Carlos Alcaraz tacha otro reto en su carrera. Cruza por primera vez la línea de los cuartos de final en el Masters 1.000 de París y rompe ese techo que se le atragantaba en este último torneo de la temporada. Lo hace con un exigente encuentro ante Taylor Fritz , 29 años y 12 del mundo, que lo obligó a sacar todo lo que tenía y a superar un bajón anímico tremendo. Un triunfo trabajado que lo impulsa un poco más hacia esa versión contundente que pretendía alcanzar; y de paso, le abre la puerta de las Finales ATP a Rafa Jódar, clasificado por primera vez, y en su primer curso como profesional, en detrimento del propio Fritz.Carlos Alcaraz 6 7 6 Taylor Fritz 7 5 3Es el poderío del tenis español, que lidera el murciano con un partido de los que hay que poner en las escuelas para aprender a gestionar las emociones y no dudar nunca de uno mismo. El duelo empieza como se espera: saques directos o casi en los cuatro primeros juegos. Fritz sacude sin dejar respirar, que hasta le sobran segundos entre servicio y servicio, y Alcaraz mantiene el pulso esperando su oportunidad. Llega en el quinto juego, en cuanto le tiembla el pulso al estadounidense, que fiaba el choque a pocos intercambios y a rayos a 220 kilómetros por hora, y Alcaraz observa el temblor. Con 30-30 atienden a una recogepelotas, y al regreso, el español va con todo: bloqueo, golpe definitivo para la bola de rotura, y ‘passing’ impecable para confirmarla.Grita el murciano porque romper el saque de Fritz no es cualquier cosa. «Venga, a seguir ahí», le espeta Samu López desde la banda, que esto no será tan fácil. Sabe el entrenador que Fritz no es de esos jugadores que tienen en el saque su mejor y a veces casi única estrategia, y una vez derribada, les cuesta encontrar otras opciones. Por eso Alcaraz se crece y en el juego de tú a tú, en los intercambios largos, prevalece con su mayor variedad de golpes para evitar el resurgir del rival. No logra por eso volver a reducir al estadounidense, que le pelea cada punto. Fritz resta al cuerpo y logra desequilibrarlo, y aunque levanta tres bolas de rotura con una dejada, un gran servicio al cuerpo y un revés que el estadounidense no se puede quitar de encima en la red, es un aviso del peligro que lleva el 12 del mundo.Tiene prisa Alcaraz por alcanzar otro nivel, empujar ese límite de los cuartos de final en París y consolidar su candidatura. Pero está sufriendo, cada vez más tensión y menos efectividad. Por eso grita de ánimo cuando su servicio no lo resta el rival, y más todavía cuando por fin consolida ese ‘break’ con un remate en el que saca toda la rabia y se dirige a restar para llevarse el primer set. Pero no lo tiene claro.Las tres opciones erradas no merman, sin embargo, la frialdad de Fritz, que comete dos dobles faltas, pero le llegan las ideas para obligar a Alcaraz a seguir peleando esta primera fase del encuentro. No le sienta nada bien al español, que entra en barrena con cuatro errores con los que no contaba. Cede su saque en blanco y permite a Fritz despertar. Recupera la firmeza y lleva el partido al ‘tie break’ con otro juego en blanco.Es un parcial de 14 puntos a 1 que muestran el bajón repentino del murciano, que consigue apuntalar el juego hacia el desempate con más sufrimiento que tenis. Se libera con un «Vamos» y puño hacia la grada, otro síntoma del lío del que intenta salir con gritos de furia. Para el ‘tie break’, más errores a un lado y al otro, que tiene 4-2 el murciano, pero no consigue afianzarse, envuelto en dudas y en fallos. Y Fritz sigue ahí, a 231 kilómetros por hora para defender una, dos y hasta tres bolas de set del español, que no encuentra la manera ni con saque ni con derecha, y anda desajustado porque hasta se pierde en el conteo de puntos al cambiar de pista. Y Fritz se gana una, dos y hasta tres bolas de set a su favor. Y esta vez es él, que lo vio todo perdido hace media hora, quien levanta el puño. Tras una hora de juego, quién lo diría, Alcaraz frunce el ceño.El lío es tremendo y se alarga al inicio del segundo capítulo. Cuatro bolas de rotura tiene que salvar en el tercer juego. No es solo que Fritz siga como un témpano y haya aumentado su porcentaje de primeros, es que al español tampoco le están saliendo las cosas. Lo intenta por revés y por derecha, y una dejada, por fin, para superar las dificultades. Y se lleva el dedo a la oreja. La que acaba de salvar, de nuevo, es para sonreír, que no lo había hecho en todo el encuentro. Necesita Alcaraz este tipo de reacciones, de impulsos, de diabluras. Y aun así, queda mucho.Se crece Fritz, que ve a un Alcaraz mermado, sin efectividad ni soluciones, y con agujeros por los que colarse con saña, saque y confianza. Son otras dos bolas de rotura que logra en el séptimo juego y esta vez se planta con todo para desequilibrar al español. Buena cara y buena actitud el del El Palmar, que no entra en sus planes eso de rendirse, aunque no encuentre todavía el plan. Y el saque le vuelve a temblar ante un Fritz que es ahora quien va con todo. Hasta tiene una bola de partido y se lo saca Alcaraz, que le grita que si quiere ganarle el choque tendrá que jugar un poco más, que él se va a defender con todo. Ahí está el cambio y los puntazos marca de la casa, que levantan al personal y los brazos al español, que obliga y mete la presión en el estadounidense, que sonríe de incredulidad y, además, tiene que cerrar el choque, si puede, con su saque.Y a Fritz le entran las prisas. Quiere sacar a toda prisa, mientras que Alcaraz ha entrado en modo diversión y se deleita alegrando la tarde a la grada, volcada con él cuando aturde al estadounidense con un pasante estupendo y cuando consigue darle la vuelta a todo: al juego, al marcador, al partido. Rotura y empate a 5 que empieza a oler a remontada. Despeja otra bola de rotura y asegura el murciano el ‘tie break’ jugando con todo ya: la pelota, la raqueta, el público y la moral del rival. Porque no llega el desempate, tumba al estadounidense con la segunda rotura que le sirve para igualar el partido. Y eso que suma 28 errores no forzados y 36 forzados (44 al final).Pero este Fritz ya no puede. Que ha tenido una segunda bola de partido y este Alcaraz mermado se ha revuelto una vez más. Y se le empieza a derretir la frialdad, y las buenas formas, y el saque. Y al cuarto juego del tercer set, el hachazo del murciano, que hace media hora estaba con la maleta en la puerta y, a lo Alcaraz, regresa por la puerta grande tras más de dos horas de juego. Rotura, confirmación en blanco, exhibición de poderío mental, y dedos a la oreja y manos al aire, y sonrisas, y un tenis que hace un rato no tenía y ahora le sale solo por los poros, por la derecha y el revés.Y con un Alcaraz desatado es todavía más difícil jugar, porque te marea, te deslumbra, te rinde. Lo ha tenido tan cerca Fritz que casi duele. Nunca lo tuvo tan lejos el español; que siguió allí, una bola más, para superar el apagón, para superar dos bolas de partido, para superar su límite en este torneo, y jugar hoy la semifinal de París con un mensaje claro: hay que hacer mucho para ganarle. Y aun así…«He intentado no venirme abajo. Estar fuerte mentalmente, intentar jugar los ‘break points’ allí. La gente me ha dado mucha energía, y he usado ese ambiente para buscar las soluciones», comentó después el murciano.
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