El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha recurrido la decisión del juez que le investiga de no enviar una comisión rogatoria a Arabia Saudí para confirmar que, como sostiene el político socialista, las joyas que se encontraron en su despacho profesional de un valor superior al millón de euros fueron un regalo de dicho país en 2007.La defensa de Zapatero, en un recurso ante José Luis Calama consultado por ABC, se queja de que el instructor sostiene la investigación por contrabando de joyas y delito fiscal contra él por la tenencia de dicho botín en una «sospecha, sin ni siquiera recabar información de la AEAT». «Hallazgo enteramente casual»«El solo y exclusivo hecho del hallazgo, enteramente casual, determinó la apertura de este procedimiento, partiendo del resultado de una tasación pericial preliminar elaborada por la joyería y casa de subastas Ansorena, que atribuía al conjunto de las piezas un valor estimado de reposición de 1.323.915 euros. Sin nada más, encontraba justificado el origen de las referidas piezas sin mediar comunicación ni comprobación alguna por parte de las autoridades tributarias», lamenta también su abogado Víctor Moreno Catena en el escrito. El expresidente insiste en que los collares, pulseras y demás piezas que tenían piedras preciosas como esmeraldas y rubíes fueron un detalle del rey saudí fallecido Abdulaziz bin Saúd, entregado en junio de 2007 en el Palacio de La Moncloa «como un regalo estrictamente personal» e insiste en que el magistrado se dirija al Reino de Arabia Saudí para «solicitar asistencia judicial internacional a las autoridades competentes de ese Estado a fin de recabar de la Corte Real Saudí certificación de la entrega».Para la defensa de Zapatero, «lo que ha motivado la apertura de la presente pieza separada no es otra cosa que una presunta infracción tributaria», por lo que se queja de que «ni siquiera se practicó liquidación provisional alguna por la AEAT ni consta qué tributo y ejercicio fiscal sería el que es objeto de instrucción, ni qué declaración aduanera se habría omitido. La atribución inicial de delitos de contrabando, singularmente, parte de la sospecha de que el Sr. Zapatero hubiera introducido esas joyas en territorio español sin presentar declaración aduanera, pero carece de cualquier asidero fáctico».Invierte la lógica penalPara el expresidente, la forma de proceder del juez «invierte la lógica del procedimiento penal, porque lejos de preservar la presunción de inocencia, se atribuye la posible comisión de delitos tributarios por la mera tenencia de unas joyas, sin mayores diligencias de comprobación con autoridades fiscales o aduaneras», más allá de instarle a «neutralizar, mediante prueba documental o explicativa, los indicios que actualmente se desprenden de la investigación».Denuncia su defensa que la apertura de esta pieza separada de investigación vulnera sus derechos fundamentales puesto que «se ha iniciado sin ningún elemento indiciario de significación penal, desde sospechas, porque la tenencia de un conjunto de joyas que aparecen en una caja no puede ser indicativa, por sí misma, de ninguna actividad delictiva».El expresidente afirma que el hecho de que el rey saudí que sostiene le hizo entrega de las joyas falleciera no impide recabar comprobación de su relato: «Esa circunstancia no impide que en los propios archivos de la Casa Real saudí aparezca documentación sobre los regalos que se entregaron al presidente Rodríguez Zapatero en aquella visita, como se ha indicado. Tampoco se puede utilizar como elementos de sospecha sobre la explicación ofrecida por el investigado, como alega la representante del Ministerio Fiscal, ni el silencio en su declaración (en su momento pidió un aplazamiento, que le fue denegado) ni el retraso en ofrecer una explicación. Como sostiene mi representado y se constata con las dos cartas remitidas, ha intentado desde un primer momento obtener por sus propios medios la confirmación del regalo». La defensa de Zapatero reconoce también en el escrito que no conserva documentación de las joyas. Afirma que la «razón de que no se haya presentado su escrito hasta el mes de septiembre es, precisamente, poder dar una explicación asentada en prueba documental que, lamentablemente, no ha podido obtener por sí mismo. En cuanto el Tribunal le ha requerido por plazo de tres días para aportar documentación, mi representado ha ofrecido la explicación con los medios a su alcance», traslada en el escrito.
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