Los aficionados danzan y cantan en su asiento al compás que marca la megafonía. «Si te quieres divertir con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York». Lo canta Bad Bunny y lo interpreta Carlos Alcaraz con raqueta en mano en lugar de micrófono. Más de cuatro meses después, 129 días concretamente, de su último partido oficial. Aquel 14 de abril en el Conde de Godó. Su muñeca dijo basta y comenzó una batalla contra el tiempo. Un viaje con aterrizaje en Nueva York, donde ha pasado por encima de Safiullin (6-4, 6-4, 6-4) como si el tiempo no hubiera pasado. Derecha por aquí, dejada por allá y triunfo al bolsillo. Alcaraz it’s back.
Alcaraz lo retoma donde lo dejó, instalado en la victoria. Porque sí, el día que se lesionó, también venció a Virtanen incluso con la muñeca magullada. Como si nada hubiera cambiado, aunque sí hay tangibles dispares. Su peinado, lo más llamativo, luce un look surfero. En el brazo, una malla de compresión como recordatorio de dónde viene. El inicio del partido también es un memorándum. Tensión, algo de rigidez y cierto respeto a según que golpeos. Especialmente al servicio, con menos potencia y precisión de lo que acostumbra.
Powered by WPeMatico