El museo donde una banda de encapuchados ha robado el Tesoro de Villena (el Muvi) se creó, acondicionó y equipó precisamente para proteger este conjunto de orfebrería singular en Europa de la Edad de Bronce, datado hace 3.000 años.Estas piezas habían estado expuestas en el edificio del Ayuntamiento, en una arcón con vitrina que no reunía las mínimas condiciones de seguridad, tal como han recordado fuentes municipales: «Cualquiera podría habérselo llevado», simplemente con cargar este mueble.Fue justamente con el fin de preservarlo en unas instalaciones acordes con su valor -que los arqueólogos consideran incalculable- por lo que se acometió una inversión de más de cuatro millones de euros para rehabilitar y acondicionar la antigua fábrica centenaria de harinas y electricidad, buena parte (3,5 millones) aportados por la Generalitat Valenciana.El Museo de Villena (Muvi) nació como una «fusión» de dos colecciones, con los fondos del antiguo Museo Arqueológico Municipal ‘José María Soler’ (cerrado en 2019 y creado originalmente en 1957) y también la gran colección etnográfica donada por Jerónimo Ferriz Hernández. Y abrió sus puertas en 2024. Ahora permanece cerrado después del asalto durante la madrugada del pasado jueves.Cámara acorazada y muro de contenciónEl asalto en apenas cuatro minutos y con la maniobra de distracción de provocar que sonara otra alarma en el otro extremo de la ciudad, en el Polideportivo Municipal, requirió de una pericia especial para acceder a las piezas de oro y plata, pese a los sensores de movimiento, incluso de fenómenos sísmicos.El Tesoro de Villena se encontraba en una cámara acorazada de 75 metros cúbicos de volumen y tres de altura, así como un muro de contención, planchas de acero de seis milímetros y con cristales de los ventanales exteriores igualmente blindados. De ahí que los ladrones tuvieran que reventar incluso la estructura de uno de ellos para entrar y salir, aunque aprovecharon apenas un agujero o butrón mínimo para no perder tiempo.Había 25 metros cuadrados de superficie interior de vitrina, con laterales de vidrio de alta seguridad y esa cámara dispone de dos paredes de vidrio. En cuanto a la trasera, está forrada con chapa metálica blindada, y una puerta de acceso blindada con cerradura de seguridad, y finalmente un techo de doble chapa.El techo y la mesa de exposición están forrados con chapa de acero lisa de 10 milímetros de espesor que refuerza el muro de contención. En cuanto a la puerta blindada acorazada, tiene cerradura de cinco puntos de anclaje y se cambiaba periódicamente la llave, a la que sólo tenían acceso dos personas. La última inspección se había realizado sin incidencias el pasado 3 de agosto.El sistema de alarma -distinguido oficialmente y diseñado por una empresa especializada que también ha equipado el Museo Arqueológico de Alicante (Marq)- es «concéntrico en cinco sistemas diferenciados o anillos de protección y abarca exterior, interior y zonas de especial protección», tal como han detallado desde el Ayuntamiento. Tiene instaladas cámaras de videovigilancia con visión nocturna, exterior e interior. Previo a la apertura del Muvi en 2024, se recibieron dos auditorías de seguridad que establecieron medidas y mejoras en algunos puntos, que fueron asumidas e implementadas. El museo obtuvo el certificado necesario para abrir al público conforme a las normas aplicables a instalaciones museísticas, con un sistema de seguridad de nivel 3.El traslado del tesoro a su actual ubicación se realizó con autorización expresa de la Dirección General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura, según las mismas fuentes.Una banda organizada que sabía los horarios de limpiezaA la vista de este sofisticado sistema de seguridad y de otros detalles en la ejecución del plan de asalto, resulta evidente que se trataba de una banda especializada en robos de esta dificultad.Incluso estaban al corriente de los horarios y turnos de limpieza del personal que se encarga del mantenimiento del Muvi, y eligieron minuciosamente una de las pocas madrugadas en las que tienen descanso semanal, para no encontrarse a nadie.Las cámaras de vigilancia permitieron a las fuerzas de seguridad llegar en un tiempo de respuesta rápido, pero los ladrones habían forzado la doble vitrina tras abrir una brecha y quebrar el vidrio mientras lo forzaban para abrir espacios, introducir los brazos y arramblar con todos los objetos. Iban a oscuras, con linternas, y «al bulto».Para acceder al edificio, primero intentaron entrar por la salida de emergencia, pero no lo consiguieron al estar reforzada, y posteriormente sacaron el marco de una ventana lateral hasta que lo arrancaron.En definitiva, desde el Ayuntamiento concluyen que únicamente se quebraron estas condiciones de seguridad por la acción de un grupo de ladrones «bien preparado» y «equipado» que usó su fuerza para acceder al museo por una ventana lateral que forzó.En cuanto al valor del tesoro, las piezas pesan diez kilos de oro, más aparte las coronas de la Virgen, que también tenían joyas incrustradas. A precio de mercado, superaría de largo el millón y medio de euros al peso. No obstante, el valor patrimonial elevaría la cifra a los cinco millones o incalculable, desde el punto de vista arqueológico.
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