Marc Félez tenía 24 años cuando dejó atrás Barcelona para instalarse en un pueblo de El Bierzo, en León, donde apenas viven seis personas. Allí compró una casa de piedra abandonada de más de 200 años, sin agua ni luz, con la idea de restaurarla y convertirla en su hogar.
Cansado del ruido y de las prisas de la ciudad, recorrió más de 800 kilómetros para empezar de cero «sin experiencia, sin apenas dinero», según explicó en un vídeo de su canal de YouTube.
¿Por qué abandona Marc Félez la reforma de su casa en El Bierzo?
En julio de 2026, Marc Félez comunicó en otro vídeo de su canal que se había separado de su pareja, con quien había empezado la restauración de la vivienda.
«Ha sido una etapa personal difícil y no ha sido una decisión que haya sido fácil para ninguno de los dos», reconoció el joven.
Sin embargo, la ruptura obligó a replantear la obra. Según explicó, era un proyecto pensado para los dos y necesitaba tiempo para reorganizarse, por lo que decidió detener la reforma durante los meses siguientes. «Aunque hoy tenga que decir ‘abandono la reforma’, mi sueño sigue más vivo que nunca», añadió.
El joven admitió que durante un tiempo se ofuscó por las horas, el esfuerzo y el dinero invertido en la casa. Sin embargo, hoy no lo ve desde la pena. «Nunca voy a estar más orgulloso de haberme atrevido a empezar algo así», afirmó Félez.

La casa de piedra de 200 años que Marc Félez empezó a restaurar en León
La casa de piedra no tenía agua ni luz, y cada pequeño avance suponía un desafío. Durante más de seis meses, Marc Félez documentó en YouTube cada fase de la obra, en la que contó con la ayuda de su suegro, Jordi, para terminar la planchada de hormigón del suelo.
Según Diario de León, el joven, que trabaja en redes sociales en remoto, eligió El Bierzo por sus paisajes y por el precio de las viviendas. «Lo más difícil es tomar la decisión, porque tienes que romper con muchas barreras mentales», explicó.
Además de la obra, recuperó el jardín de la casa, que llevaba años abandonado, y empezó a trabajar unas viñas que le prestaron unos vecinos del pueblo. Uno de los problemas de la zona, explicó Jordi, es que los mayores ya no pueden encargarse de tantos viñedos.
El último trabajo de Marc Félez antes de cerrar la casa del Bierzo
Antes de paralizar la obra, quedaba un trabajo pendiente en el tejado, la parte más dañada de la vivienda. Una lona de plástico no había logrado frenar las goteras. Si el agua seguía entrando durante el otoño y el invierno, podía estropear buena parte del trabajo hecho.
Por eso, Jordi llamó a un amigo especializado en trabajos en altura, que subió a la cubierta con un equipo de seguridad. Entre todos localizaron las pizarras desplazadas y las recolocaron para cerrar los puntos por donde se filtraba el agua.
Pese a la ruptura, Marc Félez no quiere marcharse de El Bierzo. El joven reconoció que llegó a plantearse dejar la comarca, aunque al final optó por seguir allí. «Cuanto más tiempo paso aquí, más claro tengo que quiero quedarme», aseguró.
Su siguiente paso es levantar una cabaña de madera autosuficiente en un terreno que compró en plena naturaleza.
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