La diseñadora celebra el quinto aniversario de su marca mientras su padre le dedica una cariñosa felicitación. Habla de las enseñanzas familiares, de su adolescencia en Madrid y de los recuerdos que inspiran sus creaciones. Matilde Mourinho tiene dos aniversarios que celebrar: sus 30 años y los cinco de su firma de joyería. La diseñadora ha construido su propio proyecto empresarial con Matilde Jewellery, una marca que reúne sus intereses por la moda, la artesanía y las piezas con significado. Ahora estrena década con nuevos diseños y una presentación en París que abre otra etapa en su trayectoria.
Su cumpleaños, este 4 de noviembre, también ha dejado una imagen familiar: José Mourinho recuperó fotografías de su hija, entre ellas algunas de su infancia, para dedicarle unas palabras en Instagram. «Siempre mi niña pequeña», escribió el entrenador. Una felicitación que pone el detalle personal a un momento protagonizado por los proyectos de Matilde.
Ella tiene muy presentes las enseñanzas recibidas en casa a la hora de dirigir su negocio. «Tanto mi padre como mi madre me enseñaron la importancia del trabajo duro, de confiar en mí misma y de no permitir que las opiniones ajenas me aparten de mis objetivos», explica. Una declaración que ayuda a entender cómo ha afrontado el desarrollo de una firma que lleva su nombre.
Cinco años construyendo su propia marca
Matilde celebra este aniversario con Play, una colección presentada por primera vez durante una cena íntima en París. «Diamantes, a nuestro estilo», resume sobre una propuesta que invita a llevar estas piedras preciosas con mayor libertad y a darles un aire contemporáneo y personal.

El cumpleaños de la marca también tiene su reflejo en Five Stones, una edición limitada que conmemora su recorrido mediante cinco tallas de diamante: brillante, marquesa, pera, oval y esmeralda. Cada piedra representa un año de evolución de la firma y descansa sobre una delicada cadena de oro reciclado.
La elección de los materiales forma parte de la identidad del proyecto, al igual que su apuesta por diseños que puedan acompañar a quien los lleva durante años. «El lujo es algo que perdura. Una pieza hecha para llevarla y disfrutarla durante muchos años, quizá incluso para transmitirla a la siguiente generación», explica.
Su adolescencia en Madrid y las amistades que conserva
España ocupa un lugar especial en su historia personal. «Viví en Madrid entre los 13 y los 16 años y fue una etapa muy especial. Hice amistades que todavía mantengo hoy. De hecho, a una de mis mejores amigas la conocí allí y más tarde también se trasladó a Londres», recuerda. Durante aquellos años, la familia residió en una casa en La Finca.
Su conexión con España también alcanza a la moda. De las españolas destaca la seguridad con la que defienden sus elecciones: «Existe una gran confianza y mucha personalidad. Las mujeres españolas no tienen miedo de divertirse con la moda y expresar quiénes son a través de ella».
Madrid fue una de las etapas de una infancia y una adolescencia marcadas por las mudanzas. Matilde reconoce que aquella experiencia ha influido en su carácter y en su manera de desenvolverse profesionalmente. «Estudié en once colegios antes de los 18 años, lo que me enseñó a adaptarme rápidamente y a sentirme cómoda en entornos nuevos. También me permitió conocer culturas diferentes y hacer amistades por todo el mundo», cuenta.
Las raíces portuguesas que lleva a sus diseños
Entre tantos cambios, sus raíces portuguesas han conservado un espacio propio. Su primera creación, el collar Azulejo, perteneciente a la colección Heritage, nació de los tradicionales azulejos que conoció durante su infancia.
«Siempre me han fascinado sus patrones intrincados y su artesanía, así que encontrar inspiración en algo tan ligado a mis raíces fue algo natural», recuerda. Aquel diseño marcó el inicio de una manera de trabajar en la que las referencias personales tienen un papel protagonista.
Para ella, el vínculo con una joya se construye precisamente a través de esas experiencias. «Una pieza puede ser muy sencilla o minimalista, pero si está vinculada a un recuerdo especial, a una persona o a un momento de tu vida, se convierte en mucho más que un accesorio», señala. «Llevas ese recuerdo contigo cada vez que te la pones, y eso es lo que le da un significado real».
A los 30 años, Matilde celebra cinco al frente de su firma y presenta nuevas propuestas con las que continuar desarrollándola. Las enseñanzas de sus padres, las amistades de Madrid y las referencias portuguesas forman parte de ese recorrido que hoy traslada a sus joyas.
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