Nervios a flor de piel en Hornachos (Badajoz), donde, después de medio año, los familiares y seres queridos de Francisca Cadenas han podido reencontrarse con los hermanos González, acusados de su asesinato, en la reconstrucción del crimen que sigue en pie todavía en el municipio pacense. Ambos, Julián y Lolo, han vuelto a su domicilio de la calle Nueva escoltados por la Guardia Civil, pero el primero, autor confeso de la muerte de su vecina, ha declinado participar en la diligencia. Las defensas han dejado todo en manos del hermano mayor, al que buscan exculpar. Llegado el mediodía, ambos ya habían abandonado su pueblo natal con destino a la cárcel de Morón de la Frontera, donde cumplen prisión provisional por presuntos delitos de asesinato y contra la libertad. Sin embargo, la reconstrucción no ha concluido. A esta hora, los agentes siguen sobre el terreno con familiares de Francisca y con algunos de los últimos testigos de aquella noche de mayo de 2017 en la que se le perdió la pista, como Carlos Guzmán, el último vecino que declaró haberla visto con vida.Los González llegaban a Hornachos pasadas las 09.30h, escoltados, a la misma calle en la que también vivía Francisca. Les esperaban vecinos, uno denso dispositivo policial y un interminable pasillo de cámaras y micrófonos. Escucharon gritos de «asesinos» y golpes en el furgón de la Guardia Civil a su paso por la zona donde se cortaba el paso a los vecinos. Todo en un clima de enorme tensión. Más si cabe cuando en la calle permanecían el marido e hijos de Francisca, que, hoy, han vuelto a ver el rostro a los dos hermanos que, durante nueve años, ocultaron en un patio interior, los restos de su mujer y madre.Uno de los hermanos González, detenido por el crimen de Francisca Cadenas, este lunes en Hornachos HoyLo que el juzgado de Villafranca de los Barros había ordenado documentar este lunes iba mucho más allá de una foto de llegada. Un oficio de 23 de julio, al que ha tenido acceso ABC, detalla los extremos de la reconstrucción y una grabación técnica. El juez quería fijar el momento en que Francisca salió de aquel pasadizo -que hoy lleva su nombre- y se aproximó a la vivienda de los investigados; la ubicación y los movimientos de ambos; las entradas, salidas y trayectos; qué ocurrió en el interior durante toda la noche y hasta la madrugada y cuánto tiempo permanecieron sin salir. También ponía el foco en los días posteriores: quién cavó el agujero en el patio, con qué medios, en qué horas y, sobre todo, con qué nivel de participación de cada uno.El punto de mayor interés tiene que ver con la llegada de Lolo aquella noche : procedencia, recorrido, hora, tiempo de desplazamiento y forma de acceso al inmueble. No es un detalle menor. Las defensas llevan, desde el principio, intentando dejar a Lolo fuera de la ecuación, argumentando que el 9 de mayo de 2017, en el momento de la muerte, se encontraba en el Hospital de Mérida con su padre. La acusación particular, que ejerce Verónica Guerrero, y la propia UCO no dan por buena esa tesis. El juez ordenó también grabar el recorrido desde la casa número nueve, la de Francisca, hasta el lugar en el que estaba aparcado el vehículo del matrimonio al que fue a despedir, su regreso por el pasadizo y la posterior salida de casa de José Antonio Meneses, el hijo menor, cuando advirtió que su madre no volvía. De hecho, él fue quien, desde el primer momento, apuntó con claridad a los González como presuntos responsables. Importante también es la participación del ya mencionado Carlos Guzmán y del propio matrimonio, Antonio Arjona y Adelaida Santiago, las tres últimas personas que la vieron con vida.Las paredes, claveLa UCO, como viene informando ABC, no solo busca recrear los pasos del crimen. Busca el instrumental con el que pudo manipularse el cadáver y pone el foco también en paredes y tabiques , buscando recovecos o dobles fondos donde pudiesen ocultarse pruebas o restos biológicos. La autopsia describió una incisión a la altura de la cadera compatible con una sierra y un intento de descuartizamiento. Ese instrumental no ha aparecido de forma concluyente.Otros dos indicios siguen sin cerrarse: el mechón de pelo hallado en un cajón del armario de Lolo, con coletero, no ha podido determinarse si era de Francisca -carecía de raíz- y las manchas de la motosierra no se han confirmado como sangre.ABC ha accedido a 46 imágenes del interior de la casa . La mayoría muestran desorden y mucha suciedad, sobre todo en la cocina y el cuarto de baño. Habitaciones repletas de enseres sin orden, cajas amontonadas, ropa sucia. Casi todas las estancias, descuidadas. En el patio, la zona donde estaba Francisca aparecía cubierta por bidones y una lavadora, además de macetas, garrafas y bombonas. Ahí, a poco más de 30 centímetros, en un saco de rafia, con las muñecas atadas con bridas, permanecieron sus restos casi nueve años.
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