Su relación con Budapest va mucho más allá de una simple afición por viajar. La capital de Hungría se ha convertido en uno de sus grandes refugios personales, un destino al que regresa siempre que necesita alejarse de las obligaciones profesionales y de la exposición pública que ha acompañado buena parte de su trayectoria.
El propio Piqueras explicó esta particular relación con la ciudad durante su participación en el programa Viajeros Cuatro, emitido en 2018. En aquella ocasión, el periodista no sólo mostró algunos de sus rincones preferidos, sino que también habló abiertamente de los motivos por los que había elegido Budapest para establecer una segunda residencia.
«Aquí desconecto, apago el móvil, leo un libro y paso desapercibido», confesó ante las cámaras. Una descripción que permite entender por qué la capital húngara ocupa un lugar tan especial en su vida.
Budapest, el lugar donde nadie le reconoce
Después de tantos años delante de las cámaras, Pedro Piqueras ha aprendido a valorar especialmente los espacios en los que puede dejar de ser un personaje público. Durante su etapa al frente de los informativos de Telecinco, su rostro entraba prácticamente a diario en millones de hogares. Una popularidad que, aunque forma parte de su carrera, también implica una exposición de la que no siempre resulta sencillo escapar.
sin embargo, en Budapest encuentra una realidad completamente diferente. La posibilidad de pasear sin que nadie le reconozca es uno de los aspectos que más aprecia de la ciudad. El periodista lo explicó con una frase especialmente reveladora durante su intervención televisiva: «Aquí te puedes tumbar en un parque y nadie te conoce».
Su deseo de preservar esa intimidad también tiene que ver con las personas que le acompañan en su vida privada. Piqueras fue especialmente claro al explicar por qué procura mantener determinados aspectos de su día a día lejos de la atención pública. «Es que no quiero que nadie sepa nada, intento proteger a las personas que están conmigo», aseguró.
Una ciudad que le sigue enamorando
La fascinación de Piqueras por Budapest tampoco es reciente. Su vínculo con la capital húngara se prolonga desde hace aproximadamente 20 años y, pese a conocerla profundamente, asegura que todavía encuentra motivos para seguir regresando.

Entre sus visitas imprescindibles se encuentran algunos de los grandes símbolos arquitectónicos y culturales de la capital. El Parlamento de Budapest, uno de los edificios más reconocibles de Europa, figura entre sus lugares favoritos, al igual que los paseos junto al Danubio, el río que atraviesa la ciudad y separa históricamente Buda y Pest.
También disfruta de sus célebres instalaciones termales. Las piscinas de Széchenyi, uno de los complejos de baños más conocidos de Hungría, forman parte de esos lugares que merece la pena visitar para comprender la personalidad de la capital.
Pero, más allá de los monumentos que aparecen habitualmente en las guías turísticas, Piqueras siente especial predilección por los rincones menos concurridos. Su interés por descubrir espacios alejados de los recorridos habituales demuestra que su relación con Budapest tiene mucho de experiencia personal y poco de turismo convencional.
Sus rincones favoritos de Budapest
Entre los establecimientos que más aprecia destaca Parisi Udvar, un edificio histórico que originalmente albergó un pasaje comercial y que, tras su restauración, se convirtió en uno de los espacios más singulares de la ciudad.
El periodista explicó durante su recorrido televisivo que se encuentra muy cerca del Café Central y destacó la personalidad arquitectónica del lugar, con sus detalles ornamentales y una atmósfera que lo diferencia de otros establecimientos más frecuentados por los visitantes.
«Está muy cerca del Café Central. Fue restaurado con detalles de la época otomana y tiene una atmósfera única», comentó en Cadena Ser. Para Piqueras, tomar un café allí por la tarde, especialmente cuando hay poca gente, constituye uno de esos pequeños placeres que hacen que cada estancia en Budapest merezca la pena.
La música clásica, su gran pasión
La arquitectura, la gastronomía y los paseos por la ciudad no son los únicos motivos que explican el vínculo del periodista con Budapest. La música clásica es otra de sus grandes aficiones y constituye una parte importante de esa conexión cultural que ha ido construyendo con Hungría a lo largo de los años.
La capital cuenta con una importante tradición musical y una oferta cultural que encaja con los intereses del comunicador. De esta manera, sus escapadas no se limitan a descansar, sino que también le permiten disfrutar de actividades que forman parte de sus gustos personales.
Su experiencia en Budapest refleja una faceta menos conocida de un periodista acostumbrado a trabajar rodeado de actualidad, cámaras y acontecimientos de gran repercusión. Durante décadas, Pedro Piqueras fue uno de los profesionales más reconocidos de los informativos, pero su vida lejos de la televisión responde a unas prioridades mucho más sencillas.
Quizá ahí resida precisamente el secreto de su fidelidad a la capital húngara. Después de 20 años descubriendo sus calles, sus edificios y sus rincones menos conocidos, el comunicador sigue encontrando razones para volver.
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