Ha llegado, este martes, la fecha que desde hace un mes suscitaba la preocupación entre los padres y madres de Ceuta . Con los coletazos de la entrada masiva todavía sin resolver y en las calles miles de inmigrantes que viven en condiciones de precariedad e insalubridad, los colegios han reabierto esta mañana. Lo han hecho bajo la mirada de agentes de seguridad privada, que forman parte de un plan de refuerzo propuesto por el Ministerio de Educación, al que se suma la presencia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas. Pero en algunos centros educativos, a falta todavía de recuentos oficiales y en una situación que se agrava cuanto más se alejan del centro, los trabajadores estiman que la cantidad de alumnos se ha reducido por la negativa de los progenitores a que realicen solos el trayecto. Son muchos los que no pueden acompañarlos, por sus propios horarios laborales, ni pagar a alguien que lo haga.La mañana previa al comienzo del curso escolar, decenas de personas se congregaban en el CEIP ‘Ortega y Gasset’, que, igual que ocurrirá en el Colegio San Daniel, tendrá cerca de sus puertas un centro de reubicación de inmigrantes. Se podía intuir, también lo auguraban asociaciones de padres y madres, que la de este martes sería una vuelta a las aulas no exenta de tensión, marcada por un absentismo más notable en las barriadas. Francisco, director del CEIP Reina Sofía, ubicado en la barriada de El Príncipe Alfonso, cuenta a este periódico por vía telefónica que una de las puertas de acceso del alumnado, la que corresponde a primaria, «no estaba en condiciones para que se entrase por ahí porque había excrementos y de todo». Así que ha tenido que permanecer cerrada.Su colegio fue uno de los dos que, en el mismo barrio, albergaron un refugio para inmigrantes. Hace pocas semanas que los desalojaron y procedieron a las labores de limpieza correspondientes. Sin embargo, El Príncipe continúa siendo una de las zonas que más inmigrantes albergan porque, como ellos mismos contaban a este periódico, sienten que en zonas más alejadas del centro molestan menos. «Alumnado no ha venido demasiado. Han venido alumnos pero muy poquitos», añade Francisco. Ha habido también, según apunta el director, una «escasa presencia de seguridad en el exterior ». Esta mañana, comentaban la situación por mensaje entre padres y madres de la barriada. «La mayoría no los ha llevado, esta mañana estaba el ambiente muy tenso», ha asegurado una de ellas. Algo similar ocurre en Benítez, hogar de Alejandro, uno de sus vecinos, que esta mañana ha paseado junto a la playa de El Trampolín. «Se ve algo de movimiento en los coles, pero la impresión es de que no al 100%», cuenta. A medida que la ubicación de los colegios se acerca al centro de la ciudad, según cuentan padres, profesores y vecinos, crece la seguridad y el número de alumnos que este martes han acudido a sus aulas. En el Colegio Concertado San Daniel, docentes calculan que un 80% del alumnado ha asistido. A las puertas del centro, «sí había militares y había tres coches patrulla y en personal había unas doce personas, más o menos». «Pero en las calles aledañas no había seguridad de policía ni militares, estaban concentrados en las dos puertas del colegio», relata Víctor Pérez, profesor de Geografía e Historia. Son precisamente los trayectos, esas calles cercanas a los colegios, las que más preocupan a los padres. Entre los progenitores, lucha el debate de acercar la normalidad a sus hijos y el temor a sus calles. Con las mismas dudas llevan semanas y todavía no conocen cuál es la respuesta más acertada. Mientras, en la ciudad todavía no se ha resuelto la escolarización de los menores no acompañados que entraron a nado y a pie el pasado mes de julio y que permanecen en sus calles, en los campamentos habilitados por el Estado o durmiendo al raso. En una entrevista en TVE, la titular de Educación, Milagros Tolón, ha estimado que «en unas pocas semanas» este tema estará o bien resuelto o bien en vías de resolverse.
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