Gana Wout van Aert en el horno de Córdoba y la imagen se repite un día más. Son ciclistas extranjeros los que se felicitan, chocan manos y abrazan el éxito con sus auxiliares, directores y demás. Los corredores besan a sus parejas, beben Fanta, hacen carantoñas a sus bebés y casi nunca son españoles. Solo hubo una victoria española en el Giro de Italia (Igor Arrieta), ninguna en el Tour de Francia y una de momento en la Vuelta a España, Enric Mas. Van Aert es uno de los fenómenos de su generación, con Pogacar, Van der Poel, Vingegaard o Evenepoel, gente que gobierna la presión y gestiona las etapas para seguir sumando triunfos.Vence Van Aert porque los galones cuentan y no son un elemento decorativo. Hacen referencia al conocimiento, la trazabilidad del talento y a la ausencia de tensión cuando al resto le suben las pulsaciones hasta impedir un normal desempeño.«No estoy seguro si ha sido más fácil entrar en la fuga o ganar el esprint -dice la estrella del equipo Visma-. El esprint no ha sido fácil, tuvo que controlar los ataques y dominar a Nys en el esprint. Me lancé cuando sentí que era el momento».Van Aert tiene la potencia en las piernas, pero también el carisma de los elegidos. La manera en que fabricó su segundo triunfo en la Vuelta 2026 podría considerarse un tratado de ciclismo. Y todo, pese a un calor sofocante, extremo, que obligó a la organización a recortar la etapa.«Mi anterior victoria en Córdoba fue similar a la de hoy, un día muy caluroso, veníamos de Portugal. Llevo bien el calor, aunque no siempre me gusta -dice el prodigio belga-. Se trata de estar mentalizado y no tener miedo. Quizá vuelva a Córdoba un día cuando me retire».El belga atacó al pelotón en la zona puntiaguda de las montañas que circundan Córdoba, terreno resbaladizo, de sube y baja, puertos de tercera y segunda que anulan la reacción del pelotón y dan ventaja a los valientes. En el acercamiento a la meta, sesgó los derrotes de sus cuatro rivales en la fuga (Leknessund, Nys, DeBruyne y Romele) y en el esprint no tuvo enemigo.10 etapas en el TourVan Aert ha ganado 10 etapas en el Tour en siete participaciones. En la Vuelta lleva cinco en solo dos. «Pero no es fácil ganar en la Vuelta, siempre es difícil en las grandes. Todos los equipos se preparan, con rendimiento específico, el ritmo aquí es altísimo, el recorrido es durísimo, hay etapas de 2.000 metros de desnivel… En la Vuelta quizá es más fácil ganar desde la fuga. Pero es muy duro, ninguna victoria es fácil», dice el belga.El éxito de Van Aert contrasta con la sequía de los españoles. El ciclismo en España atraviesa por una zona oscura, pese a que Enric Mas sea el maillot rojo y tenga más papeletas que nadie. En el Giro solo hubo una victoria española (Igor Arrieta en un participación de diez ciclistas ibéricos). En el Tour, cero de cero con solo once españoles. En la Vuelta ha levantado los brazos Enric Mas en el Alto de Aitana y ya. Un vacío desalentador que corrobora los tiempos difíciles para los españoles en el territorio de las grandes rondas.
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