El Tajo agoniza a su paso por Toledo . La fotografía que este domingo ofrecía el río en el embarcadero de la senda ecológica, en la zona de los baños de Tenerías, resulta difícil de imaginar para quien conozca el cauce en otras épocas del año. El agua se retira, deja al descubierto amplias zonas de piedra y barro y, en algunos puntos de la senda ecológica, permite incluso cruzar andando de una orilla a otra . Este sábado los datos ofrecidos por la Confederación Hidrológica del Tajo daban la voz de alarma. El caudal se situaba en 14,93 metros cúbicos por segundo , una cifra que volvía a poner el foco sobre la situación del Tajo en la capital regional castellanomanchega. No es solo una cuestión de imagen, ya que la cantidad de agua que circula por el cauce es fundamental para las condiciones de vida de los peces, la vegetación de la ribera y, en definitiva, el conjunto del ecosistema fluvial.La imagen llega, además, en un momento especialmente sensible para el futuro del Tajo. El Tribunal Supremo confirmó el pasado mes de octubre el régimen de caudales ecológicos establecido en el Plan Hidrológico del Tajo, al desestimar el recurso presentado por la Región de Murcia. El Alto Tribunal recordó que «los caudales ecológicos no constituyen un uso del agua, sino una restricción que debe respetarse en la explotación del sistema, y avaló su implantación progresiva».El debate sobre cuánto agua debe llevar el Tajo no es nuevo. De hecho, durante la tramitación de los planes hidrológicos se planteó para Toledo un caudal ecológico de 17 metros cúbicos por segundo, una cifra que fue considerada entonces «insuficiente» por Castilla-La Mancha. El régimen actualmente vigente fija otros valores y contempla un incremento progresivo hasta 2027. Para el tramo del Tajo en Toledo hasta el Guadarrama, el mínimo establecido para los meses de julio, agosto y septiembre es de 11 metros cúbicos por segundo en 2026, mientras que a partir de 2027 será de 13 metros cúbicos por segundo.Pero más allá de las cifras, basta con acercarse estos días a la senda ecológica para comprobar la dimensión del problema. El río que durante siglos ha marcado la fisonomía de Toledo aparece ahora constreñido en algunos puntos a una lámina de agua mucho más estrecha. Las piedras emergen en zonas habitualmente cubiertas, las orillas ganan terreno al cauce y algunos pasos permiten caminar por lugares que, con otras reglas, sería impensable.14,93 Metros cúbicos por segundo Este sábado el caudal en la zona del Embarcadero se situó en 14,93 metros cúbicos pro segundo, cifra inferior a os 17 metros cúbicos establecida para los meses de veranoUna situación que, además, adquiere una dimensión añadida al coincidir con las decisiones sobre el Trasvase Tajo-Segura, donde este viernes, la Comisión Central de Explotación aprobaba un envío de 87 hectómetros cúbicos desde la cabecera del Tajo al Levante para los meses de agosto y septiembre: 60 hectómetros para agosto y otros 27 para septiembre. El acuerdo se adoptó después de analizar la situación de los embalses de Entrepeñas y Buendía, que a comienzos de agosto almacenaban 1.312,5 hectómetros cúbicos.Con esta nueva autorización, el volumen de agua derivada desde la cabecera del Tajo al Levante asciende ya, según los datos, a 441 hectómetros cúbicos desde el comienzo del año . La decisión vuelve a situar en primer plano una controversia que enfrenta desde hace décadas las necesidades de las cuencas receptoras con las demandas de las comunidades situadas en la cuenca cedente.441 Hectómetros cúbicos El volumen de agua derivada desde la cabecera del Tajo al Levante asciende ya a 441 hectómetros cúbicos desde el comienzo del añoEl Gobierno de En Castilla-La Mancha reclama que la prioridad sea garantizar la salud del propio río y que la gestión de los recursos disponibles tenga en cuenta no solo las reservas existentes en los embalses de cabecera, sino también la situación real del cauce aguas abajo.En Toledo, el contraste resulta especialmente evidente. Mientras las decisiones sobre el agua se adoptan a cientos de kilómetros de distancia y se cuantifican en hectómetros cúbicos, el Tajo muestra sobre el terreno las consecuencias de cada decisión. Un río que durante siglos ha definido el paisaje, la historia y la identidad de la ciudad aparece ahora debilitado, con tramos en los que el agua ha dejado de cubrir incluso las piedras de su cauce.
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