La perseverancia es una de las claves para alcanzar cualquier objetivo, pero Sun Tzu invita a entenderla desde una perspectiva estratégica. En ‘El arte de la guerra’, el célebre estratega chino dejó una reflexión sobre la importancia de prepararse para la victoria antes de enfrentarse a la batalla: «Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después. Un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después». Una frase que, siglos después, sigue ofreciendo una valiosa lección sobre planificación, determinación y éxito.
Esta afirmación aseguraba que para ganar, hay que analizar, planear y asegurar las condiciones favorables para empezar cualquier acción, que el combate físico solo es el paso final de un proceso que ya está decidido de antemano y que luchar primero muestra el error de lanzarse a la acción sin un rumbo claro, pensando que los errores se pueden arreglar sobre la marcha.
Por tanto, la estrategia vence a la fuerza si se diseña de manera correcta desde el primer día, y que el combate es solo la ejecución, reflejando quién hizo mejor su tarea previa. Hay que evitar la improvisación, ya que si no se actúa conforme a un plan, eres esclavo de las circunstancias.

Optimización de recursos
Sun Tzu aseguraba con esta afirmación que ganar de antemano minimizaba el desgaste, el riesgo y el sufrimiento innecesario. Quien planificaba de antemano entraba en la acción con la calma de seguir un guion ya escrito, mientras que el que actuaba primero entraba primero en la desesperación y el miedo.
El estratega chino nos recordaba que moverse rápido sin dirección es solo una forma ruidosa de fracasar. Por tanto, para Sun Tzu es importante conocer el terreno y las herramientas, conocer las fuerzas tanto propias como las del enemigo y, sobre todo, conocer si el clima es el correcto para lanzar una iniciativa.
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