En el último debate sobre el estado de la región en la Asamblea de Madrid se produjo un choque político que quedó eclipsado por la bronca relacionada con el ático de Chamberí. Más allá de la pelea a cara de perro que mantuvieron la izquierda y la presidenta regional por la compra de ese inmueble, el Partido Popular y Vox entraron de lleno en un asunto especialmente espinoso, la política sobre inmigración, y marcaron con claridad sus diferencias en un punto que será clave ante las próximas elecciones, sobre todo a la hora de relacionarlo o no con la inseguridad. Ceuta, sin embargo, logró unir a ambos. «Nos dirán que Vox está relacionando inmigración con inseguridad: pues efectivamente. Es la puñetera verdad», subrayó la portavoz de Vox, Isabel Pérez Moñino, durante su intervención en el Pleno de la Asamblea. En su respuesta, la presidenta regional quiso ser tajante en esto y rechazó de plano equiparar «a un extranjero con delincuencia». «Lo que exijo es que haya Estado de derecho». Vox ya había anunciado que no iba a convertir el debate sobre el estado de la región en un «debate sobre el estado del ático», y no hizo ni una mención al asunto más polémico de la sesión, salvo para soltar algún chascarrillo, como cuando la portavoz dijo que se había enterado este verano de lo que costaba «un ático de lujo». El partido de Abascal se centró básicamente en un punto que es el eje de su programa: la política sobre la inmigración. Cuatro de las cinco propuestas de resolución que presentó Vox al final del debate para su votación se centraron en la inmigración: una exigía al Gobierno el fin de las «políticas de inmigración descontrolada que saturan los servicios públicos», establecer criterios de prioridad nacional en el acceso a las ayudas y garantizar «la atención preferente de los españoles» en los servicios públicos. También pedía el cierre de los centros de menores extranjeros no acompañados (menas), reforzar la presencia policial en los barrios más afectados por la inseguridad y la expulsión de los extranjeros que cometan delitos. Además relacionó la llegada masiva de inmigrantes con la saturación del transporte público. Todas fueron rechazadas por el PP. Por el contrario, Vox apoyó la resolución del PP centrada en Ceuta y ambos mostraron su unidad: exigieron al Gobierno que adopte las medidas necesarias para devolver la normalidad en Ceuta, que impulse el retorno de quienes hayan accedido ilegalmente, que garantice la integridad del territorio nacional y que agilice el retorno de los menores no acompañados a sus países.El discurso de «los de fuera»En el debate, Ayuso rechazó el discurso de Vox sobre inmigración, un «discurso nacionalista ‘de los de fuera’». «Yo no equiparo a un extranjero con delincuencia. Yo lo que exijo es que haya Estado de derecho», advirtió. La presidenta reprochó a Vox que traslade «agravios» y «sospechas» sobre otros» y marcó distancia con el criterio de prioridad nacional que defiende ese partido a la hora de otorgar ayudas y en la atención de los servicios públicos: «No es cierto que los inmigrantes quiten nada. Cuando hay ayudas limitadas hay criterios de empadronamiento, en vivienda, en ayudas a la maternidad, acceso a las residencias o en el uso de la tarjeta de transporte». Aportó este dato: «Uno de cada diez pisos protegidos es para ciudadanos nacidos en otros sitios».La presidenta regional rechaza vincular extranjeros con delincuentes: «Lo que exijo es que haya Estado de Derecho»«Aquí caben todos los acentos», remarcó. Es uno de los lemas que más ha repetido esta legislatura y que más ha criticado Vox. «Lo que no caben son los delincuentes y los que asaltan fronteras. Nosotros no vinculamos extranjeros con delincuentes, pero sí que relacionamos la falta de Estado de Derecho, de seguridad, de protección de las fronteras y de la política migratoria del Gobierno con la delincuencia. Así que sí, les hacemos responsables», enfatizó. Ayuso rechaza la «inmigración irregular masiva», pero da «la bienvenida» a la inmigración, «porque esto es Madrid y esto ha sido así toda la vida». Vox advierte de que Madrid no puede ser una «aspiradora humana infinita» y se aleja del modelo del PPLa portavoz de Vox fue rotunda al defender la posición de su partido: «Nos dirán que Vox está relacionando inmigración con inseguridad: pues efectivamente. Vox relaciona fronteras abiertas con inseguridad porque es la puñetera verdad». Acto seguido exigió la expulsión de los «invasores, los ilegales, los menores, los mayores y los mayores que se hacen pasar por menores». «Fuera, ni en Ceuta, ni en Madrid ni en España».Isabel Pérez Moñino es especialmente crítica con la idea de Madrid abierto «de todos los acentos» que defiende Ayuso. Vox conecta los problemas de vivienda, transporte, sanidad, inseguridad y empleo con la inmigración y el crecimiento de Madrid y llega a una conclusión: esta región no puede ser una «aspiradora humana infinita». Por eso sostiene que Madrid debe tener límites: «Aquí no cabe nadie más».
Powered by WPeMatico