«Tomaba dos Red Bulls todos los días antes de empezar a trabajar». Así arranca el vídeo con el que Jorge Ángel, enfermero, ha querido alertar en TikTok sobre un hábito cada vez más extendido: tomar bebidas energéticas a diario para afrontar la jornada. El sanitario comenta el caso de una persona que, según explica, terminó con un reemplazo tras ese consumo diario, y lanza una pregunta directa a sus seguidores: «¿Puede pasar esto?». Su respuesta es contundente: «Pues claro que sí».
«Ya se han visto casos de paro cardiaco»
El enfermero explica que el abuso de estas bebidas no es una cuestión menor. Según cuenta en su vídeo, «ya se han visto casos de paro cardiaco, infarto de miocardio y vasoespasmos asociados al abuso de bebidas energéticas». El vasoespasmo es una contracción brusca de las arterias que reduce el flujo de sangre y que, cuando afecta a las coronarias, puede provocar un infarto.
Además, el sanitario hace hincapié en un factor que preocupa especialmente a los cardiólogos: el riesgo es mayor «si tienes antecedentes cardiacos, que a veces tampoco lo sabes». Es decir, hay personas que tienen problemas de corazón sin diagnosticar y que, al consumir estas bebidas de forma habitual, pueden estar exponiéndose a un riesgo que desconocen.
Lo que dicen los estudios
Su advertencia coincide con lo que ha encontrado la investigación. En 2024, un equipo de la Clínica Mayo dirigido por el cardiólogo Michael Ackerman analizó a 144 supervivientes de una parada cardiaca y comprobó que siete de ellos, un 5%, habían tomado una o varias bebidas energéticas poco antes de sufrirla. Todos tenían una enfermedad genética del corazón, como el síndrome de QT largo.
Ackerman aclaró que el riesgo absoluto es muy bajo, pero aumenta en un corazón vulnerable. Y aportó un dato que encaja con lo que dice el enfermero: según la Clínica Mayo, alrededor de una de cada 200 personas tiene alguna de estas enfermedades genéticas del corazón y la mayoría no lo sabe. Para estos pacientes, la dosis recomendada de una bebida energética muy cafeinada es cero.
Otro estudio, publicado en 2019 en el Journal of the American Heart Association, comprobó en 34 voluntarios jóvenes y sanos que tomar una gran cantidad de bebida energética en poco tiempo elevaba la tensión arterial y alteraba la actividad eléctrica del corazón, unos cambios que pueden favorecer las arritmias.
Hipertensión, obesidad y problemas renales
El enfermero no se queda solo en el corazón. En su vídeo recuerda que las bebidas energéticas también se asocian a la hipertensión, la obesidad y los problemas renales. Además de cafeína, muchas de ellas contienen una cantidad importante de azúcar, lo que, consumido a diario, suma calorías y puede contribuir al aumento de peso y a otros problemas metabólicos.
Una lata pequeña de 250 mililitros de las marcas más conocidas ronda los 80 miligramos de cafeína, pero muchas personas toman más de una al día o las combinan con café, refrescos de cola, alcohol o ejercicio intenso. Según la Clínica Mayo, estas bebidas contienen entre 80 y 300 miligramos de cafeína por ración, frente a los unos 100 miligramos de una taza de café.
«Una cosa es una de vez en cuando y otra cosa es todos los días»
La conclusión del enfermero resume el mensaje de los expertos: «Una cosa es una de vez en cuando y otra cosa es todos los días». Tomar una bebida energética de forma puntual no supone, para un adulto sano, un peligro inmediato. El problema aparece cuando se convierte en un hábito diario, cuando se toman varias latas seguidas o cuando quien las consume tiene un problema de corazón.
Por eso, los sanitarios recomiendan moderación y prestar atención a las señales de alarma: palpitaciones, sensación de que el corazón late demasiado rápido o de forma irregular, mareos, dolor en el pecho o desmayos. Ante cualquiera de estos síntomas, lo recomendable es dejar de tomarlas y consultar con un médico. Las personas con hipertensión o enfermedades cardiacas, las embarazadas y los menores deberían evitarlas o consultar antes con su médico.
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