Las calles del distrito norte de Granada se encuentran bajo el foco de la Policía Nacional desde que hace aproximadamente un mes comenzaran a detectar reyertas y peleas entre toxicómanos que, según han determinado las pesquisas, están organizadas por clanes que controlan el tráfico de drogas de la zona. Según ha desvelado en exclusiva una investigación de ‘Ideal’ de Granada , los agentes han confirmado que estos combates no son casuales y es que llegan a ofrecerles sustancias estupefacientes y pequeñas cantidades de dinero a cambio de que saquen los puños y se pongan a pelear.El dinero que invierten estos clanes es ínfimo: 20 euros por enfrentamiento a cada púgil, otros 20 al ganador y 10 al perdedor. Este incipiente fenómeno ha puesto en alerta a la Policía, ya que ha registrado una muerte: el pasado sábado un hombre quedó en estado crítico después de uno de estos combates y murió dos días después en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Neurotraumatología y Rehabilitación de Granada donde había sido ingresado.El grupo de Homicidios se ha hecho cargo de la investigación, ya que en estos combates participan no solo los luchadores . En esa última pelea donde se produjo la víctima estaban presentes unas quince personas y entre los que había algún menor de edad. Este se produjo en la zona de la plaza Rey Badis, en pleno centro del distrito Norte granadino.Combates de ‘gallos’ a lo UFCFuentes del caso han señalado al Ideal que este tipo de combates recuerdan a los de las peleas clandestinas de gallos que, tradicionalmente, se realizaban en reñideros en recintos escondidos. Es la comparación directa que realizan los investigadores: «Son auténticas peleas de gallos con personas. Los echan literalmente a pelear». El formato de estas reyertas tiene cierta organización: entregan guantes de boxeo con un peso determinado en onzas y en función del tamaño de los combatientes. Suelen ser guantes ligeros porque los propios combatientes suelen ser débiles. Se establecen las rondas a disputar e intentan imitar el formato de las veladas de artes marciales mixtas, como los de la UFC.Los organizadores eligen personas en situación de vulnerabilidad, normalmente indigentes que viven en la calle y que tienen adicciones a sustancias estupefacientes. Los luchadores reciben una dosis de este tipo de drogas antes de que empiecen las peleas, que se realizan en plena calle aunque apartados y a horas intempestivas.Uno de ellos ya ha perdido la vida, y el que fue su rival, detenido. Se enfrenta a un delito de homicidio imprudente.
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