El incendio de Los Gallardos, en Almería , ha sido una de las grandes tragedia de este verano en toda España. El fuego sorprendió a los vecinos de la zona y, al querer abandonar sus viviendas, hasta 14 fallecieron en su huida. Entre ellos Pete y Fran Gillam , una pareja jubilada que residía en la localidad almeriense de Bédar.Danielle Gillam-Kirton, la hija de este matrimonio británico, ha denunciado en The Guardian los «graves fallos» de la investigación policial . Después del funeral, la familia quiso inspeccionar personalmente el vehículo propiedad de sus padres, que se encontraba en el depósito de Mojácar (Almería) totalmente calcinado. Pese a que los agentes les aseguraron que no encontrarían nada en el automóvil, pues había sido debidamente inspeccionado, hallaron lo que parecen huesos humanos y objetos personales, según la versión de la afectada.Sobre los asientos delanteros había lo que parecía ser un hueso de la cadera. «Sinceramente, no puedo describir lo que sentí. Recuerdo mirar fijamente lo que tenía en la mano y cómo, poco a poco, fui comprendiendo lo que creía estar viendo. Grité de la impresión», ha declarado en el rotativo inglés.Asegura que encontraron los teléfonos móviles de sus padres, juegos de llaves, joyas, dinero y otros efectos personales. Pero sobre todo quedaron conmocionados con el hallazgo de esos restos óseos. «Te hace preguntarte: ¿a quién o qué incineramos?» , apunta Gillam-Kirton.Ahora han exigido respuestas al Gobierno español . Han reclamado al Ministerio de Asuntos Exteriores que realicen las pruebas de ADN después de semanas de retrasos y que las autoridades españolas rindan cuentas.Nos dijeron que no quedaba nada y, sin embargo, cuando finalmente pudimos mirar nosotros mismos, encontramos importantes pertenencias personales y lo que parecían ser restos humanos» , afirma. «Al principio nos dijeron que probablemente eran restos de animales. Pero eran muy grandes. No puedo entender cómo un animal grande, como una vaca, habría podido entrar en el asiento del copiloto del vehículo durante un incendio». La hija de este matrimonio ya había criticado a la Policía por no haber avisado a sus padres del peligro del incendio con suficiente antelación. En The Guardian, reclama que el Gobierno británico « presione a las autoridades españolas para obtener respuestas adecuadas».«Ocho ciudadanos británicos murieron en este incendio, entre ellos mi madre y mi padre, y es muy importante que el Gobierno británico siga interesándose por lo ocurrido», ha manifestado Gillam-Kirton. Asegura que también ayudó a otra familia tras recibir la información de que sus seres queridos habían muerto mientras intentaban escapar de los incendios a pie y que sus restos habían sido retirados por un equipo forense. Organizó un grupo de búsqueda para desplazarse hasta la ladera donde habían muerto y allí encontraron lo que parecían ser huesos humanos a plena vista, junto con diversos efectos personales, tal y como recoge el medio de comunicación. «Eran personas que quedaron atrapadas en el mismo incendio terrible que mi madre y mi padre», recuerda. «Perdieron la vida en circunstancias aterradoras y merecían dignidad y respeto, tanto en el momento en que ocurrió como después. Y para nosotros y para las demás familias, esas pertenencias personales no son simplemente objetos. Son las últimas cosas físicas que nos conectan con las personas que hemos perdido».«Queremos entender qué les ocurrió y, si algo salió mal, queremos que se aprendan las lecciones».Según apunta Ideal de Almería, la Subdelegación de Gobierno ha rechazado hacer declaraciones acerca de este asunto debido a que la investigación se encuentra «judicializada».La angustia, en primera personaDanielle Gillam-Kirton ha manifestado su sentir a través de su perfil en redes sociales:«Para quienes conocíais a mamá y papá, esta es una lectura increíblemente dolorosa. En realidad, es angustioso para cualquiera que lo lea.Hemos hablado públicamente sobre lo que ha ocurrido porque las autoridades no nos están proporcionando las respuestas que necesitamos. Nuestra familia ha tenido una decepción tras otra durante este verano. Hemos vivido situaciones a las que ninguna familia debería tener que enfrentarse jamás.Hemos pedido respuestas. Hemos pedido transparencia. Hemos pedido un respeto y una dignidad básicos para mamá y papá. En lugar de eso, nos hemos encontrado con un obstáculo tras otro.Algunas de las cosas que nos han contado son extremadamente difíciles de creer o de conciliar con lo ocurrido. Después de todo lo que ha pasado, nuestra confianza en la investigación se encuentra ahora en su punto más bajo.Por eso las familias nos hemos unido a través de Help Bédar y por eso estamos buscando representación legal independiente para la investigación.Porque cuando te ignoran una y otra vez, cuando tienes que luchar para obtener respuestas básicas, cuando tienes que suplicar respeto y dignidad para tus seres queridos, y cuando puedes pasar horas sentado en comisarías rogando que te ayuden, resulta increíblemente difícil creer que el sistema esté funcionando en el mejor interés de las familias.Para quienes están implicados, quizá sea más fácil que desaparezcamos en silencio. Quizá sea más fácil para algunas personas decir que ya es hora de «seguir adelante». Que «la vida continúa».Pero ¿cómo se sigue adelante cuando sigues viviendo una pesadilla que, sencillamente, no termina? No estamos pidiendo un trato especial. Estamos pidiendo respeto. No vamos a desaparecer en silencio.Seguiremos haciendo preguntas. Seguiremos buscando la verdad. Y seguiremos luchando por nuestras familias».
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