El Grupo Correos tiene una plantilla de más de 46.000 personas. En la última década ha ido sumando pérdidas multimillonarias y solo en la etapa de Juan Manuel Serrano como presidente (2018-2023) acumuló más de 1.000 millones de euros en números rojos. Del exjefe de gabinete de Pedro Sánchez, la compañía postal pasó a manos de Pedro Saura, su actual número uno, quien venía de sustituir a Óscar López al frente de Paradores. Ese mismo Correos tuvo en sus tripas a Leire Díez, la ‘fontanera’ de las ‘cloacas’ del PSOE , que llegó a desempeñar las funciones de directora de relaciones institucionales y también como máxima responsable de Filatelia, Museo Postal y Telegráfico. ¡Agárrenme a esa mosca por el rabo!Correos cerró el pasado año con un beneficio declarado de 14 millones, después de recibir inyecciones directas de más de 400 millones por parte del Gobierno y quedaba aún pendiente después aplicar los costes del llamado plan de rejuvenecimiento , lo que convierte esa cifra en un espejismo técnico para decir que han equilibrado lo que no lo está. Es ese Correos sanchista , el de Serrano, Saura y Leire, el que también se ocupa de recoger y entregar los votos no ejercidos personalmente. Teniendo en cuenta las revelaciones que vamos conociendo estos días sobre los encarguitos de Leire al clan de los Rochos para amedrentar jueces, y la trayectoria de las apuestas de Sánchez para cargos de postín, no es de extrañar que el PP esté más que mosqueado con Correos.Alberto Núñez Feijóo trabaja en un minucioso plan sobre las empresas públicas y, de manera muy especial, sobre las supuestamente privadas participadas por la SEPI. El líder de los populares sabe bien que hasta el último voto es importante y que sin una buena praxis en el proceso electoral todas sus iniciativas de futuro pueden quedarse en papel mojado. Feijóo ha centrado su actuación en dos fases del procedimiento del voto por correo: la custodia y el reparto hasta las mesas electorales. Es ahí, desde el momento en que el elector entrega su papeleta hasta que la noche electoral llega a la mesa donde conviene extremar la vigilancia , sabiendo las estratagemas sanchistas y la no existencia de líneas rojas para mantener el poder. El popular fue presidente de Correos y eso le proporciona una enorme ventaja para saber de lo que habla. El asunto no está en los carteros, qué va; ni en los miles de funcionarios públicos y asimilados en nómina de Correos. La llaga está en los directivos , en los muchos estómagos agradecidos que pululan por la corte hoy de Saura y para los que un precinto, un código de barras o un software de trazabilidad pueden ser sólo otra forma de hacer de la necesidad virtud. Otro diploma en la escuela de resistencia y gramática parda sanchista.El plan de medidas para reforzar el control del voto por correo no estará centrado en las fases finales del proceso, por eso astutamente han evitado esfuerzos inútiles como el de exigir urnas aparte para el voto no presencial. Tampoco en el recuento. Ahí hay ojos de sobra y ya da igual si el daño viene en los furgones de reparto. El control exhaustivo de la custodi a, con protocolos redundantes, y el refuerzo del chequeo para confirmar que nadie puede efectivamente votar por correo y presencialmente son puntales de un rediseño de la arquitectura corporativa sanchista que el PP quiere implantar de inmediato si llega al poder y, en todo caso, tras haber explicado públicamente su desconfianza motivada en un sistema que considera «viciado de origen» por unos directivos de parte.La estrategia de Feijóo , que se irá desgranando en los próximos días, pasa por preservar la confianza en el sistema postal español de base, pero al mismo tiempo sensibilizar al votante de que priorice siempre la opción presencial ante la posibilidad de que la utilización partidista de Correos, como parece haberse hecho en el pasado con contrataciones como la de Leire Díez, puede derivar en un fraude y en la grave erosión de un derecho democrático.Si Vox llega al Gobierno, los desocupados sanchistas se irán sin blindajes millonarios. Palabras mayores para los afectadosParalelamente al control de riesgos en el proceso de voto por correo, los populares siguen avanzando en la elaboración de su hoja de ruta para un nuevo Gobierno. La llamada pública es a mantener la calma salvo a las optimistas encuestas que dejarían la suma de PP y Vox por encima de los 200 escaños, aunque al mismo tiempo se trabaja contra reloj para que de producirse un resultado favorable se pudiera anunciar en un «cortísimo» plazo de tiempo no solo la composición del Consejo de Ministros, sino la nómina de primeros ejecutivos para pilotar la reconstrucción del sanchismo en el mundo de la empresa. Las conversaciones con los llamados a filas ya se están produciendo y se llevan a cabo con la mayor reserva. El objetivo es presentar una lista de ejecutivos incuestionables , experimentados en cada sector de responsabilidad, con casos de éxito a sus espaldas y, fundamental, sin vínculo con los partidos políticos. La intención de Feijóo es extender un «laissez faire» en el mundo corporativo para recuperar la confianza de los inversores, el desarrollo de la acción en el caso de las grandes empresas estratégicas invadidas por el sanchismo y la normalidad entre unas plantillas que hoy tienen la sensación de estar embarcados en un proyecto político, sin exigencia profesional.Los ‘tocados’ desde Génova responden a sectores estratégicos diversos: energía, tecnología, defensa, automoción, construcción, banca, telecomunicaciones… Hasta los cuarteles de invierno de Génova llegan mensajes de algunos de los afectados sanchistas alegando que «no será fácil» desalojarlos, por mucho que se tenga de inmediato el control de la SEPI y, por tanto, la decisión accionarial. De vuelta, se les envía la réplica de que «del resto se ocupará el BOE y la no poca capacidad de convicción que todo un Gobierno recién formado puede trasladar al resto de accionistas para ablandar resistencias». En este sentido, uno de los efectos más temidos por los agraciados del sanchismo es la advertencia de Vox de impedir que puedan ejecutar blindajes millonarios en su desalojo mientras dejan compañías en pérdidas o con situaciones lesivas para sus accionistas. En eso trabaja con denuedo José Maria Figaredo junto al propio Santiago Abascal.Telefónica, Indra y Red Eléctrica son los objetivos prioritarios de despolitización, como adelantó ABC esta misma semana, aunque la lista es exhaustiva y se extiende a consejos y Fundaciones, donde han determinado se encuentra el grueso de los enchufados de primera línea. En lo que sí coinciden unos y otros es en la necesidad del reciente decreto aprobado, y confío como ‘ley Ferrovial’, que permitirá a las empresas españolas cotizar a la par en Wall Street y en la Bolsa española sin necesidad de llevarse la sede social fuera del país. Con la que le cayó a Rafael del Pino de este mismo Gobierno… Este decreto llega justo al cumplirse diez meses de que Telefónica decidiera salir de Wall Street, donde fue la primera empresa española en cotizar. Qué cosas, oiga.
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