El fútbol europeo vuelve a ser sacudido por la política de extrema izquierda. Concretamente, ha ocurrido con el partido de Europa League entre Union Saint-Gilloise y Hapoel Beer-Sheva. Un encuentro que, aunque no se jugaría hasta el próximo 22 de octubre, ya está amenazado de no jugarse después de que el alcalde de la ciudad belga haya prohibido expresamente la entrada del equipo israelí al país.
Mohamed Ridouani ha argumentado que la razón principal es para preservar la seguridad pública de la ciudad ante el temor de radicales por posibles manifestaciones violentas que pongan en riesgo la integridad de los espectadores y de los jugadores. El Union, cuyo estadio en Bruselas no cumple los requisitos para albergar partidos europeos, había elegido el estadio Den Dreef del OH Lovaina para disputar sus cuatro encuentros como local de la fase de liga de la competición europea.
El club bruselense había anunciado oficialmente el pasado viernes que recibiría allí al Hapoel Beer-Sheva, además de a la Real Sociedad, el Lech Poznan y el Celtic de Glasgow. Sin embargo, el alcalde de Lovaina comunicó durante el consejo municipal celebrado el lunes por la noche que no autorizará el encuentro contra el conjunto israelí, según recogen este martes medios belgas.
«El Union es bienvenido aquí, pero en este caso se trata de un equipo israelí y soy coherente al respecto», declaró Ridouani, del partido socialista flamenco Vooruit. El alcalde descartó también la posibilidad de celebrar el encuentro a puerta cerrada, al considerar que incluso sin espectadores podrían desplazarse manifestantes hasta las inmediaciones del estadio.
En contra de la entrada de Israel
El regidor recordó que anteriormente ya había rechazado que se disputaran en Lovaina encuentros de la selección nacional contra Israel, también por motivos de orden público. En septiembre de 2024, la selección de Bélgica debía enfrentarse contra Israel en el marco de la Liga de Naciones, partido que inicialmente estaba previsto celebrarse en el estadio Rey Balduino de Bruselas.
Sin embargo, la ciudad de Bruselas rechazó acoger el encuentro por razones de seguridad y la Federación belga buscó sin éxito alternativas en otras ciudades, incluida Lovaina, pero el duelo se organizó finalmente a puerta cerrada en la localidad húngara de Debrecen.
El Hapoel Beer-Sheva, campeón de Israel la pasada temporada, fue uno de los ocho rivales que el sorteo de la Liga Europa deparó al Union Saint-Gilloise. El entrenador del conjunto belga, David Hubert, tiene además una vinculación personal con el club israelí, en el que jugó durante la temporada 2013-2014.
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