La primera gran consecuencia de la derrota republicana en las elecciones legislativas del martes ha llegado a la propia Casa Blanca. Donald Trump ha anunciado este viernes por sorpresa la sustitución de su jefa de gabinete, Susie Wiles, por Stephen Miller , uno de los hombres más polémicos de su Administración, principal impulsor de las deportaciones masivas y defensor de las medidas más restrictivas contra la inmigración. El relevo se hará efectivo el lunes 9 de noviembre , apenas seis días después de unos comicios que han supuesto un durísimo revés para el presidente y su partido.Trump ha comunicado la decisión a través de Truth Social , su red social, con un mensaje en el que ha elogiado a los dos protagonistas del cambio. De Miller, hasta ahora subjefe de gabinete, ha destacado que es uno de sus asesores de mayor confianza. Sobre Wiles, ha asegurado que ha realizado un trabajo extraordinario y ha anunciado su traslado a la operación política del presidente. No ha ofrecido explicaciones sobre las razones del relevo ni ha establecido públicamente una relación entre la decisión y los resultados electorales. Wiles se ha curado recientemente de un cáncer, durante el cual no abandonó el puesto. La salida de Wiles, que es de Florida, constituye el primer gran movimiento de personal tras una derrota que ha puesto en cuestión la estrategia política de la Casa Blanca y la capacidad del presidente para mantener movilizada a la amalgama de votantes que le devolvió al poder en 2024. Trump había pedido a los estadounidenses que votaran como si él mismo figurara en las papeletas . Los resultados demostraron las dificultades de trasladar su popularidad personal a otros candidatos republicanos.La propia Wiles presentó su dimisiónWiles había sido una de las figuras fundamentales del regreso de Trump a la presidencia. Dirigió su campaña electoral de 2024 y se convirtió en la primera mujer en ocupar la jefatura de gabinete de la Casa Blanca. Su principal cometido había sido imponer cierto orden en una Administración acostumbrada durante el primer mandato a las luchas internas, los ceses y los cambios constantes de personal. Discreta, con una larga trayectoria en la política republicana de Florida, había conseguido mantener una relación de confianza con un presidente poco dispuesto a aceptar límites de sus colaboradores. Wiles proviene del único estado en que los republicanos mantuvieron parte de su poder, ya que ganaron las elecciones al Senado y a gobernador en Florida, frente a lo ocurrido en otros estados.Por su parte, Wiles se despidió públicamente con un mensaje en el que aseguró que servir a Trump había sido «el honor de su vida» . La hasta ahora jefa de gabinete, que presentó su dimisión el jueves por la noche, según fuentes de la Casa Blanca, reivindicó los logros de la Administración en materia de inmigración, impuestos y economía, y agradeció el trabajo de sus colaboradores. Evitó cualquier referencia a la derrota electoral y quiso dejar claro que su salida no suponía una ruptura con el presidente: «Aunque mi papel cambie, mi compromiso con el presidente y su misión nunca cambiará».Un perfil más agresivoSu sustituto representa un perfil muy diferente, más agresivo . Miller, de 41 años, pertenece al núcleo ideológico más fiel a Trump y lleva una década participando en la elaboración de sus duras propuestas migratorias. Fue uno de los principales responsables de las restricciones a la entrada de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana durante el primer mandato y ha desempeñado un papel central en el diseño y la ejecución de las deportaciones masivas durante el segundo.Su influencia ha ido mucho más allá de la inmigración. Desde su puesto en la Casa Blanca ha intervenido en cuestiones de seguridad nacional, política federal y estrategia de comunicación. Es también uno de los colaboradores que con mayor firmeza han defendido la ampliación de las facultades del Ejecutivo para cumplir las promesas electorales de Trump, incluso cuando sus decisiones han provocado enfrentamientos con los tribunales.El nombramiento tiene una lectura política importante. La derrota republicana estuvo marcada por el malestar ante el coste de la vida, pero también por el desgaste de algunas de las políticas más controvertidas del presidente, entre ellas las redadas migratorias y las deportaciones. En lugar de elegir a una figura moderada, con experiencia en negociaciones parlamentarias o capacidad para tender puentes con sectores del electorado que se han alejado del Partido Republicano, Trump ha decidido situar al frente de su equipo a uno de los principales exponentes de su programa más duro .
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