Huelguistas del 11-N vandalizan las casetas acristaladas de ventilación del Parc de Ses Estacions de Palma con enormes pintadas en la que hacen una llamada a la participación en la huelga convocada por los sindicatos afines al Gobierno de Pedro Sánchez, UGT y CCOO en contra de la oposición, PP y Vox.
Las pintadas vandálicas cubren laterales casi completos de varias de las casetas de ventilación de la estación intermodal de tren y autobús soterrada bajo una de las zonas verdes y parques más concurridos de la capital balear.
Por su notable envergadura, estas pintadas llaman la atención en un espacio donde son frecuentes acciones de este tipo, aunque no del tamaño que estas tienen.
Es por ello que en numerosas ocasiones los operarios públicos de la limpieza tienen que proceder al borrado de numerosos grafitis vandálicos con toda clase de proclamas reivindicativas que, en la mayoría de los casos, son autoría de grupos totalitarios de izquierdas, y que lo mismo aparecen en la media docena de casetas acristaladas que hay en el parque, que en el mobiliario del parque, bancos y farolas.
Hasta la presente legislatura, tras la derrota electoral del ex alcalde socialista, y hoy senador autonómico José Hila, que fue totalmente condescendiente con el vandalismo grafitero callejero, uno de los rincones del parque que era objeto de constantes ataques vandálicos era el popular Pont des Tren, que aparecía día sí y día también, con una nueva pintada basura.

Algo que ahora ya no sucede tras aplicar la dirección de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) y el alcalde Jaime Martínez, una política de mano dura tras la aprobación de la nueva ordenanza cívica que sanciona con hasta 3.000 euros estos actos de vandalismo callejero.
Además de concurrido, el Parc de Ses Estacions está ubicado frente a la Plaza de España, donde aún se mantiene la acampada ilegal a favor del Gobierno de Pedro Sánchez y con la excusa de reivindicar el derecho a una vivienda digna, a la espera de que el delegado socialista del Gobierno, Pere Joan Pons, autorice su desmantelamiento, como así ha sucedido con la de la Puerta del Sol de Madrid.
Pero parece que Pons, cuya continuidad en el cargo depende del resultado electoral de los comicios del 29 de noviembre, quiere hacer puntos a última hora para poder reengancharse en algún nuevo cargo, en caso de derrota electoral de los socialistas a finales de mes, y no está dispuesto a aplicar el mismo criterio que en la capital de España.
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