Cuando dos solteros se conocen en ‘First Dates’ y falta feeling desde el principio, rara vez terminan por encajar. Sandra (20) y Arthur (24) confirmaron esa primera impresión a medida que avanzaba la cita y representaron en la decisión final ese famoso refrán que dice que «lo que mal empieza, mal acaba». Sandra intenta abrirse paso como creadora de contenido y llegó desde Madrid, algo que quiso dejar claro para evitar confusiones. «Mucha gente dice que tengo acento del sur, pero soy española», puntualizó en su presentación. Aunque en su única relación seria hubo cuernos y lo pasó fatal, prefiere repetir patrón. «Me gustan los malotes», le explicó a Carlos Sobera al describir su prototipo de chico. Eso sí, los quiere «con la cabeza amueblada, trabajador y buena persona».El equipo del programa la emparejó con Arthur, un técnico sanitario y boxeador madrileño encantado de conocerse. Sin embargo, ninguno terminó de entrarle por los ojos al otro. «No ha habido feeling», resumió el soltero.A Sandra le costó conectar con el sentido del humor vacilón de su cita. Fue de lo poco que le gustó de él, pero ni siquiera así consiguió que se soltara. La actitud chulesca que adoptó la joven también echó para atrás a Arthur, que no tardó en dejar claro que «para chulo ya estoy yo».La creadora de contenido se puso todavía más a la defensiva cuando él tanteó el tema del sexo durante la cena. «No lo voy a hablar públicamente, no me gusta contar mis intimidades», lo cortó, aunque matizó que para ella no era un tabú. «La tarta es más dulce que tú», replicó Arthur.Sandra explota y deja a su cita con la palabra en la boca La cena terminó y volvieron a verse las caras en la decisión final. Pero lo que parecía un simple trámite de despedida desembocó en el momento más tenso de la velada. Tanto Arthur como Sandra coincidieron en que no había chispa entre ellos ni entraban dentro de su prototipo. El soltero respondió a las palabras de Sandra con otro comentario en su línea: «Para gustos los colores, yo no le puedo gustar a todo el mundo. Al 99% sí», presumió.Para la madrileña fue el remate. «Si queréis conocer a un chico prepotente, os presento a mi amigo Arthur. Aquí tenéis a la joyita», estalló. «Pensaba que venía a una cita, no a un show», contraatacó él, que también la calificó de «marimandona».«¿En qué momento me he metido aquí? Espero que le vaya muy bien y que encuentre a su media naranja, que no soy yo; yo soy un limón», añadió Arthur, haciendo caso omiso a las protestas de Sandra. Cuando ella reconoció que incluso le había caído mal en algunos momentos, dio la velada por terminada y se marchó sin despedirse. «Mira ya, me voy. Se acabó la cita».
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