En uno de los enclaves más cotizados y exclusivos de Mallorca, el contraste entre el lujo y la precariedad se ha hecho permanente. Desde noviembre de 2024, un hombre vive instalado en una tienda de campaña ubicada en una posición privilegiada, justo encima de la Playa de Portals, con vistas directas al mar Mediterráneo. Sin embargo, lo que para muchos turistas representa una postal idílica, para los residentes y trabajadores de la zona se ha convertido en una situación insostenible ante la falta de soluciones por parte de las autoridades competentes.
El campamento improvisado se encuentra situado sobre el terreno costero rodeado de pinos, donde la tienda permanece montada sobre palés de madera y cubierta con plásticos para protegerse del clima. Pese a estar en una de las mejores zonas del municipio de Calvià, la realidad diaria de este asentamiento refleja un deterioro progresivo tanto del entorno como del propio individuo.
Según relatan vecinos del área, la Guardia Civil y la Policía Local de Calvià han sido alertadas en reiteradas ocasiones sobre la presencia del asentamiento y las circunstancias en las que se encuentra. A pesar de los avisos continuos transmitidos a ambos cuerpos de seguridad, hasta la fecha no se ha tomado ninguna medida efectiva para resolver la ocupación del espacio ni la situación de desamparo del hombre.
La preocupación entre los residentes no solo radica en la ocupación del lugar, sino también en las condiciones en las que subsiste el ocupante. Testigos habituales señalan que el hombre pasa el día vagabundeando por los alrededores, muestra un trato poco sociable y se emborracha cada noche. Su salud y aspecto físico han sufrido una caída notable con el paso de los meses: mientras que a su llegada caminaba con normalidad y mantenía cierta estabilidad, en la actualidad presenta un evidente declive físico y un estado visiblemente desatendido.
La convivencia también ha alcanzado a los establecimientos cercanos. Durante los meses de verano, el individuo acude a utilizar las instalaciones del beach club ubicado en la playa. La situación llegó a un punto crítico el invierno pasado, cuando logró abrir el baño del recinto para instalar allí su propio espacio de uso privado. En el interior de los aseos llegó a desplegar un entramado de cuerdas ancladas a las paredes a modo de tendedero repleto de ropa y toallas, además de almacenar garrafas de agua, bolsas, enseres personales e incluso colocar una silla plegable de acampada. Aquel episodio obligó a darle un toque de atención para desalojar las dependencias del local.
A día de hoy, el asentamiento continúa en pie frente a la costa de Portals, mientras los vecinos reiteran sus quejas y esperan una respuesta por parte de las administraciones que ponga fin a esta situación prolongada.
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