En medio de críticas de propios y ajenos por la postura diplomática del Gobierno respecto a la crisis de Ceuta, José Manuel Albares ha reaparecido este viernes en el Congreso sin atisbo de autocrítica. Ha defendido la gestión del Ejecutivo y evitado cualquier señalamiento a Rabat, a la vez que ha cargado toda responsabilidad sobre las redes sociales y su uso «polarizado». También ha sido muy crítico con la respuesta de Italia, a quien ha acusado de imponer controles en la frontera solo por interés «partidista».El ministro de Asuntos Exteriores ha sido el sexto miembro del Gobierno en comparecer en las Cortes Generales para dar cuentas de su gestión. Tras decenas de horas de debate parlamentario sobre el mismo tema, los argumentos se repiten, así que los grupos parlamentarios demandaban de Albares el detalle sobre los elementos geopolíticos que derivaron en esta crisis y sus consecuencias; con el foco puesto en Marruecos. El resultado sin embargo no ha sido el esperado. «Cuanto más les escucho, menos les comprendo», ha resumido el diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro tras la «maratón» de comparecencias.Todos los partidos han puesto de relieve que, pese a los graves choques entre ministros en asuntos como el papel de los servicios de inteligencia, los miembros del Gobierno coinciden en un punto: intentar exculpar a Marruecos de cualquier responsabilidad. El ministro de Asuntos Exteriores, jefe de la diplomacia española, ha calificado de «esencial» la cooperación con Rabat, con quien tiene contactos casi diarios, y ha reconocido su colaboración para los retornos que se produjeron en las primeras 48 horas y para frenar un segundo intento de asalto a la frontera el día 15 de agosto.En lo que sí ha sido firme ha sido en subrayar la españolidad de Ceuta y Melilla y así asegura que se lo ha trasladado a Marruecos de forma «muy clara» tras el desafío de varios de sus ministros. «Ni ha habido, ni hay, ni habrá algún tipo de conversación al respecto: desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y yo como ministro hemos rechazado formalmente y por todos los cauces diplomáticos posibles las declaraciones contrarias a nuestra integridad territorial», ha rematado. Ante las críticas de los grupos parlamentarios, Albares ha explicado que las consultas a embajadores pocas veces se hacen públicas, pero ha revelado que el rechazo a las aspiraciones sobre Ceuta y Melilla se realizaron en este caso por todas las vías diplomáticas posibles.Además, ha dicho no haber recibido ninguna reivindicación ni queja marroquí, que además no hubiera aceptado, sobre leyes que votan las Cortes españolas o las relaciones del Gobierno con Argelia. Tampoco sobre el lugar donde se dipute la final del Mundial de fútbol de 2030. «Yo deseo que se juegue en España», ha reconocido.«¿Por qué miles de personas se lanzaron sobre Ceuta? El detonante inmediato fue un bulo; pero también la desigualdad en África» José Manuel Albares Ministro de Asuntos ExterioresUna vez marcado este paradigma, ha lanzado la pregunta que todo el mundo se hace: «¿Por qué miles de personas se lanzaron sobre Ceuta?». Según Albares, el «detonante inmediato» fue un «bulo» sobre la sentencia del Tribunal Supremo sobre las entradas a nado, la desinformación y las redes sociales; junto a la situación de desigualdad y necesidad que sufre África.En este punto, el ministro ha desplegado un relato sobre el uso «polarizado» por las redes sociales para promover este asalto a la frontera y usarlo con interés de desestabilizar España y toda Europa, haciendo alusión a fuerzas «conservadoras y reaccionarias» mundiales que se aprovecharon después de él. «Las plataformas han sido el canal inflamable por el que se propagaron mentiras a una escala sin precedentes. Lo que empieza como una crisis migratoria también ha sido una batalla de narrativas supra conservadoras y reaccionarias que no se explica sin las plataformas sociales», ha sostenido.En su intervención ha hecho un relato cronológico de los movimientos en redes sociales, que derivaron en una «actividad digital explosiva» el día 30 de julio. A partir de ahí el asalto masivo a la frontera y, en los días posteriores, un uso del tema en plataformas digitales «sabiendo que es gasolina electoral para los partidos de extrema derecha».El ministro cree que «no es casualidad» que, entre los días 27 de julio y 10 de agosto, el 52% de la conversación en la red social X sobre este asunto fuera en español y el 40% en inglés, siendo los usuarios de Estados Unidos el colectivo más activo después de los españoles. Albares ha señalado directamente a «mega influencers conservadores» que usaron las imágenes del asalto a la frontera ceutí y también a publicaciones de Elon Musk que lograron en un día millones de visitas; junto a redes de desinformación rusas que usaron la crisis para desinformar y dividir a Europa. A ello se ha sumado, ha denunciado, «terminales mediáticas» españolas que «reaccionaron al unísono propagando por redes mensajes de odio».Respuesta a Italia y DinamarcaAlbares ha reservado su tono más duro para los países de la Unión Europea que no actuaron de forma «solidaria» con España, señalando a Dinamarca y, especialmente, a Italia, que decidió imponer controles en la frontera con España tras la entrada irregular de decenas de miles de personas en Ceuta. Según ha subrayado, el paso de esos inmigrantes al resto de países europeos era imposible debido a los controles que imperan para el paso de las ciudades autónomas a la Península, por lo que la respuesta del Gobierno de Giorgia Meloni fue «arbitraria» y «causada por motivos de política electoral interna».Esta «falta de solidaridad», ha denunciado, contrasta con la postura española en crisis como la sufrida por Italia en 2023 en la isla de Lampedusa o las recientes aspiraciones de Estados Unidos sobre Groenlandia, territorio danés. «Hay momentos en los que hemos echado en falta la solidaridad de Italia y Dinamarca. España esperaba de todos los estados miembros lo mismo que han recibido de España, solidaridad y apoyo», ha reconocido.
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