La fisioterapia ha dejado de ser una disciplina asociada casi exclusivamente al tratamiento de lesiones para convertirse en una pieza cada vez más relevante en la prevención, la recuperación y la mejora de la autonomía de los pacientes. En campos como la neurorrehabilitación, los avances de las últimas décadas han transformado las posibilidades de recuperación de personas con ictus, párkinson, esclerosis múltiple o daño cerebral. Sin embargo, sus profesionales reclaman mayor reconocimiento, más presencia en Atención Primaria y una carrera profesional acorde con su formación y especialización.
En este contexto, Ana Herrero, fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación y candidata a decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid con la candidatura Fisioterapia 360, defiende una profesión «más visible, más reconocida y con mayor capacidad de decisión». En esta entrevista con OKSALUD analiza la evolución de la fisioterapia, el potencial de la tecnología y la inteligencia artificial, el problema del intrusismo y los retos que afronta una profesión que, asegura, todavía está infrautilizada dentro del sistema sanitario.
Neurorrehabilitación: veinte años de evolución
Pregunta.- Usted trabaja en neurorrehabilitación, uno de los campos donde más se está viendo cómo la fisioterapia puede cambiar la vida de un paciente. ¿Qué puede conseguir hoy un paciente con ictus, párkinson, esclerosis múltiple o daño cerebral que hace diez o veinte años era impensable?
Respuesta.- Hace veinte años, ni te cuento. Era una época en la que empezaban a desarrollarse y a conocerse diferentes metodologías, como Bobath, Vojta o Perfetti, pero la neurología y, especialmente, la neurorrehabilitación eran todavía grandes desconocidas.
Incluso recibir un diagnóstico de esclerosis múltiple podía suponer prácticamente una exclusión social. Era como poner una marca a la persona que terminaba condicionando todos los ámbitos de su vida: laboral, familiar, social… Parecía que tener una enfermedad neurológica significaba automáticamente dejar de poder hacer muchas cosas.
Hay algo que me resulta especialmente significativo cuando voy a congresos de esclerosis múltiple. Hace veinte años veíamos a muchísimos pacientes con grandes niveles de dependencia y muchos de ellos acababan utilizando una silla de ruedas. Hoy la realidad puede ser muy diferente.
Y ahí está precisamente uno de los grandes objetivos de la fisioterapia y de la neurorrehabilitación actual: no centrarnos únicamente en la enfermedad o en la discapacidad, sino trabajar para reducir los grados de dependencia, mantener la máxima autonomía posible y conseguir que la persona continúe siendo partícipe de la sociedad.
Tener una enfermedad neurológica no puede significar: «Tengo esta enfermedad y ya no puedo hacer nada más». Un daño cerebral puede afectar a un niño, a un adulto o a una persona mayor. También vemos párkinson en personas jóvenes. Por eso debemos conseguir que estas personas puedan seguir desarrollando su proyecto vital con la mayor autonomía y calidad de vida posibles.
En estos años también ha habido un avance muy importante en el conocimiento y en la visibilidad de los profesionales especializados en neurorrehabilitación. Antes esa visibilidad era prácticamente nula. Y aquí también quiero reconocer el papel de los medios de comunicación y de las redes sociales, que nos han permitido enseñar lo que hacemos y acercar la fisioterapia a la sociedad.
P.- ¿Está infrautilizado el fisioterapeuta?
R.- Tras esta pregunta, es preceptivo explicar si la sanidad española está infrautilizando al fisioterapeuta. Sí. Desde luego, creo que la sanidad española infrautiliza al fisioterapeuta, y es una pena porque todavía se nos identifica demasiado con el profesional al que se acude cuando ya existe una lesión: “Me he lesionado, voy al fisioterapeuta”. Y somos mucho más que eso.
Tenemos que ser considerados profesionales que trabajan también desde la prevención y la promoción de la salud. En el caso de las enfermedades neurológicas esto es especialmente importante, porque acompañamos al paciente en las diferentes etapas de su enfermedad y trabajamos para reducir sus grados de dependencia, mantener su autonomía y conseguir que pueda continuar el mayor tiempo posible con su actividad laboral, familiar y social.
Creo que esta debe ser una reivindicación de toda la fisioterapia: decir claramente «estamos aquí». Estamos haciendo prevención, promoción de la salud, tratamiento y acompañamiento a lo largo de todo el proceso del paciente.
Además, el número de fisioterapeutas dentro del sistema sanitario público sigue siendo insuficiente para las necesidades de la población. Y cuando hablamos específicamente de fisioterapia neurológica, donde además se requiere una formación especializada, esa disponibilidad se reduce todavía más.
Durante mucho tiempo ha existido una infravaloración de nuestro trabajo y creo que ha llegado el momento de demostrar todo lo que podemos aportar. Se nos pide evidencia científica sobre nuestras intervenciones y debemos responder precisamente con eso: evidencia, investigación y resultados.
P.- En cuanto a Atención Primaria, ¿está España desaprovechando a los fisioterapeutas en esa primera entrada del paciente?
R.- Totalmente. Creo que estamos desaprovechando enormemente el potencial de los fisioterapeutas en Atención Primaria.
Existe desde hace años una reclamación muy clara por parte de los profesionales para mejorar la situación de la fisioterapia en este nivel asistencial. Tenemos que hablar de listas de espera, de saturación y, sobre todo, de la necesidad de que los propios fisioterapeutas tengan voz y sean escuchados cuando se decide cómo organizar la atención que prestan.
Quiero aprovechar para mostrar todo mi apoyo a mis compañeros que trabajan tanto en Atención Primaria como en atención especializada. Lo que trasladan muchos profesionales es una situación de enorme sobrecarga y la sensación de que llevan demasiado tiempo esperando soluciones.
Y es una pena, porque precisamente la fisioterapia puede desempeñar un papel fundamental en Atención Primaria. Podemos trabajar en prevención y promoción de la salud, intervenir de manera precoz y evitar que determinados problemas evolucionen hacia situaciones de mayor complejidad o dependencia. Eso beneficia al paciente, pero también puede contribuir a utilizar mejor los recursos del sistema sanitario.
No podemos permitir que la solución sea simplemente que el profesional atienda cada vez a más pacientes en menos tiempo. Si queremos una fisioterapia de calidad necesitamos recursos suficientes, una planificación adecuada y profesionales que puedan trabajar en condiciones que les permitan atender correctamente a cada persona.
Por eso creo que ha llegado el momento de que las administraciones se sienten a escuchar a los fisioterapeutas de Atención Primaria y especializada. No se puede reorganizar la fisioterapia sin contar con quienes están todos los días atendiendo a los pacientes.
P.- Hay una revolución tecnológica en marcha: inteligencia artificial, realidad virtual, robótica, sensores, telerehabilitación… ¿La tecnología va a convertir al fisioterapeuta en un profesional más potente o existe el riesgo de que se venda como sustituto de la relación entre paciente y terapeuta?
R.- No me canso de decirlo: la tecnología y la robótica no sustituyen al capital humano. Son herramientas que complementan el trabajo del fisioterapeuta.
Soy absolutamente partidaria de incorporar la robótica, la realidad virtual y los nuevos avances tecnológicos a la fisioterapia. Nos ofrecen posibilidades extraordinarias. Pueden ayudarnos a trabajar y perfeccionar determinados movimientos y, además, muchos de estos dispositivos permiten registrar datos objetivos sobre la evolución del paciente. Eso es muy importante porque también contribuye a la investigación y nos permite generar evidencia sobre nuestro trabajo.
Pero para utilizar tecnología necesitamos profesionales formados. El fisioterapeuta debe conocer la patología, saber en qué momento de la enfermedad se encuentra esa persona y decidir si una determinada herramienta tecnológica es adecuada para ese paciente. El tratamiento tiene que ser personalizado porque no todo sirve para todos.
Me preocupa que alrededor de determinadas tecnologías se generen expectativas que no son reales. Estamos hablando, en ocasiones, de dispositivos muy costosos que requieren una inversión y un mantenimiento importantes, y eso nunca puede llevarnos a presentar una tecnología como una solución milagrosa ni a indicar un tratamiento simplemente porque haya que rentabilizar una máquina.
No podemos transmitir a un paciente la idea de que si no utiliza un determinado robot o dispositivo no va a mejorar, porque eso sencillamente no es verdad.
La tecnología es una herramienta del fisioterapeuta, no el fisioterapeuta una herramienta de la tecnología. Es el profesional, con su conocimiento, su razonamiento clínico y la valoración individual del paciente, quien debe decidir cuándo utilizarla, cómo utilizarla y con qué objetivo.
P.- ¿Hasta qué punto el intrusismo profesional pone en riesgo la salud de los pacientes?
R.- Es un tema controvertido y creo que debemos abordarlo con mucha responsabilidad. No hace falta señalar a ninguna profesión en concreto. Para eso también están los colegios profesionales: para defender las competencias de los fisioterapeutas y, sobre todo, proteger al paciente.
Los fisioterapeutas tenemos una formación universitaria sanitaria específica y altamente cualificada, con conocimientos sobre el cuerpo humano, la patología, el movimiento y la recuperación funcional. Y creo que es muy osado entrar en el ámbito profesional de otra disciplina sin tener la formación y las competencias necesarias.
Yo misma trabajo en neurorrehabilitación, un campo en el que convivimos continuamente con profesionales de logopedia, terapia ocupacional, medicina, enfermería, psicología y otras disciplinas. Existen áreas en las que nuestro trabajo se relaciona y se complementa, pero precisamente por eso respeto muchísimo la formación y las competencias de cada profesional.
Trabajar conjuntamente no significa sustituirnos unos a otros. Significa sumar conocimientos poniendo al paciente en el centro.
Presentarse ante un paciente como capacitado para realizar una intervención para la que no se tiene la formación correspondiente puede convertirse en un problema de seguridad y, desde mi punto de vista, también en una cuestión ética. No podemos saber de todo ni hacer de todo.
Por eso el paciente merece saber quién le está tratando, qué titulación tiene y cuáles son sus competencias profesionales. Y merece recibir una atención especializada, de calidad y, sobre todo, profundamente humana.
P.- Para terminar, la profesión reclama también una reclasificación y un reconocimiento acorde con la formación universitaria actual. ¿Tiene sentido que un fisioterapeuta con grado, máster, doctorado y una enorme especialización siga encontrándose con barreras administrativas para desarrollar todo su potencial dentro del sistema sanitario?
R.- No, desde luego que no tiene sentido. Y una de las primeras consecuencias es la desmotivación del profesional.
Podemos mirar a otras profesiones sanitarias, como Enfermería, no desde la comparación ni desde la envidia, sino como un ejemplo de una profesión que está sabiendo avanzar y conseguir un mayor reconocimiento y desarrollo profesional. La fisioterapia también debe avanzar en ese camino.
No puede ser que un fisioterapeuta continúe formándose durante toda su vida profesional —grado, posgrados, máster, doctorado, especialización, investigación, docencia— y que después ese esfuerzo y ese conocimiento apenas tengan reconocimiento en su carrera profesional.
Además, nos formamos fundamentalmente para algo: para atender mejor a nuestros pacientes y mejorar la salud de la población. Por tanto, reconocer esa formación no beneficia únicamente al fisioterapeuta; beneficia también al sistema sanitario y, sobre todo, al paciente.
Yo misma he seguido formándome durante toda mi trayectoria. Tengo formación de posgrado, doctorado, soy docente, fisioterapeuta y empresaria. Y llega un momento en el que un profesional puede preguntarse: “¿Para qué sigo acumulando formación si después todo este esfuerzo no se traduce en un verdadero desarrollo profesional?”.
Tenemos que evitar que la formación se convierta en una carrera interminable de títulos que después no encuentra correspondencia ni reconocimiento suficiente en el ámbito público o privado.
Y aquí aparece algo que me preocupa especialmente: el techo profesional. Hay fisioterapeutas con muchísimos años de experiencia y una enorme preparación que, llegada una determinada etapa de su carrera, sienten que ya no tienen posibilidades reales de seguir creciendo.
Necesitamos una carrera profesional que permita crecer, especializarse, investigar, enseñar, asumir responsabilidades y sentir que la experiencia acumulada tiene valor. No podemos pedir excelencia a nuestros profesionales y después no reconocerla.
P.- Precisamente habla de dar voz a los fisioterapeutas, de reconocimiento profesional y de impulsar cambios en la profesión. Usted ha decidido presentarse a decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid con Fisioterapia 360. ¿Por qué ha dado este paso y qué quiere cambiar?
R.- Sí, he decidido presentarme a decana precisamente por muchas de las cosas de las que hemos estado hablando. Creo que la fisioterapia en la Comunidad de Madrid necesita dar un paso más. Y cuando digo dar un paso más me refiero a elevar la profesión, darle mayor visibilidad y conseguir que ocupe en la sociedad y dentro del sistema sanitario el lugar que le corresponde.
Llevamos toda la entrevista hablando de prevención, de promoción de la salud, de Atención Primaria, de neurorrehabilitación, de investigación, de evidencia científica… Los fisioterapeutas estamos presentes en muchísimos momentos de la vida de una persona, pero todavía necesitamos que nuestra capacidad y nuestras competencias sean mucho más reconocidas.
La pandemia fue un ejemplo muy claro. Durante la covid se hizo visible la importancia que podía tener, entre otras áreas, la fisioterapia respiratoria dentro de los procesos de recuperación. Siempre trabajando en equipos multidisciplinares y junto al resto de profesionales sanitarios. No pretendemos ser protagonistas de nada; pretendemos que se reconozca lo que podemos aportar.
Y eso es precisamente lo que me ha llevado a dar este paso. A lo largo de mi trayectoria he participado en distintos ámbitos y órganos de representación, pero llega un momento en el que sientes que quieres hacer algo más. El Colegio tiene una enorme capacidad de representación y creo que debe tener una voz fuerte, clara y valiente para defender la fisioterapia y hacerla todavía más relevante para la sociedad madrileña.
Por eso me presento a decana con un equipo que se llama Fisioterapia 360. Y el 360 no es casual. Queremos representar una visión completa de nuestra profesión: sector público, sector privado, universidades, docencia, investigación, clínica, gestión y los diferentes ámbitos en los que trabajan nuestros compañeros.
Somos un equipo muy heterogéneo. Procedemos de realidades profesionales diferentes, pero compartimos algo fundamental: nos encanta nuestra profesión, estamos orgullosos de ser fisioterapeutas y queremos colocar la fisioterapia en el lugar que merece.
Para conseguirlo necesitamos tender puentes. No podemos avanzar desde compartimentos separados. Tenemos que unir al sector público y al privado, a la universidad y a la clínica, a quienes empiezan y a quienes llevan décadas ejerciendo. Esa unión de fuerzas es también el significado de Fisioterapia 360.
Tenemos magníficos profesionales que todavía se encuentran con demasiados techos a lo largo de su carrera. Y algunos terminan desanimándose y abandonando determinados caminos profesionales porque sienten que no existe un horizonte de crecimiento. Tenemos que trabajar para cambiar eso.
Nuestro lema es «Cambiar es avanzar», porque creemos que una profesión que quiere avanzar tiene que ser capaz de evolucionar. Y queremos hacerlo por tod@s y para tod@s. Ese es el motivo por el que doy este paso: para unir, para representar y para elevar la fisioterapia. Y muchísimas gracias por esta entrevista y por ayudarnos también a dar visibilidad a nuestra profesión.
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