El pasado y el presente de Grimaldo convergen este domingo en el Metropolitano. Parece que fue ayer, como dice aquel, cuando era la banda del Mini Estadi la que recorría el lateral con el brazalete al brazo de manera incombustible. Era uno de los diamantes de La Masía con mayor proyección. Se convirtió en 2011 en el jugador más joven de siempre en Segunda División y llamaba a la puerta del primer equipo. En el Camp Nou le veían como el relevo de Jordi Alba, sin embargo, por mucho que tocó la puerta, nunca la abrió. O nunca se la abrieron.
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