Rafa Louzán salió de la gala del Balón de Oro con la satisfacción de quien siente que el fútbol español atraviesa uno de los mejores momentos de su historia. La conquista de Luis de la Fuente del premio al mejor entrenador, el tercer Balón de Oro femenino de Alexia Putellas y el resto de los galardones obtenidos por representantes españoles convirtieron la noche de Londres en una celebración para la Federación. «Es una noche memorable, yo diría que para nunca olvidar» , resumió el presidente a este periódico, consciente de que los reconocimientos trascienden las fronteras españolas y suponen también un respaldo internacional al trabajo realizado desde la base.El presidente de la Federación, en los intestinos del Palladium London Theatre, era un hombre feliz por «el año de oro del fútbol español». Un éxito que, a su juicio, responde a una forma de trabajar que prioriza el colectivo por encima de las individualidades. El presidente recordó que España ha conquistado grandes títulos sin que ese dominio se tradujera siempre en el máximo reconocimiento individual: «Funcionamos más en equipo y no tanto como un conjunto de estrellas» , señaló. Eso ha dado a España un sello inconfundible, pero también tiene como contrapeso la dificultad de destacar a un futbolista por encima del resto, lo que seguramente penalizó a Lamine, además de a Rodri y Fabián, a la hora de ganar el Balón de Oro .«Queríamos que alguno de nuestros jugadores se llevara el premio y reconocerles su mérito de que han hecho un Mundial increíble», admitió Louzán, antes de añadir que «quizás se han valorado más cosas y hay que respetar la decisión». El presidente de la Federación se mostró convencido de que el reconocimiento le llegará algún día a Lamine y será «más pronto que tarde». «Se lo merece como buena persona, como buen jugador y talentoso donde los haya», afirmó, antes de destacar su papel de liderazgo tanto en la selección como en su club. Para Louzán, el extremo tiene todavía mucho recorrido por delante y motivos suficientes para seguir aspirando al máximo galardón individual.La imagen de Lamine, y la de Mbappé, cuando Ronaldo Nazario nombró a Harry Kane fue la de dos estrellas frustradas y decepcionadas. Hubo una felicitación algo fría de ambos al inglés. Un semiabrazo y una palmadita que contrastaron con el abrazo cariñoso de Rodri, seguramente el más elegante a la hora de felicitar al delantero del Bayern . En el caso de Yamal, el internacional español acumula un octavo, un segundo y un tercer puesto en las tres últimas galas. Ganó el trofeo Kopa, por tercer año consecutivo, pero su discurso asegurando que ese premio debía ser para Cubarsí delató que él fue a Londres a por caza mayor. Tendrá que esperar.Lamine Yamal, a su llegada a la gala del Balón de Oro EFEComo también Mbappé, el candidato que más autocampaña hizo . No le funcionó, aunque estuvo cerca de ser así. Vincent García, director de France Football , aseguró que Kylian encabezó la votación durante buena parte del recuento, pero Kane remontó hasta imponerse por una diferencia mínima. Menor incluso que los 41 puntos que separaron a Rodri y Vinicius en 2024. Será el sábado cuando se conozcan los votos de los 30 finalistas.«Lo justo es que la final del Mundial sea en España»En su charla con ABC, Louzán también repasó en qué momento se encuentra la organización del Mundial 2030 , con esa final y su sede, que tanto debate está levantando por las presiones de Marruecos a la FIFA: «No está atado, porque es una decisión final de FIFA, pero el peso del Mundial mayoritariamente está en España, este Mundial nace en España, y lo justo y lo lógico, con todos los respetos para Marruecos, es que la final sea en nuestro país».«Seguimos trabajando con la FIFA, mano a mano» , detalló el dirigente gallego antes de explicar que ahora toca esperar la próxima visita de la FIFA y, a partir de ahí, continuar avanzando. Pero con una premisa muy clara. El protagonismo del país en la organización debe tener su reflejo en el partido más importante del Mundial.
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