El recorrido de Pedro Sánchez (PS) es el de un amoral, el de un político desquiciado y autócrata. Como he dicho varias veces, la lista de despropósitos es tan grande que asusta: desde mentiroso compulsivo, capaz de secuestrar a su propio partido, hasta alguien capaz de todo con tal de conseguir el poder y no abandonarlo, dejando a España en una situación de fragilidad extrema.
La última puede ser la que provoque su caída, aunque, como saben las fieras malheridas o los psicópatas, son impredecibles. Siento recordar que escribí en diciembre de 2019 que PS era un problema para la seguridad nacional. Aquel artículo provocó cierto revuelo. Me llamó, educadamente, la ministra de Defensa, que ahora parece ser la única del Gobierno que mantiene cierta cordura.
Lo de Ceuta no tiene nombre: nos invaden y el personaje seguía de vacaciones. La degradación de la situación es crítica. Todos estamos con los ceutíes, todos estamos en la defensa de nuestra integridad territorial y soberanía, contra el chantaje continuo del Gobierno marroquí a España, en una exhibición de falta de lealtad y de absurdo expansionismo.
La culpa no es solo del Gobierno marroquí; es culpa del presidente del Gobierno español, con un Gobierno que se asemeja más a una banda criminal que a un Gobierno democrático.
Comparen ustedes cuando teníamos un presidente del Gobierno con criterio, capacidad y mérito, durante la crisis de la isla de Perejil de 2002, con PS, personaje corrupto y ruin que en el año 2021 consintió una invasión de 10.000 jóvenes y ahora, de muchísimos más.
La degradación de la situación en Ceuta puede terminar muy mal, pero, con este sujeto sin sentimientos y amoral, todo es posible. Él y su Gobierno son responsables de esta gravísima situación; son cómplices de alta traición o de la máxima incompetencia.
Algunos se comportan como sicarios de Pablo Escobar: niegan la mayor, la culpa es de otros. Hay que cuidar a los migrantes, es decir, inmigrantes ilegales que han violado una frontera, antes que a los propios ceutíes. Detrás de esta invasión intuimos que está el Gobierno marroquí, con algún ministro exaltado que reclama Ceuta y Melilla, cuando su país nació hace 70 años.
¿Cómo hemos llegado a esta situación? Pues, sencillamente, por la degradación acelerada de nuestra democracia y porque se ha instalado en La Moncloa un psicópata corrupto y autoritario. Él es el gran culpable, discípulo de un presunto delincuente, ZP, que provocó el guerracivilismo para agitar a la izquierda y así conseguir el poder, dando lecciones de ética y democracia.
Pero esta barbaridad no crece sola. El motor ha sido el PSOE, que fue un partido y ahora es una corporación mafiosa, ciegamente subordinada a un autócrata. De su equipo de Gobierno, pocos escapan del calificativo de inmorales, trepas, incompetentes, puteros o amigos de lo peor de cada casa, sean separatistas, comunistas o filoterroristas.
¿Realmente está solo Marruecos en esta movida alocada? Si está solo el Gobierno marroquí, el próximo Gobierno de España debe actuar con la misma contundencia con la que actuó el presidente José María Aznar y exigir a Europa un severo castigo al Gobierno marroquí, anulando el acuerdo económico preferencial.
Dentro de la dificultad de especular, un deseo sería que esto haya sido provocado por los contrarios a Pedro Sánchez y su necia política internacional, acompañado por ese ministro de Asuntos Exteriores que demuestra hasta qué punto se ha degradado nuestra política exterior.
Pensemos que los que han sido insultados o despreciados, Israel y los EEUU, han movido algunos hilos para que al personaje disparatado que ocupa La Moncloa lo saquen a patadas hasta los suyos. Tras la caída del autócrata, las aguas volverían a su cauce. Podríamos tener un presidente del Gobierno, con los partidos constitucionalistas marcando un nuevo rumbo a nivel nacional y mundial.
Cuando un Gobierno viola todas las líneas rojas, cuando su único objetivo es mantener a toda costa al gran capo, cuando no somos capaces de afrontar las crisis, sean por inundaciones, por incendios, por problemas en las vías férreas, por no poner primero a los españoles antes que a separatistas, filoterroristas, inmigrantes ilegales y un largo etcétera, el vecino, que no es tonto y que sabe mejor que nosotros lo que quiere, nos invade.
Creo que Pedro Sánchez no puede estar un día más. Creo que, si alguien del PSOE tiene un mínimo de dignidad y de sentido democrático, debe liderar un Dos de Mayo contra el mayor traidor de España.
El culpable no es el Gobierno de Marruecos, que tiene su responsabilidad; el mayor culpable es el presidente Pedro Sánchez y su Gobierno. Algunos de ellos deberían sentarse ante un juez, acusados de alta traición.
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