Qué barbaridad cómo nos han transformado esta última tanda de fondos europeos. ¿La transformación digital es un reto que nos tiene intranquilos, que no hemos acabado con dominar el excel y ahora tenemos que ser ingenieros de prompts? Nada, tranquilidad, que tenemos mil cursos financiados por Bruselas, por nosotros, por nuestra deuda, para ayudarnos con ese vértigo. Aunque no todos le ven color: la Unión Profesional, esa UTE de todos los colegios profesionales, tenia adjudicado a dedo un programa de 200 millones de presupuesto, con 30 millones para elaborar los materiales y una previsión de formar a 80.000 colegiados. Se han quedado en 23.000. Sí, lo pueden volver a leer frotándose los ojos: 30 millones en la elaboración de contenido. Uno de esos datos que te encuentras enterrado en una noticia sobre fondos. Altos fondos. Incapaces de gastar todos, devolveremos millones a la UE y, sinceramente, no sé qué piensa el ‘establishment’ bruselita, que ya ni amenaza con hombres de negro. ¿No fue suficiente el escándalo de los cursos de formación en Andalucía ? Cuando Ciudadanos planteaba reformas aburridas, que son las interesantes, se empezó a hablar de los bonos de formación para poder gastarlos en lo que estimaran conveniente. Era demasiado chiringuito a derribar. Años después sí hay bono cultural para que los que cumplen 18 años se lo pulan en libros, conciertos, pelis. Para la formación, sin embargo, se sigue destinando una fortuna a cursos diseñados por pseudofuncionarios que subcontratan a empresas que viven cada vez más de publicaciones del BOE, ‘Big Four’ incluidas. Los de la Unión Profesional salían a unos dos mil euros cada uno, una cantidad para varios de Coursera, impartidos por las mejores universidades y empresas punteras de los productos digitales que se enseñan a usar. Pero eso acabaría con los cargos a dedo de Red.es repartiendo el maná de los cursos que acaba, por ejemplo, en dos grandes consultoras. Puede que estas incluso acaben subcontratando a unos jovencitos que cobrarán una cantidad ridícula respecto a la hora facturada por ellos. He visto la peli. Y que estos chavales acaben el día en una terraza, con una cerveza y unas bravas, con una novia enfermera a la que su Colegio le ha ofertado por esta vía el curso del coste de los dos mil pavos. Y ella cabreada porque sólo quiere dejar de encadenar contratos de semanas. Poder vivir juntos los dos e incluso tener hijos.Todo ese relato, esas lecciones a la caza de alumnos reticentes, ese contenido que ni Harvard, puede que eleve el PIB. Qué manera de engañarnos. El asalariado, el autónomo, entre las Jennis, esas gitanas que sacan la paga del ingreso mínimo vital, La Vital, a ritmo de rumbita subida a TikTok y las élites extractivas, expresión que cayó en desuso y describía a esa clase directiva que solo sabe de pliegos del BOE.
Powered by WPeMatico