Los años 90 fueron una época muy concreta para determinados alimentos o productos que las madres compraban a sus hijos en los supermercados. Muchos eran helados que se convirtieron en clásicos, pero también estaban los postres. De hecho, las neveras de muchas casas españolas tenían productos que hoy siguen existiendo, aunque hayan cambiado de nombre o de envase, mientras otros han quedado asociados a comidas familiares, restaurantes de domingo y veranos interminables. No necesitaban grandes elaboraciones. Un Petit Suisse, una copa de chocolate o un trozo de helado entre dos obleas podían ser más que suficientes.
Quienes fueron niños entonces probablemente reconocerán más de uno. Algunos llegaron mucho antes de los 90, pero durante aquella década seguían completamente presentes en España y formaron parte de meriendas y sobremesas. Incluso Babybel, que en realidad es un queso, acabó ocupando para muchos ese mismo espacio entre la merienda y el pequeño capricho después de comer. Estos son siete de los recuerdos gastronómicos más reconocibles de aquella época.
Petit Suisse
Decir Petit Suisse a alguien que creció en España durante los 90 probablemente provoque una respuesta automática:»A mí me daban dos». La campaña de Danone terminó convirtiéndose en una de las más recordadas de la publicidad española y consiguió algo bastante difícil, que los propios niños reclamaran directamente una segunda unidad. Eran pequeños, de fresa y con una textura mucho más densa que un yogur. Para muchos, uno parecía quedarse corto, algo que la publicidad supo aprovechar perfectamente. Con el tiempo la marca fue evolucionando y aquellos Petit Suisse terminaron integrándose bajo el nombre Danonino, pero para una generación siguen siendo simplemente los Petit Suisse de toda la vida.
Dalky
Chocolate abajo y nata arriba. No necesitaba mucho más. Dalky fue uno de esos postres de nevera que podían convertir una comida normal en algo bastante más interesante cuando aparecían sobre la mesa. La historia de Dalky en España está ligada a Chambourcy, compañía francesa que se incorporó a Nestlé durante los años 70. Entre sus especialidades lácteas aparecieron posteriormente las cremas con nata Dalky. En 1996, los productos que hasta entonces se comercializaban bajo Chambourcy pasaron a hacerlo bajo la marca Nestlé. La gracia estaba también en cómo se comía. Algunos mezclaban inmediatamente chocolate y nata; otros iban atravesando las dos capas con la cuchara intentando mantenerlas separadas hasta el final.
Babybel
Babybel no es propiamente un postre dulce, pero sería difícil hablar de las neveras y meriendas infantiles de aquellos años sin acordarse de aquellos pequeños quesos redondos envueltos en cera roja. Mini Babybel nació en Francia en 1977 y llegó al mercado español durante la década de los 80, donde tuvo una buena acogida. Su formato individual fue una de las claves de su popularidad y, para los niños, quitar la tira del envoltorio y separar después la cera formaba prácticamente parte del ritual. Se comía como merienda, en el recreo o después de una comida y sigue vendiéndose actualmente. Y probablemente más de uno recuerde también haber terminado haciendo figuras con aquella cera roja después de comerse el queso.
Comtessa
La Comtessa era otra cosa. Si aparecía después de una comida familiar significaba que aquel domingo tenía algo especial. La tarta helada de Frigo alternaba crema de vainilla con finas láminas crujientes de chocolate y durante años fue uno de los postres congelados más reconocibles en España. Su popularidad venía ya de los años 80 y continuó durante la década siguiente. En los 90 acabó adoptando en España el nombre internacional Viennetta, denominación que mantuvo durante aproximadamente dos décadas. Curiosamente, Frigo decidió después recuperar el nombre Comtessa, que es nuevamente el que utiliza en España.
Pijama
Mucho antes de que las cartas de los restaurantes se llenaran de coulant, cheesecake y tiramisú, estaba el Pijama. Y durante los 80 y los 90 fue un habitual de muchos restaurantes españoles. Su origen está en el restaurante 7 Portes de Barcelona. Paco Parellada lo creó en 1951 a partir del Pêche Melba que pedían los marineros de la VI Flota estadounidense. La versión terminó reuniendo flan, helado, fruta en almíbar y nata montada. Incluso hoy el 7 Portes continúa ofreciendo el «Pijama con la receta clásica» en su carta.
Corte de helado de tres sabores
Pocas cosas eran más sencillas. Una barra rectangular de helado, un cuchillo y dos obleas. El corte de tres sabores fue durante años uno de los grandes clásicos del verano español, normalmente combinando vainilla, nata o fresa y chocolate. No nació en los 90. De hecho, ya triunfaba en las comidas familiares españolas durante los años 70, pero continuó sobreviviendo durante décadas. Se cortaba la barra con el grosor que cada uno quería y la porción se colocaba entre dos galletas de oblea.
Flan y gelatina
El flan merece un capítulo propio dentro de cualquier repaso a las sobremesas españolas. El Flan Chino Mandarín llevaba muchísimo tiempo en las despensas cuando llegaron los años 90. La marca nació en España en los años 50 y permitía preparar en casa varias raciones utilizando leche, azúcar y el preparado del sobre. Más de 70 años después sigue comercializándose. Y junto a él estaba la gelatina de sabores, probablemente uno de los postres que más llamaban la atención a los niños simplemente por su aspecto. Roja, naranja, verde o amarilla, se preparaba en casa y había que esperar a que cuajara en la nevera.
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