Esta temporada de vacaciones estivales se está viviendo como un verano de turismo ‘low cost’ en los niveles de consumo de los visitantes a la Costa Blanca alicantina y Benidorm, el destino nacional de referencia en la Península Ibérica.«El poder adquisitivo de la gente ha bajado mucho y solamente con pagar la habitación del hotel o alquilar el apartamento, ya se les ha ido buena parte del dinero de las vacaciones, por lo que a la hora de consumir, hay menos alegría», ha descrito Javier del Castillo, presidente de la asociación de restaurantes de Benidorm y comarca, Abreca, y gerente de la Cava Aragonesa.En un balance provisional hasta la fecha, estiman en una caída de las ventas de entre el 5% y el 7% en comparación con el año pasado. Como tendencia preocupante para el sector, los supermercados se han convertido en una competencia.«Quienes van a los apartamentos y los pisos, prefieren comprar la comida y llevársela a la habitación» y también se ve a muchos que «se hacen bocadillos en lugar de salir a cenar a restaurantes», para ahorrar.Aunque él no menciona a los hoteles, también se ha constatado en este tipo de alojamientos esa misma tendencia, porque el personal de limpieza retira envases y restos de las compras.«En el momento en que suben los precios de todos los productos, los establecimientos también nos vemos obligados a subir también, pero sobre todo es por el menor poder adquisitivo», ha subrayado Del Castillo, al tiempo que recordaba que el último dato de la inflación apunta a un 4,2 de subida del IPC.«El extranjero consume lo barato de la carta»En el conjunto de la provincia, la tónica resulta similar. «Este año -al igual que el pasado- se ha notado mucho la bajado de consumo en los restaurantes, sobre todo en las zonas de costa porque en el interior dicen que les está yendo muy bien el verano», resume Mª del Mar Valera, presidenta de la asociación de hosteleros APEHA.En el litoral, «ha descendido el turismo nacional y el extranjero que viene consume lo más barato de las cartas», detalla esta restauradora, al frente del establecimiento El Caldero, en Alicante.El otro factor en contra en esta temporada alta ha sido climatológico. «Creo que el turismo de calidad se decanta más por las zonas rurales, ya que están menos masificadas y hace menos calor», en opinión de Valera.Precisamente esa situación del termómetro por las nubes tantos días seguidos se ha dejado notar. «Muchas terrazas, sobre todo a las horas de comidas, se han quedado vacías porque no hay quien se siente en ellas», ha lamentado la presidenta provincial de APEHA.Una circunstancia que corrobora Del Castillo para Benidorm. «En las terrazas, hemos sufrido mucho por estos calores de este año, muy duros, por lo que la gente no se animaba a sentarse, aunque por lo menos sí entraban a los locales con aire acondicionado».En ambos casos, estos directivos del sector anticipan que tratarán de encontrar remedios con ayuda de sus ayuntamientos para afrontar esta nueva problemática derivada del cambio climático, con el mercurio disparado. En Benidorm, piensan en lonas, toldos o algún tipo de protección frente al sol en las principales calles, mientras que en la ciudad de Alicante también consultarán a la concejal del área para «instalar algo que mitigue el calor».Para colmo, vuelve a haber falta de efectivos para las plantillas. «Si a eso le sumamos el déficit de mano de obra, pues estamos en una situación rocambolesca: ha habido casos de restaurantes y bares que en algunas zonas no han podido abrir al no tener el personal tanto en cocina como en barra y no poder dar un buen servicio, han preferido cerrar mesas o no abrir áreas», según Del Castillo.«Aun así, Benidorm se ha llenado, ha estado a tope como siempre», apostilla el presidente de Abreca, con optimismo a pesar de estas vicisitudes.
Powered by WPeMatico