En plena campiña sevillana, a las afueras de la localidad de Osuna , se dibuja un espacio natural moldeado por las manos del hombre y las máquinas a lo largo de los siglos, un lugar mágico que se ha convertido en una parada imprescindible de la zona por ser considerado como la versión andaluza de una de las maravillas del mundo moderno, gracias a sus relieves y formas talladas en piedra, así como a las palabras que pronunció, en 2008, Mario Vargas Llosa. «Me siento en el corazón de Petra», afirmó el escritor durante el pregón del Primer Aceite celebrado en el auditorio natural de este enclave. Desde entonces, el Coto de las Canteras se quedó con ese mote. La espectacularidad de la cantera en sí ha hecho que en los últimos años haya sido escogido en numerosas ocasiones como escenario para grabaciones de series, películas o anuncios de televisión. Pero, no siempre fue así, pues durante mucho tiempo este espacio permaneció olvidado y cubierto por la vegetación y la maleza. Fue a comienzos del siglo XXI cuando Jesús Ramos y su mujer Francisca Lobo decidieron hacerse con la parcela donde se encontraba. Estos llevaron a cabo un ambicioso proyecto de recuperación y transformación de la cantera. Para ello, contaron con el escultor local Francisco Valdivia , quien se convirtió una pieza clave al dotar al lugar de nuevas formas, relieves y símbolos. Todo esto hizo que el Coto de las Canteras se convirtiera en un destacado atractivo turístico de Osuna en el que historia, arte y cultura dialogan entre grandes paredes de piedra.Los orígenes de este enclaveLa historia de esta cantera se remonta a miles de años atrás. Primero fueron los turdetanos , uno de los pueblos prerromanos más avanzados de la Península, quienes aprovecharon este enclave hace más de 2.000 años iniciando así la relación entre el ser humano y la roca del Coto. Durante la época Romana se perfeccionó la extracción de piedra introduciendo poleas y sistemas más eficientes. Con los bloques que sacaban se levantaron algunos edificios y estructuras de la antigua ciudad Urso, hoy conocida como Osuna. En la Edad Media, durante la dominación islámica y, posteriormente, con el poder cristiano, la cantera mantuvo su importancia estratégica y una vez más sus piedras sirvieron para levantar fortificaciones, murallas y otras estructuras defensivas. Entre los siglos XVIII y XX la demanda de sillares creció, lo que aumentó el trabajo en la cantera, donde se incorporaron nuevos métodos de extracción, como el uso de explosivos. Sería a finales del siglo XX cuando cesara definitivamente su actividad. Salones interiores y detalles en piedra Coto de las Canteras Qué te espera en la visita Actualmente, más de 4.000 metros cuadrados de jardines rodean el espacio con especies autóctonas creando un entorno natural que conecta la piedra con el paisaje vivo de Osuna. Cuando uno recorre este hipnótico enclave puede ver, por ejemplo, una impresionante escultura bautizada como El León Íbero , el cual está esculpido en más de 40 toneladas de piedra y representa la fuerza ancestral y el legado cultural íbero del lugar. La Vendimia, un imponente mural de más de 100 metros cuadrados que rinde homenaje a la tradición agrícola y al esfuerzo de generaciones de trabajadores del campo andaluz, o los Tocadores del Cornus , una serie de relieves que flanquean la entrada al corazón del Coto, un umbral esculpido con símbolos que evocan el poder y el misterio del pasado, son otros ejemplos. Así mismo, hay un salón de hasta 25 metros de altura que antiguamente sirvió de almacén y que hoy día, gracias a su temperatura constante de 22 grados y su magnífica y envolvente acústica, acoge desde eventos culturales, hasta bodas civiles. Esculturas y otros tallados del artista local Francisco Valdivia Coto de las CanterasEn el mismo borde de un precipicio abierto por los canteros quedan las ruinas de lo que hasta el siglo pasado fue la ermita de la Vía Sacra que, levantada a mediados del siglo XVII, era el lugar en el que finalizaba el Vía Crucis. Junto a ella, salió a la luz una necrópolis púnica de más de 5.000 años, restos de tumba excavadas en la roca a modo de capilla. El paraje cuenta, también, con 1.400 metros de interiores excavados. Hay un museo con más de 500 piezas originales como herramientas de labranza, utensilios de la antigua cantera y tallas donadas por vecinos de Osuna que conectan el pasado con el presente. Además, incluye una tienda de recuerdos donde se puede adquirir artesanía, productos locales y souvenirs.
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