Frente a un ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha incluso minimizado la declaración de intención pública practicada por parte de Marruecos, que reclama para sí Ceuta y Melilla —«esas referencias no tienen ningún alcance», ha dicho—, una ministra de Defensa, Margarita Robles, que, sin vacilaciones, ha blindado este miércoles las dos ciudades autónomas de España enclavadas en el norte de África: «Son españolas, no, españolísimas y lo siguiente […]. Son, absolutamente, una pieza esencial de España», ha querido dejar claro frente a quienes, como el titular de Justicia del reino alauí, Abdellatif Ouahbi, (que, primero reclamó la repatriación inmediata de todos sus menores no acompañados) insisten ahora en la soberanía marroquí de ambos enclaves. Y, por eso, ha avisado en más de una ocasión durante su comparecencia ante los medios de este miércoles al término de su reunión con el presidente Juan Jesús Vivas en la sede de la Delegación del Gobierno en la ciudad y un posterior encuentro con personal de las Fuerzas Armadas desplegado sobre el terreno: «Ni a Ceuta ni a Melilla se las toca. No se las toca. Cualquier agresión a Ceuta y Melilla lo es a España en su conjunto».Al igual que hiciera el presidente Pedro Sánchez en un primer momento, en su despliegue en Ceuta, y abandonando los eufemismos que vienen empleando el resto de integrantes del Consejo de Ministros para referirse a la avalancha de decenas de miles de inmigrantes irregulares que alcanzaron territorio ceutí los pasados días 30 y 31 de julio —se limitan a tildarla de «crisis» y de «entrada inédita»—, Robles habla sin tapujos de «agresión» a la ciudad autónoma al tiempo que dice querer dejar «muy claro» que «no puede volver a ocurrir lo que ocurrió» hace ya casi dos semanas. Ha vuelto a señalar la ministra de Defensa, eso sí, a las mafias «y a los que están manipulando» a las «80.000 personas» —aunque, hasta le fecha, las cifras oficiales reposan en 72.000— que llegaron de forma irregular a Ceuta. A su llegada al Palacio de la Asamblea ceutí, la socialista ha sido insultada e increpada por los vecinos (como lo fueron los días anteriores los ministros de Interior, Marlaska, y Exteriores, José Manuel Albares). Entre ellos, estaba Pepi, una vecina de mediana edad que ha perdido los nervios y a la que Robles se ha acercado a hablar y sostenerle la mano durante más de cinco minutos de reloj, mientras esta le trasladaba el miedo que reina en la ciudad. «Lo estamos pasando fatal», «no se olviden de nosotros», suplicaba la mujer. «Nosotros somos españoles como los que más», le ha dicho, a lo que Robles ha contestado: «Por supuesto». Ya en la comparecencia ofrecida a la prensa, la titular de Defensa ha mandado un mensaje genérico a la población del enclave español en África: «No les vamos a dejar, que la gente en Ceuta sepa que vamos a estar con ellos y que sus Fuerzas Armadas van a estar con ellos […] Van a estar aquí porque Ceuta es su casa. España y Ceuta son la casa de las Fuerzas Armadas y van a estar apoyando a las fuerzas de seguridad del Estado en todo lo que haga falta, en tareas de presencia y disuasión». Un compromiso que también ha trasladado a Vivas, el máximo dirigente ceutí, durante su encuentro de este lunes, tal y como él mismo ha revelado también a los medios. «Me ha dicho la ministra, y se lo tengo que agradecer, que no se van a escatimar en medios, que entrarán cuantos medios sean necesarios». «También me ha asegurado que la seguridad en la frontera está garantizada por la capacidad y los medios con los que cuenta el Estado. Es su obligación y lo hará», confía el popular.
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