¿Cuál es el límite de lo asumible para seguir en un cargo público tras un desastre mayúsculo? ¿Cuántas víctimas posiblemente vinculadas a una mala gestión dentro de un ministerio se considera tolerable para que un ministro dimita? Ésta y otras preguntas similares se podrían haber hecho los supervivientes y familiares de fallecidos en el terrible accidente ferroviario de Adamuz, el primero de los dos que han empujado a Óscar Puente a salir por la puerta de atrás del Gobierno.En su última comparecencia como ministro, Puente aseguró que era inasumible mantenerse en el puesto tras dos siniestros ferroviarios que se han cobrado la vida de más de un centenar de personas en apenas nueve meses. Esa dimisión ha sido aplaudida por los socialistas y afines como un gesto de ejemplaridad que dignifica presuntamente al ya exresponsable de la cartera de Transportes. Sin embargo, en Huelva, epicentro de la tragedia de Adamuz porque la mayoría de las víctimas procedía de esta tierra, el sentimiento es diametralmente opuesto. ¿Por qué ahora y no hace nueve meses cuando se enterraron a los primeros 46 pasajeros?Y es que el dolor sigue estando muy presente en Huelva. Charo Morillo , la madre de Mario Jara, uno de los opositores a Instituciones Penitenciarias que viajaba en el Alvia que descarriló y que falleció en el día de su cumpleaños, se rompe a llorar nada más rememora lo ocurrido. «Aquel 18 de enero a mí la vida me cambió. Y desde ese día cada vez que este señor (por Óscar Puente) salía en la televisión, para mí era sentir verdadera fatiga y náuseas . Tenía que apagar el televisor cuando lo veía. Ahora que haya dimitido me da exactamente lo mismo».Sobre el hecho de que Puente haya presentado la dimisión casi diez meses después, Morillo lamenta la falta de sentido de la responsabilidad demostrada por el ministro. «A mí ya no me arregla nada que se vaya. Que haga lo que le dé la gana, como si quiere gatear por la calle. Yo lo único que espero es que se haga justicia. Él dice que no se soldó la vía. No sé si se soldaría la vía, pero lo que si se es que él era el responsable de ese ministerio. Yo soy médica, he trabajado toda mi vida en Urgencias y Emergencias, y cuando he atendido a un paciente la responsabilidad era mía. Si tú has aceptado una responsabilidad, la tienes que aceptar y el señor Puente no ha obrado así. No pasa nada, uno se equivoca y pide perdón y ya está, pero no pidas perdón cuando ya ha pasado tanto tiempo…».Esta madre aguarda a que se haga, al menos Justicia. «Hay que esperar a la justicia y lo digo desde el corazón: la justicia terrenal y luego la justicia divina, que imagino que tendrá que decir algo. Perder a un hijo va contra natura. Y además era mi único hijo varón. A mí el señor Óscar Puente me partió en dos. A mí no me mató, pero me quitó la vida porque me quitó a los más importante que yo tenía».Charo Morillo, la madre de Mario Jara, opositor onubense fallecido en el accidente de Adamuz EFECon la misma dureza y a la vez con el temblor instalado en la garganta se expresa Fidel Sáenz, hijo de Nati, la abuela onubense que regresaba de Madrid con otro de sus hijos y tres nietos tras un fin de semana de regalo en el que habían ido a ver un musical. Todos lograron salir con vida menos ella. Su hijo Fidel, muy activo en redes sociales para mantener vivo el recuerdo, no se muerde la lengua cuando se le pregunta por la dimisión de Óscar Puente.«La dimisión llega muy tarde. Debió haberlo hecho al minuto siguiente de haberse conocido el desastre que había ocurrido en Adamuz. Lleva diez meses clavándonos un puñal en la herida con cada comparecencia que ha hecho, con cada declaración, incluso mofándose de nosotros en ese programa de televisión que ni quiero recordar». Ante la pregunta de por qué la salida se produce ahora y no en enero, Fidel sólo ve una explicación plausible: interés político . «Han visto que era la única forma de salvar la campaña electoral. Si no hubiera elecciones ahora en unos días, estoy convendido de que no se hubiera ido como no se fue tras lo de Adamuz. Lo único que han hecho él y el señor Sánchez es ponerse una careta y hacernos creer que lo estaban haciendo por las víctimas, cuando lo cierto es que una persona íntegra se hubiera ido al minuto 1 tras el primer accidente».Amalia Montealegre, médico de Talavera que llevaba cuatro años trabajando en Huelva abc «He vuelto a recordar que estuve tres horas y media encerrada en un vagón sabiendo que me moría» Otra de las víctimas del accidente de Adamuz es la médico Amalia Montealegre, que fue la última en salvarse del vagón 2 del Alvia. «Por mi estado psicológico actual he intentando no ver demasiado estos días la televisión ni enterarme de lo que decían los políticos. Pero al final yo soy médico, no he estudiado Ciencias Políticas ni nada de eso, y lo único que dije cuando me dieron de alta la primera vez del hospital es que no quería buscar un culpable sino que lo único que quería era que lo que nos pasó a nosotros no volviera a pasar… y lamentablemente ha vuelto a ocurrir», destaca en conversación telefónica justo tras salir de la rehabilitación que continúa realizando para superar las secuelas.Amalia, como el resto de afectados de Adamuz, ha vuelto a revivir la tragedia de enero: «Llevo desde la semana pasada casi sin dormir de pensar que otra vez ha vuelto a pasar lo mismo. Para una persona normal lo de Urda está claro que es una noticia horrible; pero es que para nosotros, esto no es una noticia más sino que nos hace volver a revivir otra vez lo que nos pasó. Yo he vuelto a recordar que estuve tres horas y media encerrada en un vagón sabiendo que me moría».Sobre la dimisión de Óscar Puente, la médica pone el objetivo en la falta de soluciones 10 meses después del primer desastre. «A mí sinceramente me hubiera gustado que en vez de echarse las culpas unos a otros se hubieran reunido todos y hubieran dicho vamos a ponerle solución a esto. No puede ser que haya pasado otra vez y que haya muerto tanta gente. O sea que no se intente culpabilizar a una persona ni a un partido nada más, sino simplemente que se reúnan todos. A lo mejor la solución es que hay que buscar mejores ingenieros…»La salida del ministro Puente ha sido aplaudida por el Gobierno, el PSOE y socios del Ejecutivo, alabando incluso el perfil político del ministro. Una ola de apoyo que se ha secundado también en Huelva por el aparato local del Partido Socialista. Al respecto, Fidel Sáenz es muy crítico con políticos cercanos como Gabriel Cruz , exalcalde de Huelva. «Lo consideraba amigo mío pero me ha demostrado que lo único que le interesa es el cargo político. Igual que se han vendido otros que aspiran a ser alcaldes y no son capaces de contradecir lo que les dice el partido. Ya me dijo en su día la subdelegada del Gobierno, María José Rico, cuando fui por quinta vez a llevar los papeles de mi madre a la Subdelegación, que algún día nos pedirían perdón, pero que no lo hacían ahora para que no se les echara encima la oposición. Y nunca lo hicieron, nunca nos pidieron perdón ».Como el resto de víctimas, Fidel regresó de golpe hace unos días a aquel fatídico 18 de enero, «a ese camino infernal hacia Córdoba en busca de respuestas y a esa primera llamada. Era una mujer, que me decía que había encontrado a mi hijo deambulando solo por los andenes. No me creía lo que me estaba diciendo. Fue mi hijo, demostrando una fortaleza infinita, quien me intentaba tranquilizar al otro lado del teléfono». Luego llegaría una segunda llamada avisando de que habían localizado a su hija y a un sobrino fuera de los trenes; la tercera le informaba que su hermano lo trasladaban al hospital consciente. De su madre nunca llegó la noticia esperada. «Todo eso nos ocurrió hace diez meses. Puente llega demasiado tarde».
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