El senador demócrata Jon Ossoff (39 años) gana la reelección en Georgia frente al republicano Mike Collins en las midterms del Senado. Así lo avanzan ya varios medios de EEUU. El resultado supone un alivio para los demócratas, que necesitan mantener sus escaños para aspirar a recuperar la mayoría del Senado.
Los seguidores de Ossoff que se habían reunido el martes por la noche en un hotel del centro de Atlanta estallaron en vítores, se abrazaron y se besaron cuando las pantallas de televisión de la sala mostraron que Ossoff había ganado. Muchos de sus partidarios afirmaron que Ossoff representaba un importante cambio generacional para su partido.
«Está atrayendo a muchos votantes jóvenes, y eso es justo lo que necesitamos ahora para encaminarlos por el buen camino, para mostrarles la dirección correcta, Ossoff les habla. Y como es más joven, le prestan atención», asegura una de sus votantes, informa Ap.
Ossoff llegó a la cita con ventaja en los sondeos. Una encuesta del diario Atlanta Journal-Constitution le daba una ventaja de siete puntos, fuera del margen de error, y otra de Fox News le situaba con ventaja de dos dígitos. El contraste con su primera victoria es notable: en enero de 2021 ganó el escaño en una segunda vuelta, derrotando al republicano David Perdue por poco más de un punto.
Pero la noticia de su victoria va más allá de Georgia. Ossoff se ha convertido en uno de los nombres más comentados del Partido Demócrata de cara a 2028. Un sondeo de Emerson le situó tercero entre los preferidos de las primarias demócratas, con un 13%, igual que Alexandria Ocasio-Cortez.
Su perfil explica parte del fenómeno. Según The New Republic, «intenta definir la división política como élite adinerada frente a ciudadanos corrientes», y esa fórmula une a dos sensibilidades: «los moderados valoran que no empuje la sanidad universal, y los progresistas aprecian su crítica a las grandes fortunas».
El propio Ossoff niega con insistencia su futura candidatura: «No me presento a la presidencia en 2028». En un debate, se comprometió además a cumplir un mandato completo de seis años si era reelegido. Su rival, Collins, había sostenido en campaña que esta reelección era el primer paso hacia una carrera presidencial. Pero muchos candidatos rompen esa promesa, el mismo Barack Obama lo hizo.
Entre los demócratas, la cautela era la norma antes de la noche. El senador John Hickenlooper decía que primero había que dejarle ganar su elección y luego se vería. Con la victoria proyectada, esa pregunta ya no se podrá aplazar.
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