distintas fuerzas que conformamos el Frente Amplio». Las organizaciones territoriales, insisten en Más Madrid, defienden que un «verdadero Frente Amplio debe construirse desde el respeto al arraigo y la autonomía de cada fuerza en su territorio». Madrid le «cede» por primera vez la candidatura a la presidencia del Gobierno a Barcelona.«La gente no entiende que, o por egos o por vetos cruzados, pueda haber más de una opción de izquierdas. Tienen que estar Podemos, Compromís, CHA o Més. Todo el mundo tiene que tener un papel. Y si fallamos en eso, la ciudadanía tendría el derecho de enviarnos a casa», ha dicho tajante en RTVE.Activismo social antes de dar el salto a la política institucionalLa exalcaldesa ha situado entre las prioridades programáticas el acceso a la vivienda, el fortalecimiento de los servicios públicos, la reducción del coste de la vida y la defensa de la paz frente a la «deriva bélica» y los «discursos de odio».Nacida en Barcelona en 1974, Colau construyó su perfil público en el activismo social antes de dar el salto a la política institucional. Participó en movimientos como ‘Aturem la Guerra’ contra la invasión de Irak y el 15-M, y fue una de las fundadoras en 2009 de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, desde la que se convirtió en un referente de la lucha contra los desahucios.En 2014 abandonó la portavocía de la plataforma para impulsar Guanyem Barcelona, germen de Barcelona en Comú. Un año después ganó las municipales con 11 concejales y se convirtió en la primera mujer alcaldesa de la historia de la ciudad, cargo que renovó en 2019.Su mandato estuvo marcado por las políticas de vivienda y alquiler social, la regulación del turismo, la acogida de refugiados y la defensa del colectivo LGTBI. También tuvo que gestionar los atentados del 17-A en Barcelona y Cambrils, así como el pulso político en torno al independentismo y el 1-O.Colau reaparece ahora aprovechando la crisis de la vivienda y las protestas por desahucios de personas vulnerables, el mensaje que la convirtió en referente de la izquierda. Ha criticado al Gobierno de Sánchez por permitir, a su juicio, que «los especuladores eviten la regulación de los alquileres» y ha reclamado medidas más contundentes frente a los fondos buitre y las compras especulativas.Su eventual candidatura dependerá de que el Frente Amplio resuelva a contrarreloj sus tensiones internas, con Mónica García y Ernest Urtasun también en la ecuación. Para Colau, sin embargo, la ecuación es bastante clara: la vivienda volverá, si es que no lo está ya, al centro del debate electoral. Este mes de septiembre, la exalcaldesa de Barcelona reveló que había abandonado el piso de alquiler donde vivía desde hace más de 15 años al no poder afrontar la renta con un único sueldo, tras su separación el pasado año con Adrià Alemany Salafranca, padre de sus dos hijos – Luca (2011) y Gael (2017) – mudándose a compartir vivienda con un familiar.Cabe recordar que durante sus dos mandatos el cargo tenía asignada una retribución de 100.000 euros brutos anuales, equivalente a unos 800.000 euros en ocho años. Después, como presidenta del grupo municipal en la oposición, su sueldo oficial era de 96.304 euros brutos al año. Eso sí, tal y como ha hecho saber repetidamente Barcelona en Comú, durante su última etapa como alcaldesa habría percibido en realidad unos 3.191 euros netos mensuales tras las donaciones.
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