Tras la victoria ante el AEK en Liga de Campeones, el técnico portugués afronta un fin de semana clave previo al parón internacional para medirse al Valencia en Mestalla. «Será complicado, pero no vamos a dramatizar», señaló el preparador luso, quien explicó que ningún integrante de la plantilla regresó a su domicilio tras un viaje que les hizo aterrizar de madrugada en la capital, todo ello con el fin de «rascar un par de horas de sueño». Asimismo, confirmó que las sensaciones de los futbolistas tras la sesión de recuperación son «positivas».La atención mediática orbitó de nuevo en torno a Vinicius, titular en Grecia y sustituido en el minuto 80 tras un choque discreto en el que volvió a carecer de esa versión diferencial. Mourinho se mostró contundente al ser cuestionado sobre si el atacante debe jugar aun no estando al cien por cien: «Para mí lo más importante es el equipo. Nunca, por voluntad propia, he querido perjudicar al grupo para beneficiar a un jugador». Si bien admitió que el brasileño ha salido de inicio en los dos últimos compromisos europeos, advirtió que cuando recupere la plena forma «haré mi propia gestión», sin dar pistas sobre cuál será la misma.El técnico profundizó en su argumento con una encendida defensa del futbolista y de su metodología a la hora de confeccionar los onces: «Como entrenador no analizo partido a partido, sino la secuencia de encuentros que afrontamos. El duelo contra el AEK era un partido idóneo para Vinicius», afirmó, antes de dejar una frase con un destinatario claro: «Un mal jugador lo será siempre, pero un gran futbolista también atraviesa momentos grises. Si Vinicius fuera un jugador mediocre, se diría que hizo un buen partido». Sentenció el asunto con una máxima inapelable: «A la hora de elegir a los once titulares, el escudo está por encima de cualquier nombre».Toda su atención, aseguró, está focalizada en la cita de Mestalla. Preguntado sobre si le inquieta el inminente parón internacional, fue directo: «Lo que me preocupa es el encuentro de mañana. Miedo entre comillas. La dificultad del rival es mi única ocupación; la selección no forma parte de mi problema». Mourinho trazó el perfil de un Valencia «descansado, fresco, que ha dispuesto de toda la semana para preparar el choque» y dirigido por un técnico experimentado como Javier Aguirre al que cuesta desarmar. Pese a que el conjunto che ocupa los puestos bajos de la tabla con nueve puntos, el portugués le concede el rango de coloso: «Es uno de los desplazamientos más difíciles de toda la Liga; para sumar los tres puntos habrá que estar al máximo nivel».En el capítulo de rotaciones se mostró más explícito de lo habitual: «Es fácil de prever que mañana jugarán Konaté y Dean». Su plan pasa por dosificar esfuerzos «con los futbolistas que lo permitan», asegurando además que disputar el choque en sábado concede a sus internacionales el domingo libre. Respecto al duelo clave en la clasificación entre el Atlético de Madrid y el Barcelona del domingo, tiró de su ironía habitual: «Ojalá perdieran los dos, pero sé que no es posible. Se van a dejar puntos por el camino y esa es la mejor noticia. Lo que ocurra allí, con toda honestidad, me da exactamente igual».Mourinho también dedicó palabras a Cristiano Ronaldo tras anunciarse su retirada de la selección portuguesa. «Más que valorar, me limito a comentar; hay que respetar una decisión así. Aunque no lo considero un adiós definitivo: quien lo conoce sabe que aún persigue objetivos en su carrera». En ese sentido, expresó un deseo claro: «Confío en que su retirada definitiva del fútbol, cuando decida colgar las botas, sea un día muy diferente al de ayer». Preguntado por si atisba al crack luso en los banquillos, despejó la incógnita: «No sé qué pasa por su cabeza, pero todavía es pronto para eso».Asimismo, el técnico tuvo palabras de elogio hacia Fede Valverde, a quien ha otorgado el brazalete: «He descubierto a un chico enormemente profesional, humilde, cercano a sus compañeros y un ejemplo diario. Ser capitán del Real Madrid exige una madurez nada sencilla». Mourinho también abordó la trágica pérdida de Jesús de Miguel y el debate sobre la suspensión de la jornada, apelando al respeto: «Se van a rendir homenajes emotivos en todas las competiciones y eso me parece de un enorme calado. La situación ideal habría sido preguntarle a Jesús; al no ser posible, solo su familia y sus compañeros pueden responder sobre qué le habría gustado. Nadie de nosotros debe dictar lo que se debía hacer».Cuestionado finalmente sobre la fase en la que se encuentra el equipo tras las últimas victorias agónicas, el portugués analizó con lucidez la doble cara de las remontadas: «Es mejor no tener que remontar; es preferible un partido como el de Santander, con 0-3 al descanso. La remontada tiene una lectura positiva —muestra la fe del grupo, la riqueza del banquillo, la motivación y el peso de esta camiseta—, pero también refleja un lado negativo que tenemos que trabajar. Necesitamos encontrar más uniformidad a la hora de entrar a los partidos».
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