El euríbor mantiene su tendencia al alza este mes de agosto. El principal índice de referencia para las hipotecas cierra en 2,950%, 0,095 puntos porcentuales por encima del dato registrado en julio (2,855%) y encadena un nuevo avance mensual y rozaría la barrera del 3%.
En este sentido, el euríbor llega a la reunión de septiembre habiendo hecho buena parte del trabajo por adelantado. Con una subida de 25 puntos básicos como la opción más probable, el mercado no estará pendiente únicamente de si el BCE sube, sino de cuántas subidas cree que pueden quedar después. “Ahí estará probablemente el verdadero catalizador para saber si el 3% actúa como zona de consolidación o como punto de partida para un nuevo tramo al alza”, manifiesta Pablo Vega, experto en finanzas de Roams.
“Tenemos una situación especialmente llamativa: desde junio el BCE solo ha realizado una subida de 25 puntos básicos, pero el euríbor ha seguido escalando y ya ha llegado a superar el 3% en cotización intradía. Eso demuestra que el coste financiero no depende únicamente de dónde estén hoy los tipos oficiales, sino de dónde cree el mercado que estarán dentro de seis o doce meses”, añade.
Cómo afecta a los hipotecados
Con este último dato del euríbor y tomando como referencia una hipoteca media (150.000 euros 1 a 25 años aplicando un diferencial de euríbor + 1% firmada hace un año y seis meses, respectivamente), las revisiones anuales siguen suponiendo un importante encarecimiento de la cuota. Así, los hipotecados afrontarán un incremento de 65 euros mensuales, lo que equivale a una subida de más de un 9% en su cuota. Y esto al año son 780 euros más, según cálculos realizados por Roams.
Por su parte, aquellos que revisen su hipoteca cada seis meses seguirán pagando de más en sus cuotas. En concreto, este incremento será prácticamente de un 8%, al pasar de una cuota de 728 a casi 786 euros. En términos económicos, esto se traduce en un encarecimiento de casi 58 euros mensuales o, lo que es lo mismo, unos 347 euros más al semestre.
Nuevo escenario de tipos
Los últimos datos del INE siguen reflejando que el mercado hipotecario mantiene una clara preferencia por el tipo fijo, aunque empieza a hacerlo en un contexto menos favorable para la financiación. En junio de 2026, del total de préstamos firmados, el 61,7% se constituyó a tipo fijo, frente al 38,3% a tipo variable, consolidando así la tendencia observada en meses anteriores, cuando los consumidores ya apostaban mayoritariamente por protegerse frente a posibles repuntes del euríbor.
“Con un euríbor claramente al alza, es lógico que el tipo fijo resulte más atractivo para muchos compradores. Contratar una variable cuando el euríbor está bajo y existe una expectativa razonable de bajadas es una cosa; hacerlo cuando el índice está escalando hacia el 3% supone asumir un riesgo de tipos considerablemente mayor”, señala Vega.
“Si durante los próximos meses coinciden un euríbor cercano al 3% y unos precios de la vivienda todavía elevados, el deterioro de la accesibilidad puede ser mayor de lo que refleja cualquiera de las dos variables por separado. La familia necesita más ahorro para la entrada, solicita un préstamo mayor y, al mismo tiempo, financia ese importe a un tipo más alto”, concluye.
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